HISTORIA GENERAL DEL ESTADO AMAZONAS (4) CAPÍTULO II NUESTROS LIBERTADORES Hipólito De La Cueva, Libertador de Amazonas (II)

Con fecha 14 de enero de 1820 De La Cueva escribe sendas cartas al Gobernador de Guayana Alonzo Uzcátegui y al Vicepresidente del Estado Juan Germán Roscio donde hace un resumen de su gestión hasta la fecha: (Ver Anexos 1)

1.- (…En cumplimiento de los deberes de mi encargo, incluyo a Ud. un estado de la fuerza que se halla a mis ordenes en esta frontera…).

 Lamentablemente este importantísimo documento no fue encontrado en el AHG. En él debe estar asentado parte de los integrantes originarios que vinieron desde Apure a libertar Amazonas. El grueso de las fuerzas estaba presente en el Fuerte San Felipe, frente a San Carlos de Rionegro, a orilla del río Guainía, en fronteras con Brasil, quien tenía presencia militar en el fuerte de Maravitanas. 

2.- (…remito igualmente dos flecheras q. he hecho construir por su orden directa…).

En esos tiempos Rionegro había carpinteros de rivera que ejercían su libre profesión. Cuando estuvo gobernando De La Cueva, Amazonas también colaboró con la guerra de independencia.

En el Correo del Orinoco de entonces también apareció la reseña que:

(“Además de las seis flecheras enviadas a Apure en 1819. Cuevas remitió a Angostura dos más, armadas y elaboradas por la gente de Río Negro”). (AHG - Hemeroteca - Correo del Orinoco Nº 1 - Angostura sábado 27 de junio de 1818).

3.- (“… he de hacer conducir a esa ciudad una cabulla que he agenciado pª. proveer las muchas necesidades q. padecen la Compª. de esta guarnición q. se encuentra en el lugar mas distante de todo el Departamtº…”).

 Como bien hace notar, las necesidades eran muchas y echa mano a los pobres recursos de entonces que se podían comercializar, en este caso las “cabulla de Rionegro”, reputados mecates hechos artesanalmente de la fibra del chiquichiqui y de uso en la navegación para amarrar los barcos. Tenían las ventajas de ser muy livianos (flotaban) y muy resistentes: no se deterioraban con el ambiente agresivo del agua.

De La Cueva le buscó la mejor solución al problema de la comida, como veremos a continuación: 

4.- (…“del Apure auxiliaron con doscientas reces. Que conduje al pueblo de Maypures a mitad del invierno pp hasta ahora no han sido de ninguna utilidad, pues el transito y la nueva savana  lo inutilizaron de modo q. aun todavía no se puede contar con el q. ha quedado; por lo que he tenido que seguir sufriendo los gastos indispensables, q. U. sabe he costeado desde que se funa el destacamento”…).

 De La Cueva introdujo ganado vacuno en Amazonas con miras al auto abastecimiento en una zona que carecía de lo más elemental, como la comida. Sabiamente y como buen llanero la llevó hasta las sabanas de Maipures, parte extensiva del Arauca, zona ganadera por excelencia y región entonces venezolana. La visión de permanencia y pertenencia de nuestro Libertador se pone de manifiesto en este y otros hechos que buscaban solucionar los ingentes problemas de una región pobre, abandonada y deprimida.

 La ganadería de subsistencia, que no de explotación y exportación, es uno de los rubros indispensables para el autoabastecimiento de Amazonas (hoy día con mayor razón); así se ha demostrado a través de la Historia que gente pensante y previsiva actuó en consecuencia. Los jesuitas fueron los primeros en llevar ganado hasta Carichana y Atures (futura Puerto Ayacucho), en el siglo XVIII. Los misioneros, adonde quiera que fueran para la evangelización, llevaban la ganadería por delante. Lamentablemente fueron expulsados de Latino América. La Comisión de Límites también introdujo ganado por la ruta río Cuchivero – río Erebato – río Ventuari – San Fernando de Atabapo, según también hemos visto. La ganadería aparece nuevamente en el censo1 del Gobernador de Guayana Manuel Centurión de 1766: los jesuitas, recién expulsados, habían dejado 350 reses en Maypures y ¡6.434 en Carichana!: y eso era Amazonas. Para 1773, siete años más tarde, el censo arrojó: 250 reses en Maypures, 7.692 en Carichana y 353 en Atures.

