Nuestra Historia Nº 53 Gobernadores y Gobernantes de Amazonas (IV) Entre 1824 y 1830

Nuestra Historia Nº 53
Gobernadores y Gobernantes de Amazonas (IV)
Entre 1824 y 1830

Juez Político y Militar del Cantón Rionegro

Juan Antonio Franco (1824)
Diego Pina (Interino 1824 – 1825))
José Villasana (1825)
José Flores (1825 – 1826)
 Francisco Domínguez (1826 – 1827)
Francisco Vélez (1827 – 1828)
Domingo Doazan (1828 -1839)
José María Rodríguez (1829 -1830)

Gobernador de la Provincia de Guayana (y por lo tanto de Amazonas)

José Manuel Olivares (1824 – 1828)
José D José de la Cruz Paredes, José Laurencio Silva              1828
José de la Cruz Paredes, Manuel Ortiz, Juan. A. Mirabal            1829
Juan Antonio Mirabal, Felipe Domínguez, Eusebio Afanador   1830

Por: Miguel Guape*

“Un pueblo que no conoce su Historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir”
Helmut Kohl, Ex Canciller Alemán


Según Bartolomé Tavera Acosta en el lapso 1823-1826 los Gobernantes en el Cantón Rionegro fueron: José Antonio Franco, Diego Pina (interino), José Vlllasana y José Flores. Respecto a José Antonio Franco dice: “…Este mismo Franco ocupó después la Gobernación de Guayana desde el 30 de abril de 1842 hasta el 28 de mayo siguiente, en que fue subrogado por el Generala Rafael Urdaneta, quien desempeño aquel destino hasta el 31 de octubre, y a quien reemplazó el Coronel Ramón Burgos. En ese mismo año ejerció la Gobernación, antes que Franco, Florentino Grillet, y fue el año que mataron al General Tomas de Heres, comandante de  armas de la Provincia…”.). De José Antonio Franco se tiene noticias que fue un Teniente Coronel del ejército que estuvo destacado en Rionegro como Comandante del Fuerte San Felipe en los años 1823-1824. Electo Juez Político y Militar del Cantón en 1824, fue defenestrado y juzgado por una corte marcial por homicidio. Según  Tomás Mariño Blanco en AKHUENA (1991, pág. 89) así ocurrieron los hechos: “…Manuel de Echeverría…fue reemplazado por José Antonio Franco, quien asumió la primera autoridad en el Rio Negro con el título de Juez Político del Cantón. Pero el Gobierno de Franco finalizó en un gran escándalo; en Diciembre de 1824 llegó el religioso italiano José Piazi procedente del Brasil, quien venía recogiendo limosna para una presunta reconstrucción de una iglesia en el Ducado de Parma y portaba con él una considerable cantidad de oro y monedas. Estando en San Fernando de Atabapo el Padre Piazi fue asesinado y despojado del oro y monedas que cargaba, en la noche del 18 de Diciembre de ese año. Los vecinos vieron que el Juez Franco, su hermano Diego y el hombre de confianza del Juez, de nombre José María Aquino, merodeaban esa noche por la casa del Misionero, donde se alojaba el Padre Piazi. Este vergonzoso suceso originó una revuelta popular contra Franco, encabezada por los hermanos Diego y Francisco Pina, que logró el 20 de Diciembre vencer a los indiciados, reducirlos a prisión encadenados, para que fueran sometidos a un juicio que duró doce años…Al ser destituido Franco, se encargó interinamente del Cantón el Ciudadano Diego Pina, quien entregó el mando como Juez Político, en Febrero de 1825, al Ciudadano José Villasana. Por enfermedad de Villasana, el Cabildo designó como Juez Político Encargado al Ciudadano José Flores…”.
En realidad los hermanos Diego y Francisco Pina estaban investidos de autoridad, pues en enero de ese año se había escogido un nuevo Cabildo y Diego fue electo Alcalde Ordinario de 1a Elección y Francisco como Regidor Decano
En 1834, 10 años después de los hechos, aún no había ningún resuelto sobre la causa criminal. El Gobernador de Guayana pidió sustanciar y aligerar el proceso y ahora en el puesto de mando de Rionegro el Corregidor Teodoro Pereira, adujo no poder evacuar la causa contra Franco por carecer de personal idóneo para hacerlo. Al final fue absuelto.
Como se ha visto, Diego Pina fue mandatario en 1824-1825; luego, entre 1825-1826 fueron José Villasana que perteneció a la categoría de comerciante-político y veremos sus acciones en los siguientes capítulos de nuestra Historia; José Flores que formó parte de los dos Concejos Municipales elegidos hasta la fecha; Francisco Domínguez y Francisco Vélez eran comerciantes-gobernantes procedentes de Angostura; nos ocuparemos de Domingo Doazan, quien aparece más documentado en el AHG y duró más tiempo en el cargo, mientras que los otros duraron muy poco .
Se supone que fue José Manuel Olivares quien los nombró a todos, en su calidad de Gobernador de la Provincia. Si es así, Domingo Doazan es el último Juez Civil y Militar que nombró para Rionegro.