Cuando pasó Humboldt, menos de 30 años más tarde, en 1800, nada de esto existía.

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1 AHG – Documentos Grabados en discos DVD - FOTOGRAFIAS de Documentos, Cartas Geográficas y Cuadros Estadísticos Relacionados con el Gobierno de Don Manuel Centurión en la Provincia de Guayana - Tomo 13.

Para aquel entonces, las órdenes religiosas presentes eran los misioneros Capuchinos de Andalucía y los Franciscanos Observantes. La ganadería en Amazonas,  en  pequeñas  cantidades y distribuida estratégicamente en su geografía, es un hecho que se justifica plenamente, ya que el Amazonas no soporta la introducción de grandes masas humanas, debido a la fragilidad de los suelos que no permiten las grandes deforestaciones para la agricultura y la cría en forma intensiva. Otra limitante es la escasez de la fauna y su equilibrio como fuente primaria de proteínas para la población residente. Por lo tanto, la ganadería in situ, en cada comunidad o poblamiento, es una de las soluciones. Actualmente se puede observar que hay ganadería en pequeña escala en Manapiare y La Isla de Ratón, contribuyendo con la dieta en esos sitios.

Después de 1820, tendremos que esperar hasta 1843, cuando Pedro Joaquín Ayres, como Director del Distrito de Reducción de Indígenas, introdujo de nuevo la ganadería con las mismas intenciones: el autoabastecimiento.

La ganadería de Maypures, en esa época, puede considerarse como el único bien de valor en el mercado en Amazonas y por lo tanto una fuente de corrupción para los sucesivos gobernantes, según lo veremos en el desarrollo de esta Historia. Incluso, hubo gobernantes que fueron denunciados y enjuiciados por este hecho.

 Al salir De La Cueva de su mandato y ser sustituido por Manuel Echeverría, éste fue el primer acusado, por ante un tribunal militar, por hechos criminales que deben constar en el extraviado expediente de la causa. Lamentablemente los papeles principales fueron sustraídos  y/o extraviados y no se encuentran en el AHG; existen  algunos  documentos  donde se  hace referencia  al   caso,   y  se  puede  inferir  algo  al  respecto. Cabe entonces preguntar: ¿acaso la acusación tenía algo que ver con el ganado, que era la única riqueza tangible del Amazonas de entonces? Porque, como veremos, los impuestos recaudados eran insignificantes.

5.- Con la misma fecha, 14 de enero de 1820, escribía al Gobernador: (Ver Anexo 2)

“Desde el tres de Agosto del año ppdo. que llegué a este Departamento me encargué de la administracn de la Hacienda publica… Creo debe estar en su noticia que los Españoles jamas impusieron a estos habitantes dro. alguno: bien fuese considerando su miseria o pr. estar estas poblaciones comensando a formarse, aquí no se pagaba tributo, diezmo ni alcabala los indios solamte”…“pr. lo q. no esta en su noticia otra contribucn. que la de su sexo, eceptuados los artículos de 1ª nececidad seria de tan poca cantidad q comparada con el resultado, nos redundaría, mas mal, que bien. Estos motivos me han estimulado a no conprehender los naturales, y solamente a los comerciantes, y lo pongo a la alta consideracin. de U. pa. su inteliga. y  pa. q.  en consideracin. de lo expuesto, determine lo q. tenga a bn…El C. J. Antonio Gonzalez entregará a esa Tesoreria ochenta y cinco ps.  que hasta ahora he recaudado, reservando las cuentas hasta mi ida a esa Capl. y dándome recivo pa. mi resguardo”.

Rionegro no producía ninguno de los rubros que generaban riquezas en Venezuela: cacao, tabaco, ganado, etc.; tampoco había gente que las produjera y así permanecimos hasta el final del siglo XIX, cuando vino el boom del caucho. De ahí el planteamiento de nuestro gobernante de exonerar a los indígenas de los impuestos y endosárselos a los comerciantes, los cuales eran muy pocos, además.

6.- Otro punto importante para el Amazonas de la época es que durante tres décadas más o menos estuvo sin efectivo, cuando la moneda oficial era la Macuquina del antiguo régimen español y la Macuquina acuñada en Caracas en la segunda época de la República; pero en Rionegro no circulaba y las pocas transacciones comerciales se hacían con el trueque de mercancías.  De la Cueva trató de remediar la situación con la introducción de la Yagualera, moneda que había sido acuñada por José Antonio Páez en Barinas, con miras a hacerla circular en los llanos, donde existía el mismo problema. Privado de recursos en la Provincia de Barinas, aislado y sin un signo de conversión para el comercio, se vio obligado a acuñar moneda. Se enfrentaba con la situación de que esta moneda había sido declarada ilegal en el resto de Venezuela. Las averiguaciones condujeron más tarde a encontrar en Barinas la fuente del dolo y el General Páez era el responsable.

En efecto, el 18 de junio del mismo 1818, Bolívar dictó un decreto de tres artículos sobre la materia:

 “Articulo 1º.- La moneda acuñada en la Provincia de Barinas no circulara en ninguna de las otras Provincias de Venezuela, en atención a que le falta la ley, el peso y la perfección del signo.

Articulo 2º. - Tanto en aquella provincia, como en las demás de la República se prohíbe la circulación de otra moneda que la de cordón de oro y plata: la Macuquina del antiguo régimen Español, y la Macuquina acuñada en Caracas en la segunda época de la República.

Articulo 3º.- Sin embargo de lo dispuesto en el artículo precedente, en beneficio del crédito de la Provincia de Barinas, y para evitar los perjuicios que sufrirán la moneda mientras se amortiza por el Gobierno”. (AHG - Hemeroteca - Correo del Orinoco Nº 1 - Angostura sábado 27 de junio de 1818).

El problema del circulante de la moneda en Rionegro era crítico y trató de solventarlo de alguna manera. En el último año de su mandato, en oficio del 14 de enero de 1820 al Gobernador de la Provincia de Guayana De La Cueva manifiesta al Gobernador que: (Ver Anexo 1)

Como este departamto. fue libertado de orden del Ejto. de Apure y permanecimos algún tiempo bajo sus órdenes inmediatas, se mantubo la moneda Yagualera; pero habiendo variado ya esta circunstancia, y persuadido de q. siguiendo en su vez se introduciria mucha más a estos pueblos donde debe estar prohibida, mande que las pesetas no tuviesen sino el valor de un real cada una; evitando de este modo la introducción y la total perdida de los que la habían recivido, a quienes queda igualmte. el recurso de llevarla o mandarla al Apure y en usarla sin demerito; lo que aviso a U. para su aprobación o ulterior determinación…”.

 De este párrafo se infiere que definitivamente nuestra libertad vino de Apure. Si bien el Capitán Hipólito De La Cueva Afanador era guayanés de origen, peleaba durante la guerra de Independencia a las órdenes de Páez en los llanos de Apure. Fue Páez quien dio luz verde a nuestro Libertador de invadir esta región. Tuvo que armar su propio ejército y financiarlo, según exposición escrita.

Durante largo tiempo tuvimos ese problema de la circulación de la moneda y hubo gobernantes como Manuel Echeverría que propuso al Gobierno de Guayana la libre circulación de la moneda brasileña en la región, aunque su proposición al parecer quedó en el aire.

7.- En el año de 1818 la viruela comenzó a causar estragos en la Provincia de Guayana y se extendió hacia Rionegro. El Periódico Correo del Orinoco Nº 56 - Angostura 25 de marzo de 1820 reseña el caso:

 “En 1819 una epidemia de viruela asoló los pueblos amazonenses y con la prontitud del caso se hicieron llegar a Cuevas las vacunas en número tan suficiente que remitió por su cuenta al comandante portugués una porción para aquel territorio, convirtiéndose el oficial venezolano en un pionero de la integración con el Brasil”.