La carta del gobernante Domingo Doazan al Gobernador de Guayana del 25 de julio de 1828 es muy explícita sobre esta red de comercialización existente en Rionegro que cambió totalmente el sistema colonial, donde continuamos siendo una tierra de nadie. Se queja amargamente que “…se pierden los conucos de los naturales, porque no tienen tiempo a causa de sus empeños porque continuamente están en un tráfico…” porque los acreedores” (están) “…continuamente atrás dellos…”. Y acusa directamente a sus autores de entonces como “…el Señor Francisco Veles es … autor de casi todas las desabenensias que se encuentran aquí…” “… los dos hermanos, Fernando y Agustin Domingues…”.  Estos Señores Veles y Domínguez fueron antecesor de Doazan como gobernantes en Rionegro. Indudablemente vinieron con más ánimo de comerciante que de gobernar en bien de la población y así lo trasluce este Gobernante, porque una de las condiciones a través de la Historia para bien gobernar en Rionegro es que no tenga intereses comerciales o no los ponga en juego. Nombra a otros que no vale la pena mencionar. Observaremos esta constante a través de la Historia. Veremos a gobernantes que si bien tenían intereses comerciales en otras partes, en Amazonas no lo aplicaron. Y aquí fueron buenos gobernantes.
Los gobernantes de Rionegro tuvieron grandes limitaciones para el cobro de impuestos de Alcabala y directo de mercancías traídas sobre todo de Angostura, ante la singularidad y pobreza de esta tierra, sin duda no acostumbrada a impuestos en el intercambio de bienes. Doazan no fue una excepción ante esta problemática y así lo expresa en carta del 4 de agosto de 1828 dirigida al Señor Gobernador de la Provincia que “…acerca de las curiaras que remontan a patentar cuando ai personas que tienen cuatro y cinco y entre ellas ai que no balen dos pesos de chiquitas que solo las tienen con el fin de pescar, y que han reparado que solo en este Cantón se patentan; las desas clase, que consideran que (ilegible) no le abra esplicado con especificación al de aquella (ilegible) el señor Flores no abra entendido a el deste o nosotros, a el de aquella asi es que yo no se como será eso; yo conozco que ai curiara que no bale la patente pero sin embargo de todo eso se esta asiendo como se manda, tenemos otra duda acerca de los indios del monte que vienen de dos otras partes porsion dellos todos los años vienen lo mas que traen es casave y mañoco guapas servatanas animalitos del monte cascos para aser piraguas o lanchas, estos no son cristianos nunca an sido destos pueblos, no saben hablar castellano, soi depareser que si les quitamos derechos no vuelven mas nunca” … “ y nos remediemos de las necesidades que actual tenemos de pan”. Para la patente de embarcaciones de los naturales las hay que no valen la patente de 2 pesos y si aplican los impuestos a los bienes de consumo como el casabe y el mañoco que traen y que tanto necesitan, no vuelven más nunca, como ya sucedió con su antecesor José Flores
En esos tiempos en el Cantón Rionegro ya se veía el sistema económico que reinó, se acentuó durante la época del caucho y continuó hasta la aparición de la Venezuela petrolera y de Puerto Ayacucho; la figura del comerciante-gobernante-explotador ya era omnipresente; al comienzo la moneda no circulaba y todo el comercio se realizaba por el trueque de mercancías traídas de Ciudad Bolívar y Brasil; el sistema de avance estaba presente con mercancías que el comerciante traía de estos sitios, donde a su vez era avanzado por los grandes comerciantes establecidos en estas ciudades. El comerciante-gobernante era un simple agente de los grandes mayoristas, asentados en otros sitios que ni siquiera conocían el Amazonas. Los pocos productos que de Rionegro se extraían continuaba siendo: el cacao, el cable de Rionegro (hecho de chiquichiqui), chinchorros, aceite de copaiba, aceite de palo y algún que otro producto forestal. La única industria artesanal era la construcción de barco o carpintería de ribera. Estos productos desde Ciudad Bolívar se exportaban hacia Trinidad, que luego eran distribuidos hacia la clientela europea y norteamericana. Rionegro contribuía muy poco  con la cantidad de productos totales producidos; porque los productos de mayor  exportación era el cuero de ganado, el tabaco y el ron que no se producía en esta región; su contribución al erario de la Provincia y de la República era cero y de ahí el origen del estigma de pariente pobre que siempre nos ha acompañado y derivando hacia la marginalidad que nos han aplicado en las decisiones políticas de la Capital.
Durante su mandato, por orden superior del 15 de mayo, hizo el Censo de Población del Cantón Rionegro correspondiente al año 1828 el cual remitió el 26 de septiembre. El resultado es el siguiente:
Parroquias………………………13
Población……………………….Mujeres 771; Hombres 767.
 TOTAL 1538
NOTA: En el informe aparecen 1569 personas. También está el número de personas por poblado, pero el documento está muy deteriorado.
Las Parroquias censadas son: San Fernando de Atabapo, Baltazar, Yavita, Pimichín, Maroa, San Miguel, Tirinquin, San Carlos de Rionegro, Solano, Quirabuena, Esmeralda, Santa Bárbara, Maypures y Atures. Faltarían Padamo y Cunucunuma.
Se observa que se mantiene el promedio de 1.500 habitantes existentes desde la Era Republicana.
Por decreto del 24 de noviembre de 1827 el Libertador Presidente Simón Bolívar| autorizó la reunión de los mandos militar y civil en la misma persona (departamentos o provincias), argumentando ahorro de salarios y “cortar disputas que entorpecen el servicio y la buena administración de los departamentos”. Por decreto del 14 de marzo de 1828 le restableció a los intendentes y gobernadores el conocimiento de las causas civiles y criminales de hacienda, dado que se había causado gran daño a la hacienda nacional el habérseles quitado esta autoridad, pues los jueces letrados no tenían autoridad para obligar a pagar a los deudores morosos.
En el Cantón Rionegro de aquellos años el abuso e injusticia no solo era contra los  indígenas, sino también entre los criollos o “racionales” como se llamaban. Con población tan reducida, alrededor de 1.500 habitantes viviendo en 16 villas, aun así había desavenencias graves entre la población criolla, debido a la ambición y lucha por el mando político, intereses encontrados por el comercio y el liderazgo entre los parroquianos era del quehacer diario una actividad.
La carta que sigue se publica porque refleja el Amazonas de esos tiempos. (Archivo Histórico de Guayana - Cajón 079 - Carpeta: Ejecutivo de la Provincia de Guayana, Gobernación, Representación - Legajo: Representaciones 1829 - 3 Folios s/n.). Con fecha 19 de febrero de 1829, José Villazana, reclutado por el Juez Político y Militar Domingo Doazan se queja amargamente ante el Gobernador en Angostura por las injusticias y ensañamiento contra él:
Al Señor Gobernador de la Provincia
José Villasana ante Ud. como haya lugar y del modo más respetuoso expongo: que reducido a la misma condición de un soldado y hallándome vadeado de necesidades que solo yo conozco, y que es necesario ponerle al alerta de Ud. para que se digne tomarlas en conocida razón, con tal objeto paso a verificarlo con el mayor acatamiento y con cuanta concicion me permita la benignidad de Ud. y los asuntos que quiero representar son los siguientes:
En San Fernando de Atabapo en el Cantón del Alto Orinoco donde soy avecindado tengo en diferentes manos varios intereses constantes en ganado, casas, lanchas, cabos y otras producciones de aquel país, cuyo valor monta hasta muy cerca de tres mis pesos. Además de esto como mi principal ocupación desde algunos años a esta parte ha sido la del comercio, he contraído muchas veces créditos de consideración en esta Capital; y en la actualidad estoy empeñado con uno de bastante importancia, el cual está también en el Alto Orinoco en poder de muchos naturales de aquel lugar sin responsabilidad efectiva, y probablemente no veré la menor restitución de él, si yo personalmente no soy el que haga los cobros, porque yo solo sé cómo se trata con esa gente, como les he fiado, cómo y en qué tiempo debo cobrarles y en qué clase de efectos debo recibir el pago para que ha de estar Ud. en cuenta de que en aquel lugar todo el negocio se reduce a efectos por efectos, sin ninguna intervención de moneda.
Por lo dicho se manifiesta claramente que si yo mismo no hago mis diligencias, no solo me veo privado de lo que es mío sino también de dar una correcta satisfacción  a mis acreedores, como lo he hecho en estos tiempos. ¡Qué funesto recuerdo para un hombre de bien! Si yo no pago ¿Con que semblante me pondré en la presencia de las personas a quienes debo? Sírvase Ud. contemplarlo.
Si vuelvo la vista acia mi desventurada familia y haciendo mención solo de mi esposa e hijos, no veo más que objetos que me atraen de continuo melancólicos pensamientos. Mi esposa que me ha ayudado a adquirir lo que tenía, la he privado del fruto de sus constantes tareas. Mis hijos, mis tiernos hijos, los contemplo yaciendo en el abismo de una espantosa miseria, al mismo tiempo que yo abrigaba con fundamento la halagüeña esperanza de verlos crecer en la abundancia, y darles una decente educación. Este pensamiento no es parte de una acalorada imaginación, porque ¿Cuáles podrán ser los alimentos y (ilegible) que podrá proporcionar a sus hijos un soldado por honrado que sea, cuando todo su haber consiste en uno y medio diario que con dificultad podrá ser suficiente para distraer un fumador? Sírvase Ud. reflexionarlo. 
Otro asunto no menos digno de la consideración de Ud. es mi intempestiva incorporación al Batallón Carabobo. Luego saber porque me he visto arrestado, filiado y hecho soldado veterano, casi a un mismo tiempo; igualmente por delitos que se me habrán imputado aunque hasta ahora carezco del conocimiento de ellos. Ignoro igualmente porque se me ha exceptuado del orden ordinario de los juicios. Si soy criminal ¿por qué no se me juzga y castiga como tal? Si el castigo es el haberme hecho soldado ¿Por qué no se me hace conocer mi delito? No es bien sabido, porque es un principio de justicia, admitido en cualquier país donde haya hombres cultos, que al acusado es preciso que se le permita su defensa porque esta es un derecho tan natural de que sería una injusticia privarle? Este es un razonamiento tan sencillo como cierto.
Tampoco puedo persuadirme de que se me haya hecho militar porque la Patria necesita mis servicios, porque, en este caso, también hubiera necesitado los de infinitos ciudadanos que están tan embarazados como yo y aún menos.
Basta Señor: no quiero importunar más la atención de Ud. porque Ud. es justo, y la certeza de lo que dejo relatado hasta aquí da a conocer hasta la evidencia mi mortificada situación, y queriendo aliviarla es que -
Suplico a Ud.  sumisa y encarecidamente se sirva dar las órdenes correspondientes para que se me permita consolar a mi afligida familia, mandándome dar de baja en el Batallón Carabobo y restituyéndome al goce de mis propiedades y derechos, sin ninguna intervención del ramo militar y que se me (ilegible) del siguiente se me conbenza de ello,  y se me castigue severamente porque siendo amante de la justicia no aspiro a la impunidad. Justicia pues, es lo que pido Sr. Gobernador y espero alcanzarla de la que Ud. tan acertada y equitativamente distribuye entre sus subordinados.
Angostura 19 de febrero de 1829
José Villazana
El castigo de enviar a los “desobedientes” al ejército era uno de los tantos. Había que llenar una cuota y existía la “filiación” o incorporación violenta sin aviso y sin protesto. Se llegó a tal extremo de abuso que hubo una orden ejecutiva mediante un Decreto del Vicepresidente de Colombia el General Santander de prohibir a las autoridades de reclutar gente en las iglesias, luego de asistir al santo oficio de la misa y seguramente ante el reclamo airado de los sacerdotes. Si bien la guerra de Independencia había pasado, en la actualidad la condición de la tropa no había mejorado cuando “…un soldado por honrado que sea, cuando todo su haber consiste en uno y medio diario que con dificultad podrá ser suficiente para distraer un fumador…”  como lo expresa el Señor Villasana en su carta-exposición al Gobernador. Es interesante saber que había ganado en Amazonas en manos particulares en esos tiempos en Rionegro, pues certifica que si había gente que pensaba con sentido de pertenencia y permanencia; también se puede decir que gente como el Señor Villasana tenía el espíritu de verdaderos colonos en una tierra agreste y por domar, donde los recursos escaseaban. Como veremos más adelante, lo que faltó fue el buen gobernante con visión de futuro, que no tomara partido por ninguna de las facciones y que, por el contrario, gobernara en favor de todos, incluido los naturales o indígenas de la zona. Porque la materia prima para el futuro Amazonas existía, cuando en su carta expone que “…Mi esposa que me ha ayudado a adquirir lo que tenía, la he privado del fruto de sus constantes tareas. Mis hijos, mis tiernos hijos, los contemplo yaciendo en el abismo de una espantosa miseria, al mismo tiempo que yo abrigaba con fundamento la halagüeña esperanza de verlos crecer en la abundancia, y darles una decente educación…”. O sea si había habitantes que pensaban en el futuro de Amazonas y trabajar, sacrificarse y engrandecer la tierra que lo cobijó. El indígena era el eslabón débil de la cadena de distribución y su trabajo era esclavo. Su producción era magra y competía en desventaja con respecto a los otros componentes, con mayoristas en Angostura y a Rionegro enviaban sus agentes que se encargaban de explotar al indígena. Esta cadena tenía su extremo en los países desarrollados de Europa y América del norte, donde iban otros productos Venezolanos, además de los Amazonenses. O sea, la actual Ciudad Bolívar era la gran metrópoli comercial de toda esta zona de Venezuela.