De La Cueva da noticias del caso, desde San Fernando de Atabapo, en su carta del 14 enero de 1820:

La Bacuna, aunque tarde, llego útil y produjo un efecto saludable en los pueblos que aun no estaban contagiados de la mala viruela todavía se conserva la semilla”. (Ver Anexo 1).

8.- También incentivó las relaciones comerciales y militares del lado brasilero y se intercambiaron varios rubros como cuerdas de chiquichiqui (cable de Rionegro), brea y cacao a cambio de lo cual recibirían ropa, plata, tabaco y sal. Ofrecía también carne y queso traída de Apure. Como se puede observar, en los comienzos de la era Republicana, las relaciones de Rionegro eran con Apure, porque de allá vino y se decidió nuestra Independencia y, posteriormente, pasamos a ser parte de la Región Guayana.

9.- Cuando en 1817 entraron nuestros Libertadores con De La Cueva a la cabeza para liberar al Amazonas del dominio español, fueron expulsados y/o huyeron los misioneros Franciscanos; presente y fresca aún estaba en sus mentes la reciente masacre de los Misioneros Capuchinos Catalanes del Caroní. Debían, además, jurar obligatoriamente fidelidad a la República, cuando todos eran realistas. Ante esta huida, solamente quedó la presencia del sacerdote de la parroquia de Solano, el P. Observante Juan Sebastián Márquez, quien, posteriormente, también debió abandonar Rionegro, porque, al año siguiente, De La Cueva solicitó del Gobierno que le enviara un sacerdote:

 “...es de primera necesidad que Ud. mande un sacerdote, para que bautice y case a tantos infieles que carecen de esta caridad”. (Tavera Acosta, Río Negro, Caracas 1954. Citado en: Ramón Iribertegui - Ángel Martín, La Iglesia en Amazonas, Publicaciones ISSFE, Los Teques 1994, pág. 51).

 La petición de De La Cueva fue concedida y en 1819 llegó a estas tierras el P. Clemente Pérez, pero murió ese mismo año. En misiva del 14 de enero de 1820 da cuenta al Gobernador del deceso: (Ver Anexo 1)

“El tres de septiembre llegaron a esta los peones q. condujeron al Capuchino Pro. Clemente Pérez q. habia ido en solicitud de un mueble y familia pr. q. le había acordado el destino, quienes me informaron su muerte e inmediatamte. procedi a inventariar lo que había dejado en poder de su sacristan y agente en este pueblo (C. J. Antonio Perez quien presento lo siguiente - una xxdia (ilegible) y un calix sobredorados - una lampara  con un cabo de oleos - y unas vinateras todo en plata - veinte y una pza de ropa - decir de multitud de libros parroquiales y de su uso - un reloj de palo de campana descompuesto - seis y medio almudes de sal - unos restos de botica - una silla con su herraje de plata la que ha reclamado Perez pr. ser de su propiedad y aun mas añade que el difunto le era deudor de doscientos pesos. Este inventario firmado de los testigos q. lo presenciaron y lo q. en el se expresa queda en mi poder hasta la determinación de U. menos la sal que remito a Sn. Carlos pa. distribuirla a la tropa.

 La rectitud de nuestro Libertador lo indujo a inventariar todo lo que dejó el occiso. Lo sustituyó el P. Mateo Manzaneda a quien volveremos a encontrar en el devenir de esta Historia. En el Rionegro gobernado por De La Cueva no había curas ni iglesias. 

Los primeros religiosos que llegaron al Amazonas fueron los jesuitas hacia el siglo XVII, quienes fundaron la población de Atures (futuro Puerto Ayacucho), como ya vimos. La Expedición de Límites, ante la negativa de los jesuitas de acompañarlos para adentrarse en el Amazonas, llevó consigo al Padre Fray José Antonio de Jerez de los Capuchinos de Andalucía, quienes aquí misionaron durante años. Fundaron durante su permanencia los pueblos Santa Bárbara, San Antonio, S. Francisco Solano, S. Miguel de Davipe y S. Bartolomé. La Expedición de Límites había fundado ya San José de Maipures, San Fernando de Atabapo, San Carlos de Río Negro, Maroa y La Esmeralda.