El Señor Villasana indudablemente tenía poder y medios para defenderse, lo contrario de los humildes y desamparados indígenas amazonenses que desconocían sus derechos y por lo tanto no podían reclamarlos. A través de la historia, cuando se maltrata a un indio, incluido la muerte, nadie reclamaba ni tampoco tenía derecho a reclamar; cuando se maltrata a un criollo, viene la vindicta pública. Hasta muy tarde en la historia de Amazonas, ningún “natural” tendrá protagonismo.
Así es que el Sr. Villasana fue dado de baja y restituido a sus quehaceres de comerciante-gobernante, pues lo veremos en el desarrollo de esta historia ejercer, entre otros cargos, volver a desempeñar la primera magistratura de Rionegro.
Esta mala acción y otras del Juez Político y Militar de Rionegro Domingo Doazan le valió su remoción del cargo, debido a la sublevación de las guarniciones de San Carlos y San Felipe. ¿Fue un buen gobernante Domingo Doazan? En el plato de la balanza hay que sopesar que por un lado enfrentó a los especuladores y eso significa defender al indio. Para la cura del mal aplicó la misma medicina de la época, aunque el paciente no era un “natural”. Era proveniente de Angostura, de donde eran todos los gobernantes del Cantón Rionegro y se comprende si se toma en cuenta que éramos parte de La Provincia de Guayana y sus Gobernadores eran NUESTROS GOBERNADORES.
La década 1820-1830 fue de un desorden acentuado en la administración pública de la Gran Colombia y este hecho se agravó con la aproximación de la división de 1830 que se avecinaba. Los grupos muy radicales existían tanto en Cundinamarca (actual Colombia) como en Venezuela y los podemos dividir en unionistas, que seguían las directrices del Libertador Simón Bolívar que buscaba salvar de la división a la Gran Colombia y los que seguían a José Antonio Páez y a Santander, quienes pregonaba ya abiertamente la separación. Esto se traducía en el posicionamiento de sus personajes en los puestos claves y de mando de la administración pública.
 En 1828 El Libertador emitió un Decreto Orgánico que debe servir de ley constitucional del Estado hasta el año de 1830. El poder supremo sería ejercido por él, con la denominación de Libertador-Presidente y por un Consejo de ministros (Interior, Justicia, Guerra, Marina, Hacienda y Relaciones Exteriores que lo asesoraría. Existiría también un Consejo de Estado, integrado por los Ministros y por un Consejero de cada uno de los Departamentos de la República, cuyas amplias funciones iban desde la preparación de decretos y dictámenes hasta la nominación de las personas idóneas para ocupar las prefecturas, gobernaciones, magistraturas, diócesis y oficinas de hacienda. La administración nacional se regiría en adelante por el régimen de prefecturas, jefes políticos superiores y agentes inmediatos del presidente. Los gobernadores provinciales subsistirían, pero se eliminarían los intendentes. La administración de justicia continuaría con los tribunales existentes. Se garantizó la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, la libertad individual, la libertad de imprenta y de industria, la inviolabilidad de la propiedad, el derecho de petición.
Para completar el Consejo de Estado nombró el 28 de agosto a los Consejeros y a Miguel Pumar y a Mariano Talavera (obispo de Guayana) por el Departamento Orinoco.
El régimen político del territorio nacional fue modificado por el Libertador-Presidente el 23 de diciembre de 1828.
Las intendencias fueron suprimidas y reemplazadas, en igual número, por prefecturas. Los nuevos Prefectos asumirían las funciones de los Intendentes pero también las de super vigilancia de la policía y hasta el mando militar, si fuese necesario. Bajo su jurisdicción quedarían los gobernadores de las provincias y los jueces políticos que reemplazarían a los jefes políticos, los cuales serían recaudadores de los tributos indígenas y sus protectores, con funciones de policía en los cantones. La figura del Juez Político del Cantón pasó a llamarse ahora Corregidor con las mismas atribuciones, aunque con una supervisión del otro Juez de Provincia. La nómina de esos nuevos prefectos departamentales incluyó al coronel José de la Cruz Paredes en el Departamento de Guayana.
Se agregaba a éstas la comandancia superior civil y militar del Oriente (Venezuela, Maturín, Orinoco), ejercida desde la crisis de 1826 por el general José Antonio Páez. Estas grandes jurisdicciones de las prefecturas generales anunciaban ya las aglomeraciones provinciales que condujeron a la secesión de Colombia en 1830.
Estas resoluciones fueron aprobadas por el Consejo de Gobierno del Poder Ejecutivo, cuyos miembros estaban convencidos “de que no hay otra medida capaz de salvar la patria”.
Para junio de 1829 el Gobernador (interino) de Guayana General José De La Cruz Paredes ratificó a José María Rodríguez como juez político y militar del Cantón Rionegro. Había sido nombrado de acuerdo a la nueva reestructuración de poderes hecha por Bolívar en Decreto del 7 de octubre de 1828; para segundo ayudante de esa Plaza nombraron al Teniente Francisco Vélez; habían sido nombrados de forma interina. El Señor Veles es el personaje conocido y ya descrito anteriormente como autor de casi todas las desabenensias que se encuentran aquí” por el mandatario anterior Doazan. De La Cruz Paredes Angulo, nació en Puerto Nutrias, Edo. Barinas el 3 de mayo de 1797 y a la edad de trece años se alista voluntariamente en las filas del ejército republicano. En 1813 se encuentra en el Batallón Apure del ejercito de José Antonio Páez en los llanos; se une a la retaguardia de La Campaña Admirable comandada por Bolívar en el pelotón del Teniente Coronel Atanasio Girardot y por lo tanto estuvo en el ejército en coincidencia con Hipólito De La Cueva y Manuel Echeverría, integrantes del ejército libertador de Amazonas y mandatarios del Cantón Rionegro entre 1817-1824. En 1818 estaba al lado de Páez como Teniente de Caballería en la Toma de las Flecheras y en 1819 fue uno de los jinetes de la hazaña de las Queseras del Medio; combatió en las Batallas de Carabobo  en 1921 y Ayacucho en 1824, donde lo ascienden a Coronel de los ejércitos de Colombia. Desempeñó varios cargos Políticos y Militares de importancia en la administración de la República. Falleció como General en Jefe casi octogenario en Cartagena de Indias, Colombia. Quizás no estén sus restos en el Panteón Nacional porque murió en Colombia. Había llegado a la Gobernación de Guayana por poco tiempo gracias a la decisión del General José Laurencio Silva a raíz de los disturbios generados durante el final de la gestión de José Manuel Olivares en 1828.

El nuevo Corregidor Rodríguez estuvo por voluntad propia poco tiempo en el cargo “mientras Ud. se tiene la bondad de nombrar a otra persona que me suceda en el destino indicado”  pues ejercía este destino “mas debido a mi subordinación que a los deseos de ejercerla” debido a la “flaquedad de la vista que adolesco”. Tenía un largo historial de luchas por la Patria desde el inicio de la República.

Tomó posesión del cargo con fecha 2 de septiembre de 1829 “…cuyo destino ejerceré hasta que sea la voluntad de Ud. hacer nueva elección en el sujeto que debe sucederle más con actitud  para el desempeño de dicho Corregimiento…”.

José Antonio Páez, Jefe Civil y Militar de Venezuela, también renombró a José María Rodríguez como Corregidor del Cantón Rionegro. Parece una contradicción que el Corregidor escogido tuviese hasta 3 nombramientos, pero la situación política en la República de Colombia estaba en ebullición cuando se palpaba ya en el ambiente el desmembramiento de esta gran nación creada por Bolívar. Es un error creer que Páez fue el único responsable de la separación de Venezuela y Colombia, cuando del otro lado también hubo separatistas acérrimos y hasta más radicales y violentos.  En efecto, Bolívar en 1828 tomó el mando absoluto en un intento desesperado por atajar lo que se venía. Los venezolanos veían en los colombianos unos arribistas que cosecharon todo el fruto de la guerra de Independencia, cuando la mayor cuota de muertos y sacrificios lo habían puesto de este lado; se llevaron la Capital desde Venezuela hasta Bogotá, sin nadie protestar, pero el resquemor tomó cuerpo; los colombianos veían de mal gusto que, empezando por Bolívar, fuesen a gobernar en su tierra; en una palabra: el regionalismo mal entendido y peor interpretado empezó su reinado. Para el caos faltaba poco, luego de la gesta libertadora. La oposición violenta a Bolívar (a quien tildaban de dictador) no se hicieron esperar y se manifestó en el atentado hacia el Libertador del 28 de septiembre de 1828, conjuración en la que hasta “el fiel” Vicepresidente  General Francisco de Paula Santander estaba comprometido. La sedición tenía manifiesta representación en hombres que fueron héroes en la reciente lucha por la Independencia y los cuales tuvieron que ser suprimidos, como el General  José María Córdova y fusilados otros como el héroe de la Batalla Naval de Maracaibo, el Almirante José Prudencio Padilla involucrado en la noche septembrina del atentado, todos amigos de la separación de estas dos naciones y reconocidos colombianos-neogranadinos.

Por el lado de los colombianos-venezolanos lideraban la separación José Antonio Páez y Miguel Peña. Este último tenía antecedentes fundados para la separación. En Bogotá comenzaron a fusilar venezolanos y uno de ellos fue el de Leonardo Infante, héroe de la Independencia, acusado de un crimen que no cometió y sus delitos eran ser un General Venezolano negro y ácido crítico del desempeño de Santander (cobardía) durante la guerra. Era tan injusta la sentencia a muerte de Infante que el doctor Miguel Peña, Presidente de la Alta Corte de Justicia, no la firmó y esto trajo consecuencias extremas en unas relaciones ya tensas; Peña, al ser suspendido por desacato, se exiló en Venezuela y fungió como asesor máximo de Páez en la inevitable separación. Se preparaba la era de la República de Venezuela.
Todo se consumó cuando llamaron a Páez desde Bogotá a “rendir cuentas” y no quiso seguir el camino de Infante quien había predicho en el momento de su fusilamiento: “Soy el primero, más otro seguirá detrás de mí”. Fueron atrocidades que en la historia de la humanidad están llenas y donde las deudas se cobran con sangre.
Dentro de este contexto de la época podemos ver que Páez también jugaba cerrado y buscaba posicionar a sus hombres de confianza en los puestos públicos, así sea un humilde Corregidor del Cantón Rionegro, como el Capitán José María Rodríguez, cuyo nombramiento también firmaba, aunque a posteriori, pues había sido nombrado por el Gobernador de Guayana 2 meses antes y ya había tomado posesión del cargo.  



Nombramiento de José María Rodríguez como Corregidor del Cantón Rionegro,   firmado en Caracas el 28 de septiembre de 1829General José Antonio Páez