 Una vez finalizada La Expedición, en 1771 los Capuchinos abandonaron Rionegro, ante el acoso y limitaciones extremas del Gobernador de la Provincia de Guayana Manuel Centurión. Pero a petición del propio Centurión, al año siguiente se encargaron de las misiones del Medio y Alto Orinoco los Franciscanos de Píritu, quedándoles confiado el inmenso espacio que iba desde Angostura hasta el Brasil, comprendiendo todo el Amazonas. En el año 1780, eran 19 los pueblos atendidos por los Franciscanos en el Orinoco y Río Negro. Con la expulsión de éstos en 1817, salvo esporádicas visitas, la actividad de la Iglesia en el Amazonas desapareció prácticamente hasta 1933, con la llegada de los Salesianos.

La presencia de algunos sacerdotes, no siempre muy edificante, chocó fuertemente con un sistema establecido en las bases de la extorsión y explotación del indígena, lo que los llevó a desanimarse y dejar el campo de trabajo. De La Cueva también acusa a los Frailes de tales prácticas y abuso al indígena y los denuncia en su carta del El 14 de enero de 1820 al Gobernador: (Ver Anexo 1)

el despotismo frailesco, estando sujetos a la arbitrariedad de los ministros de sus respectivas misiones: estos thetrareas (incomprensible: tal vez sea theotrarcas) los concideraban como seres destinados pr. el cielo pa. contribuir a su felicidad temporal y los ocupaban pr. turnos en el servicio de sus personas familias y negocios”.

En abril de 1820, De La Cuevas ejercía aún el cargo de Gobernante del Departamento Alto Orinoco y de Río Negro y durante el lapso del resto de ese año fue sustituido por el Capitán Manuel Echeverría. Indudablemente que De la Cueva fue uno de nuestros buenos gobernantes, el primero de la Era Republicana y de la corta lista de los excelentes mandatarios en la Historia de Amazonas. Como puede apreciarse, fue fructífera la labor desarrollada por nuestro Libertador en el tiempo en que permaneció en estos lugares. La posteridad amazonense le debe un justo reconocimiento.

El desconocimiento de la Historia Regional nos lleva a ignorar a nuestros héroes, en este caso, al Libertador de Amazonas. Salvo la honrosa excepción del nombre del edificio de la Alcaldía de Atures, Hipólito De La Cueva es un ilustre desconocido en Amazonas. Antes, el 99% de los amazonenses desconocíamos quién era. Ahora, con su flamante nombre en la sede de la Alcaldía, ese número debe haber bajado del 90%. Para eso sirve la Historia.

 Este se debe al Historiador-Alcalde L. J. González Herrera, un político que tenía un profundo conocimiento de la Historia de Venezuela, como debería tenerlo todo gobernante de Amazonas. Este nombre debería estar presente en la toponimia de la región, en escuelas, plazas, calles, etc., como un homenaje a tan esforzado patriota. También se debería enseñar en las escuelas quién fue el Libertador de Amazonas.

Ojalá los futuros gobernantes se enteren de la Historia de Amazonas y dejen de ponerlos los nombres de locas y carretilleros a los lugares importantes de la ciudad. Eso habla de su pobreza mental.

Nuestra principal Avenida Perimetral tiene una estatua de “la loca Rosa”, como una persona relevante de nuestra historia. Sus méritos son muy cuestionados para colocar ese monumento en un lugar tan importante de nuestra Ciudad y desdice mucho del gobernador que ordenó ponerlo. No es la primera vez que se escribe sobre tal mamotreto.

 Al respecto ver:

https://www.blogger.com/u/1/blogger.g?blogID=6851714899663881388&useLegacyBlogger=true#editor/target=post;po

Con razón afirmaba un ayacuchense: “en esta ciudad le levantan estatuas a las locas ¿será que no hay otras personas?”. Tiene razón este señor. También debería añadir que le ponen el nombre a un comedor popular, por ironías de la vida, de un señor que murió de hambre e indigente. El actual cronista de la ciudad quiere cambiarle el nombre a la calle Piar, cuando este Prócer fue el Precursor de la Independencia de Amazonas, según lo hemos visto. Eso es desconocimiento de nuestra historia regional, al no tener noticias de nuestros héroes ancestrales y valorarlos.