   Apenas tomó posesión del cargo el 2 de septiembre de 1829 el Corregidor Rodríguez se dirigió al sur en visita oficial de reconocimiento de las otras Parroquias del Cantón, partiendo desde la Capital San Fernando de Atabapo y regresó el 21 de octubre. En ese mes y medio recorrió a Baltazar, San Antonio y Yabita por el Atabapo; Pimichín y Maroa por el Guainía; San Miguel por el Caño del mismo nombre; Quirabuena y Solano por el Casiquiare y San Carlos y Tirinquin por el Rionegro. Le faltó por visitar por el Orinoco a La Esmeralda, Santa Bárbara, Maipures y Atures.
El Corregidor, además de su persona solamente llevó a conocimiento de los gobernados los Decretos del Supremo Gobierno, a falta de otra cosa que ofrecerles, según propia confesión. Los habitantes por donde pasaba “…herramientas para el tabajo, de sus labores, casas, y limpieza de sus Parroquias y demás cosas; se an dirigido a mí, con este pedimento tan necesario al cumplimiento demás disposiciones,  que quisiera tener para suplirle demás recursos, pero mi pequeño capital, y mi larga familia, no me permiten llenar en estos mis deseos”. Pasó este cuadro de necesidades al Gobernador de la Provincia.
Por donde pasaba iba nombrando a los Tenientes Corregidores, según atribuciones contempladas en el Artículo 4º del Reglamento del Corregimientos, comenzando por su lugar de salida, San Fernando de Atabapo como cabecera de Cantón,  donde el  5 de septiembre de 1829 juramentó al Señor José Villasana como tal y quien antes se desempeñaba como Juez Primero Ordinario, por estar convencido “…de ser el sujeto vesino más idóneo en actitud, para ejercer dicho destino…”. Villasana es el mismo individuo que el antiguo Corregidor Doazan había destinado al ejército como castigo y retaliación y de aquí en adelante y durante muchos años desempeñará la doble función de gobernante-comerciante (pulpero/regatón)  que caracterizará al Cantón de Rionegro, figura que perdurará durante muchos años en los gobernantes por venir.
Con fecha  23 de septiembre nombra con iguales Títulos en la Parroquia Baltazar al Señor Marcelino Méndez, natural de Barinas y de 41 años de edad; el 25 de septiembre está en Yavita y nombra al Señor José Dionisio Arnaud como Teniente Corregidor de esta Parroquia y le adjunta las Parroquias de  Pimichín, Maroa y San Miguel bajo el mismo mandato. Arnaud era de origen francés, soltero y de 41 años de edad y se desconoce si era familia de Francisco Arnaud, residenciado en la Provincia de Marguaca (actual Mavaca) y que habitaba una comunidad de indígenas arawaco, posiblemente Barè. Francisco era un comerciante en zarzaparrillas que había entrado por el Brasil y comerciaba con los indígenas los productos naturales. José Dionisio siempre habitó la comunidad de Yavita o sus alrededores donde desempeñó diferentes cargos públicos en el naciente Cantón. Antes de su nombramiento como Teniente Corregidor estaba desempeñando el cargo de Alcalde en su Parroquia, cargo que fue eliminado con la Reforma del 7 de octubre de 1828. La primera vez que tenemos noticias de él es en enero de 1823 como habitante y preceptor ad honoren de esa población. A través de los años veremos el desempeño de estos dos personajes en la Historia de Rionegro y aquí murieron.  Rodríguez lo describe como “sujeto de bastante honradez, y amigo del orden” y lo nombra  “en virtud a la escases de sujetos idóneos por hexercer estos destinos”.
Y como último de los nombramientos de esta gira posesiona con fecha 1º de noviembre del año en cuestión al Sargento Primero de la Fortaleza de San Carlos Tomás García como Corregidor de esta Parroquia y subordina a esta jurisdicción a las de Tirinquin, Solano y Quirabuena. Este militar es conocido en nuestros anales como cuidador de nuestras fronteras y aparece en épocas tan tempranas como 1822. Aun en 1830 está en Rionegro y es posible que haya venido con los libertadores patriotas en 1817.
Estos fueron todos los Gobernantes y Gobernadores del antiguo Cantón Rionegro, actual Estado Amazonas, desde 1824  hasta 1830.
NOTA: Este es un extracto de la Historia General del Estado Amazonas correspondiente a los años 1824, 1825, 1826, 1827, 1828,1829 y 1830 que actualmente se escribe.      

*Cronista de Amazonas


Nuestra Historia Nº 52 Gobernadores y Gobernantes de Amazonas (III) Manuel Echeverría (1821-1824) José Manuel Olivares (1822, Interino) (IIª Parte, Continuación)

Nuestra Historia Nº 52

Gobernadores y Gobernantes de Amazonas (III)

Manuel Echeverría (1821-1824)
José Manuel Olivares (1822, Interino)
(IIª Parte, Continuación)

Por: Miguel Guape*
Manuel Echeverría, durante su estadía como gobernante de Rionegro, se preocupó por el desarrollo económico de la zona y al respecto, al igual que su predecesor José Manuel Olivares, buscó solucionar en parte el pasaje de los raudales de Atures y Maipures y propone idéntica solución de poblar la zona y se encuentra con el mismo problema, que de los pocos habitantes existentes en el Cantón, nadie quería ir a vivir de buen grado en esa zona tan inhóspita. Incluso propone darle facilidades y prebendas o en último caso el uso de la fuerza al Gobernador de Guayana en su carta-exposición del 16 de septiembre de 1823, en la postrimería de su mandato: “Esta operación la he tentado con la política, y no ha sido posible  los que quieran ir a aquella parte, y así se hace preciso valerse de la fuerza, y con seguridad irlos trasladando, porque de otra suerte es imposible, y siendo todos estos pueblos de indígenas en quien no cabe razón mucho menos”. Le manifiesta que incluso ha mandado hacer labranzas en ambos sitios con la finalidad de atraerlos, pero todo ha sido inútil. El antiguo Atures, hoy Puerto Ayacucho, carecía de tierras aptas para labranzas en sus alrededores para mantener a la población que dependía de los rubros agrícolas (conucos) para su sustento. Aunque el sitio tenía un valor estratégico enorme al ser el pasaje obligado de mercancías y gentes, se negaba a ser habitado permanentemente. El mismo problema lo tenía Angostura, hoy Ciudad Bolívar que, si bien es un lugar estratégico, está fundada sobre una roca y el Rey Carlos III tuvo que emitir una Cédula Real y darle una orden ejecutiva a Joaquín Sabas Moreno de Mendoza en 1762 para que mudara la Capital hasta el actual lugar que hoy ocupa. El gobernador de Guayana (Olivares) ya conocía el caso, por haberlo propuesto el mismo año de 1822, cuando estuvo de mandatario en esta zona. En el fondo, Olivares y Echeverría proponían la refundación del actual Puerto Ayacucho, lugar estratégico, pero inhóspito. Los amazonenses tuvimos que esperar 100 años más para que refundaran Atures y tomara el nombre actual de Puerto Ayacucho.
Con fecha  1º de septiembre de 1823 Manuel Echeverría realizó otro Censo de Amazonas con muy poca variación del anterior.
El resultado es el siguiente:
CENSOS DE LAS POBLACIONES DE QUE COMPONEN EL CANTÓN DE ALTO ORINOCO Y RIONEGRO, septiembre 1º de 1823.

San Carlos
341
Solano
136 
Quirabuena
49
Tiriquín
32
San Miguel
91
Maroa
115
Pimichin
82
Yavita
74
Baltazar
158
Ciudad de San Fernando
283
Fundación Guaviare
24
Maypures
29
Atures
26
ALTO ORINOCO
Esmeralda
26
Santa Bárbara
36
Nueva Fundación de Padamo
32
Fundación Cunucunuma
88
TOTAL
1.622
                                                      
A las 16 poblaciones tradicionales se añade ahora la Fundación Guaviare con 24 habitantes asentados, lo que significa que en esa época se continuó un proceso de colonización del río de ese nombre. El primero lo inició la Comisión de Límites con la exploración y fundación del tercer Comisario Eugenio Alvarado, en la búsqueda de una salida hacia Santa Fe de Bogotà, sin tener que agarrar  la ruta del rio Meta, como ya dijimos. La región de los ríos Guaviare y Vichada pertenecían a la Provincia de Guayana y por lo tanto al Cantón Rionegro.

Luego de la liberación de Rionegro por las fuerzas patriotas en 1817, siempre hubo una fuerza militar de custodia y resguardo de las fronteras   en esta zona estacionado en el Fuerte San Felipe, edificado por la Comisión de Límites como muro de contención ante la expansión territorial Portuguesa. Aunque las limitaciones y carencias de los efectivos eran enormes, según la descripción de sus comandantes, sin embargo se mantenía la tan importante presencia, hasta 10 años después, que fue suprimida, según veremos. En 1823 Manuel Echeverría mandó la lista actualizada al Comandante en Jefe de la Provincia de los efectivos y sus jerarquías. Se transcribe la lista de todos porque muchos de esos soldados que vinieron al principio se quedaron en Amazonas y aquí formaron parte de nuestro gentilicio. En la edición del libro de la Historia se sumará la lista completa.

Un resumen es el siguiente:

DESTACAMENTO RIONEGRO
RESUMEN
Sargentos
2
Tambores
3
Cabos
5
Soldados
55
Total de la fuerza
65
Desertores
3
Disponibles
62
ALTAS
Ninguna
BAXAS
Mariano Blanco desertó en febrero
1
Isidro Lama en ídem
1
Loreto Gutiérrez murió en 1º de agosto último
1
TOTAL
3

San Carlos septiembre 19 de 1823
El encargado de la Compañía
No sabe escribir
Con mi intervención
                                                                      Manuel Echeverría 

Certifico: que los individuos que constan en esta lista se han presentado en vista del Comisario hoy día de la fecha. Fecha up supra.

Cabe destacar que en la lista figura Valerio Azavache como cabo 1º, miembro electo del primer Cabildo del año 1822 de Amazonas y el soldado Manuel Bueno, el primer personaje que aparece con este apellido en Amazonas, posible origen de la estirpe de Marcelino Bueno, nuestro primer intelectual amazonense. 

El Soberano Congreso de Cúcuta había aprobado varios impuestos a la población con el fin de nivelar la devastada economía de la República y entre ellos estaba el del 4 de octubre de 1821 que pechaba el Estanco de Aguardiente, a su producción y distribución.  La Hacienda Pública de Angostura (la Capital)  exigía entonces al Gobernante Echeverría que cumpliese con la Ley y recolectara los impuestos al Aguardiente y al Tabaco, puesto que él había sido nombrado Subdelegado de Hacienda en Rionegro. Este se excusa clara y visiblemente con fecha 6 de septiembre de no contribuir al Fisco por (…no haber en este Cantón alambiques que vendan por menor, porque aunque algunos traen algunos garrafones para este pueblo es para echar algún buque al agua, levantar trozas para aserrar, sacar madera al río, u otra fagina, y no para vender por no haber en este Cantón dinero…). O sea que en el Amazonas de sus comienzos Republicanos no había ni dinero ni que vender. El aguardiente servía como una moneda corriente de pago ante la falta de circulante, el cual en sus comienzos traían de Angostura o de Brasil.

El Cantón Rionegro  no producía nada para el Fisco ni tampoco para el sustento de la tropa que resguardaba las fronteras por estos sitios. Así lo manifiesta Echeverría en su comunicación Nº 4 de fecha 1º de junio de 1823 al Gobernador de Guayana: (…Dirijo al Sargento 1º Tomás García a esa Capital en una piragua... suplico a Ud. se digne remitir algún auxilio para los soldados de este Destacamento, pues creo debe haber tenido la determinación del Excelentísimo del Comandante General del Departamento que Ud. aguardaba para resolver las escaseces que sufren estos infelices por ser bien notorias…). La improductividad y la escases de habitantes serían los dos factores que más incidirían negativamente en la valoración de Amazonas ante las autoridades Provinciales y Nacionales  en la categorización de esta tierra. Veremos que, a través de la Historia, varias veces Amazonas fue rebajado de categoría en su estatus, de Cantón a Distrito y de Provincia a Territorio Federal, tendencia negativa que aún se mantiene, al ser catalogados como una zona marginal y apartada geográficamente y del quehacer del País.                                                 
Desde 1817 a 1823, durante los primeros 5 años de existencia de Amazonas como integrante de una República que buscaba su independencia, el gobierno estuvo signado por la presencia de los libertadores del antiguo Rionegro que vinieron desde Apure del ejército de José Antonio Páez, salvo Olivares que vino de Angostura. Pero en realidad pertenecíamos desde los tiempos coloniales a la Provincia de Guayana y de hecho y derecho en la era Republicana a partir del Decreto de Simón Bolívar del 15 de Octubre de 1817.
Ya hemos visto las circunstancias en que cada uno fue promovido a tal posición.

Los Gobernadores y el Consejo de Gobierno eran los encargados directos de la escogencia de los candidatos a dirigir los Cantones, entre ellos Rionegro. En octubre 1817 el primer gobernador de la Provincia de Guayana durante la Era Republicana (Memorias del General O`Leary, Caracas 1881, Pgs. 462-463) y por lo tanto de Amazonas, puesto por Simón Bolívar fue Juan Vicente Cardozo; también, al mismo tiempo, fue Presidente de la Municipalidad de la ciudad capital y posteriormente Diputado al Congreso de Angostura en representación de Guayana; es ratificado como Edil por elecciones del 8 de diciembre del mismo año. Esta municipalidad se instaló el 1º de enero de 1818.