Observamos con pesar el nombre puesto a ciertas escuelas de educadores que no lo merecen, por irrelevantes, para no decir otra cosa: Juan Ivirma Castillo fue alguien que, además de despreciar a Amazonas, vivía más en las cantinas que en las escuelas; murió en su ley, al volcarse en su auto en estado de ebriedad extrema. (Barrios L., C. JosafathA modo de una Autobiografía – Maturín 2014: 2); Álvarez Piña era alguien que vivía más en las farras y galleras que en los salones de clase (Grabación personal al Prof. César Alayón).

Los amazonenses deberían averiguar quién fue Evelio Roa y qué hizo para llevar tal nombre una de nuestras importantes calles: sobre todo porqué se lo puso un arbitrario gobernador.

A través de esta historia se expondrán diferentes personajes que fueron fundamentales en nuestra región y ¡ojalá! alumbre el entendimiento a los futuros gobernantes y pueblo en general, cuando vayan a nombrar nuestros sitios importantes.

La enseñanza de nuestra Historia debería comenzar en la escuela, donde se exponga y valore a nuestros héroes. Los programas escolares deben tomar en cuenta a gente como nuestro Libertador, a quien, como dijimos, la posteridad amazonense debe reconocerle sus méritos.

La importancia de este trabajo radica en que salen a flote personajes desconocidos y olvidados de nuestra Historia Regional.

Luego de meritorios servicios, al finalizar la guerra, se le ascendió al grado de Coronel del Ejército. En 1830 estaba radicado como ganadero y político en Barinas. Se desempeñó como ayudante del Gobernador de la Provincia de Apure General Cornelio Muñoz (1835 – 1837). En 1837 luchó contra los Farfán en San Juan de Payara (Apure) al lado de José Antonio Páez. Siempre perteneció a las huestes del Partido Conservador de Páez y, por lo tanto, perteneciente al partido de los godos. En 1857 fue representante de Barinas, junto con 7 miembros más, a la Convención de Valencia, previo al comienzo de la Guerra Federal, representando al Partido Conservador. El Libertador de Amazonas aún vivía en Barinas, donde fue designado Gobernador en 1859, bajo el tercer mandato de Páez como Presidente de Venezuela y debía tener alrededor de 70 años, cuando luchó contra Ezequiel Zamora en esa cruenta y fratricida guerra.

Derrotado, defendiendo a Barinas, el anciano comandante Hipólito De La Cueva, se va para la ciudad de Mérida y allí en la fría mañana de los Andes del 10 de junio de 1859 presenta un documento ante las autoridades donde expresa:

“Allá dejamos todo, nuestras esperanzas, sueños y riquezas materiales. La que llegó a ser la sultana de los llanos y segunda ciudad de Venezuela, su grandeza, se diluyó en las llamas criminales por la infidencia de muchos de sus hijos, engañados en la asonada de una revolución mal concebida por las feraces argucias de unos aventureros que exterminaron la paz y el bienestar nacional”. (Alberto Pérez Larrarte, Historiador/Cronista de Barinas- Disertación en el Auditorium de La Alcaldía de Atures - diciembre 2016).

El Cronista Larrarte, nos continúa describiendo los pasos dados por De La Cueva en Mérida:

Como hombre de armas decide combatir desde la serranía a las fuerzas federales, comandada por el coronel Natividad Pettit; el general Ezequiel Zamora no puede con la sierra; los peñascos y callejones le son adversos y los godos andinos, aventajados por conocer el terreno, le enfrentan como perros furiosos; pero se retraen maliciosamente por saber lo verraco que son los federales.  Es un primer triunfo que les alienta; pero el fracaso de esta expedición no amilana a las fuerzas revolucionarias; más bien les ánima y hace que el ejército federal ordene otra expedición, comandada está vez por el general Pedro Aranguren.

Pero el general Aranguren corre con la misma suerte del general Natividad Pettit, siendo fusilado en una de las frías mañanas de los Andes, cuando cae la niebla de la borrasca  andina, en la mapora de la plaza Bolívar de Mucuchíes;  allí aún está, no la seca ni el tiempo, tal vez para que quede como fiel testigo de este infortunado suceso. El Comandante Hipólito De La Cueva, a pesar de su ancianidad, no da tregua, ni cuartel y comanda con el coronel Fulgencio Ferrer el combate de la Bellaca. Cuenta el general Leopoldo Ferrero que fue un combate bárbaro, demostrando en él la sagacidad estratégica de los federales. Al entrar los bandos en pelea, los centralistas caen inmediatamente bajo la bóveda de fuego que vomitaba la trinchera. Fue una larga jornada de fuego limpio; los godos creían tener una posición infranqueable y esto atormentaba a los federales, quienes pasaron más de cuatro días combatiendo. Media hora después se dominaba aquel bastión natural, se coronaba la altura al son angustioso de la corneta que tocaba fajina y fuego y adelante; el enemigo huía, y estaba ganada la brillante acción de La Bellaca, retirándose el coronel Hipólito de La Cueva en completa derrota y no paró hasta la ciudad de Mérida, dejando en poder del general Zamora parte de su parque, prisioneros y su crédito militar. Esta es parte de la vida de este hombre que los amazonenses y barineses deben reconocer e ilustrar en sus libros de historia.” (ibid).

La huella de nuestro Ilustre y Legendario guerrero y Libertador de Amazonas se pierde en la Historia y entre la niebla, los frailejones y picos de La Sierra Nevada de Mérida.

En Amazonas el Palacio Municipal de La Alcaldía del Municipio Atures lleva el nombre del Prócer de la independencia de Amazonas HIPÓLITO DE LA CUEVA. Este edificio fue diseñado por el Arqº Néstor R. González Mazzorana y construido por el primer Alcalde Electo del Municipio Atures L. J. González Herrera quien, como buen conocedor de la Historia, le puso el nombre. Para eso sirve conocerla.

Continuará...

CAPÍTULO III

ORIGEN DEL CANTÓN RIONEGRO

NOTA: Este Artículo forma parte de un libro sobre la Historia de Amazonas.

El Libro: HISTORIA GENERAL DEL ESTADO AMAZONAS – Tomo II, ha sido finalizado. Está a la disposición de los amigos amazonenses y venezolanos en general que quedamos en el territorio de Venezuela. Quien lo solicite a través del correo miguelguape@gmail.com le será enviado de manera gratuita.

A los que viven en el exterior, venezolanos o no, les será vendido. 

HISTORIA GENERAL DEL ESTADO AMAZONAS (3) CAPÍTULO II NUESTROS LIBERTADORES Hipólito De La Cueva, Libertador de Amazonas (I)

HISTORIA GENERAL DEL ESTADO AMAZONAS (3) 

CAPÍTULO II

NUESTROS LIBERTADORES 

Hipólito De La Cueva, Libertador de Amazonas (I)

Hace algo más de 200 años, en 1817, entre los meses de octubre y noviembre, fuimos liberados del yugo español por Hipólito De La Cueva, oficial del General José Antonio Páez, quien operaba en Apure. Era el tiempo de la guerra de independencia y el Libertador Simón Bolívar trataba de darle forma de gobierno a la futura Gran Colombia (a la cual perteneceríamos) a través del Congreso de Angostura. Aún Venezuela no existía como tal.

¿Quién era Hipólito de La Cueva? Hay datos dispersos sobre su existencia. Su acción está registrada en la Historia a retazos, sin continuidad. El comandante Hipólito De La Cueva Afanador, libertador de Amazonas, nació en Angostura hacia la novena década del siglo XVIII y, muy joven, al empezar el proceso independentista, se incorporó a las tropas del general José Antonio Páez en Apure, porque en Guayana no podía operar, ya que estaba en manos realistas.

Usaremos el apellido De La Cueva porque así se llaman sus descendientes directos y no tienen constancia de cuando evolucionó este apellido. Incluso se puede observar que el mismo personaje escribía HIPÓLITO CUEBAS. Afanador es un apellido ilustre y extendido en Guayana; ha habido hasta gobernadores con esta denominación: Eusebio Afanador fue gobernador de la Provincia de Guayana en 1830.  Y en San Carlos de Río Negro vivió en 1822 Silvestre Afanador, cuando en ese tiempo éramos parte integrante de la Provincia de Guayana. Pero dejamos la discusión para los otros investigadores y solamente nos contentaremos con afirmar que constatamos que se trata de la misma persona que reseñamos. 