Juan Vicente Cardozo, Primer Gobernador de la Provincia de Guayana (y por lo tanto de Amazonas) en la Era Republicana - Año 1817 - Nombrado por el Libertador Simón Bolívar. (*Angostura 1783 - +Angostura ).
Durante ese quinquenio del inicio Republicano los Gobernadores de la Provincia y Gobernantes de la antigua  Amazonas fueron:


Le siguieron como Gobernadores de la Provincia:
En noviembre del mismo año de 1817 el General Manuel Cedeño era el Gobernador de Guayana (Memorias del General O`Leary, Caracas 1881, Pgs. 462-463)  y Juan Vicente Cardozo, volvió a serlo, luego de una breve pausa, pues el General Cedeño marchó a campaña militar con Bolívar en el mes de Diciembre.
En enero de 1824 continuaba Manuel Echeverría como Gobernante de Rionegro;  el Gobernador de la Provincia de Guayana era José Manuel Olivares y como Intendente del Departamento Orinoco continuaba el General José Francisco Bermúdez.

Como siempre ha sido la política venezolana y mundial y donde las leyes e instituciones no son claras y por lo tanto no se cumplen, los que están en el poder tratan de mantenerse, convirtiéndose en dictadores; también tratan de consolidar su poder y para ello siempre andan en la búsqueda de incondicionales para llevarlos a posiciones de poder, con el fin, de una manera indirecta, de dejar sucesores manejables, llamados testaferros; en el fondo no hay diferencia con los reinados absolutos, pues en este caso dejan a los descendientes. Por eso Bolívar, previendo todo esto, en el Congreso de Angostura lo manifestó: “las elecciones continuas son necesarias, pues los mandatarios buscan perpetuarse y los súbditos se acostumbran a ser mandados, de donde viene la tiranía”. Pero los tiranos buscan las elecciones cuando saben que les son favorables (casi nunca) o pueden manipularlas y las obstruyen cuando prevén que les serán adversas. La Ley mandaba elecciones cada 4 años para la renovación de los Cabildos, pero alguien ordenó adelantarlas. Podía hacerlo el Congreso, pero ¿sería él? Bolívar también podía hacerlo, pero estaba en Perú, en la campaña del sur y lo sustituía el Vicepresidente Santander en el poder.

Lo tal es que ordenaron las elecciones adelantadas y Olivares como Gobernador de Guayana actuó en consecuencia. Un nuevo tren municipal es escogido, cuando faltaba un año y medio para que se venciera el periodo de 3 años según la Constitución.

El 2 de enero de 1824 se llevó a cabo la elección de acuerdo a las instrucciones de Olivares; la comunicación Nº 1 de la misma fecha de Echeverría es muy elocuente al respecto cuando dice que: “…en cumplimiento de la orden del Ilustre Sr. Gobernador de esta Provincia para la elección y posesión de los señores que debían entrar en el nuevo Cabildo del año nuevo, se celebró Acta para el efecto, y resultaron electos de Alcalde Ordinario de 1ª Elección el S. D. Diego Pina de ídem de 2ª José Flores. Regidor Decano Francisco Pina, Fiel Executor Martín Pardo, Padre de Menores Valerio Azavache, y Procurador Antonio Naranjo, y por acuerdo del mismo Cuerpo le pongo a la consideración de Ud. para su determinación, advirtiendo a Ud. que aunque en este Cuerpo se encuentran dos hermanos, no es posible  haber más  otro electo  por la escases de gente cibilisada (sic) en este Cantón por ser todos de indígenas…).

 Este fue el segundo y último durante mucho tiempo grupo de Ediles amazonenses. Los dos hermanos Pina, unos recién llegados prácticamente, pues no aparecen en el Censo de 1823, fueron elevados automáticamente al rango de segunda autoridad cantonal, desplazando a los antiguos habitantes  “…por la escases de gente cibilisada…”. Observen al descalificador consuetudinario de los amazonenses, el “CIBILISADO” Echeverría, por razones políticas (vinieron fue expresamente a mandarnos y nosotros debíamos sumisamente obedecerles) desprecia una vez más a los coterráneos, indígenas o no. Los recién electos hermanos Diego y Francisco Pina eran unos comerciantes-políticos, la figura emblemática del Amazonas desde su creación y que aún perdura. Veremos a lo largo del desarrollo de esta Historia a los Pina turnarse en el poder y su desempeño a través de los años, cumpliendo su rol y con énfasis en sus intereses comerciales. ¿Fueron enviados por Olivares? Está por verse.

Los pocos buenos gobernantes de Amazonas hasta ahora, en pleno siglo XXI, conservaran, dentro de su perfil, la condición ineludible de no ser comerciante-político. Eso no quiere decir que no sean comerciantes y la figura no es prístina; pero no la involucraron ni abusaron del mando y supieron separar esta actividad mientras mandaban. Por ejemplo, Bartolomé Tavera Acosta (quien gobernó al antiguo Territorio Federal Amazonas entre 1900-1902) fue una de nuestros buenos gobernantes y ejerció la minería en el Estado Bolívar, sin menoscabo de sus funciones en Amazonas, donde aplicó lo mejor de sus dotes personales. Aunque en verdad es muy difícil separar una figura de otra y más adelante veremos el caso de Angostura, donde jugó el mismo papel esta figura (aunque a otro nivel) y veremos cómo, sin embargo, lograron salir adelante, conjugando los dos papeles. ¿Por qué Amazonas no?

Del primer Cabildo de Amazonas sobrevivieron José Flores como Segundo Alcalde más votado (después de Diego Pina), antes Padre de Menores, cargo que pasó a desempeñar  Valerio Azavache, antiguo Regidor Llano.

NOTA: Este es un extracto de la Historia General del Estado Amazonas correspondiente a los años 1822, 1823 y 1824 que actualmente se escribe.           

*Cronista de Amazonas


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