¿Sería realmente bajo la iniciativa de Páez que fuimos liberados del yugo español? Hay muchos motivos para dudarlo. En cuanto a Páez: en primer lugar, en esos tiempos, su mundo y su patria llegaba hasta donde alcanzaba la llanura; su idea de Patria Grande no existía en su mente. En segundo lugar, este concepto solamente estaba presente con el Libertador Simón Bolívar, quien operaba en la zona y ya había sido reconocido como jefe máximo por Páez y demás jefes locales. Por lo tanto no es raro que, por instrucciones de Bolívar a Páez, nos hayan liberado; o quizás fue idea, iniciativa e inspiración del mismo De La Cueva, como él lo afirma taxativamente. Está lleno de controversias el origen de su venida hacia acá, como todo hecho histórico cuando no está bien documentado o investigado.

Simón Bolívar y los demás patriotas, para mayo de 1817, estaban concentrados en Guayana, provincia a la cual pertenecíamos desde tiempos coloniales, porque casi toda Venezuela estaba ocupada por los realistas; buscaba realizar el Congreso de Angostura y refundar la Tercera República, que nos daría forma de Nación.

De La Cueva invadió Amazonas entre los meses de octubre y noviembre de 1817 al mando de 80 hombres y desalojó de San Fernando de Atabapo, sin pelear, a los realistas comandados por Francisco Orozco y Benito López, quienes huyeron vía Brasil. El mismo Páez lo confirma en su Autobiografía

“De las fuerzas que destiné a operar a diversos puntos fue una guerrilla al mando del capitán Correa y después la del comandante Hipólito Cuevas, para que se apoderaran del distrito de Río Negro, en Guayana, lo cual se consiguió con ochenta hombres que hicieron prisioneros a los realistas que guarnecían aquellos puntos”.

 En una reseña del periódico de la época, se asevera este hecho cuando dice que De La Cueva fue: 

“...por disposición del general Páez a libertar aquellos pueblos y los del Alto Orinoco, reuniéndolos a la República”. (AHG - Hemeroteca – Correo del Orinoco, Nº 5; Angostura 28 de julio de 1818).

 A lo mejor lo permisó, porque el aludido dice lo contrario. En efecto, éste afirma que la empresa de nuestra liberación fue organizada y financiada por el mismo De La Cueva. Así lo dice, a raíz de una controversia, en carta fechada el 31 de octubre de 1818 en San Fernando de Atabapo, dirigida al gobernador de Guayana General Mariano Montilla; explica que sin auxilio de nadie formó su guerrilla y consiguió armas:

“...supliendo de mi peculio la mayor parte de los gastos que me fueron indispensables para la empresa...”. (Oldman Botello, Cronista del Municipio Girardot; Publicación en internet: http://www.cronistadeatures.com.ve/2017/03/paginas-de-historia-amazonense.html).

 El Capitán Hipólito De La Cueva fue de hecho nuestro primer gobernante de la era Republicana con el título que dan las armas de Comandante Político y Militar del Distrito Rionegro. Estuvimos algunos pocos meses bajo las órdenes del ejército de Apure porque de allá vino nuestra independencia. Después de ser liberados, De La Cueva fue hasta Angostura a principios de 1818, a poner el producto de sus hazañas a la orden de las supremas autoridades para su integración a la provincia de Guayana.

El Libertador, en esos momentos, estaba en la campaña del Centro, peleando contra los ejércitos de Morillo. En ese tiempo, en Guayana, gobernaba un colegiado Consejo de Gobierno presidido por el Intendente Francisco Zea y Juan German Roscio como adjunto, con poderes legislativo y ejecutivo, a quien rendía cuentas nuestro Libertador. 

En junio de 1818 De La Cueva estaba en Angostura. Así lo registra el periódico de ese mes:

 “El comandante Cuevas volvió con su tropa al Apure, dejando encargado el Gobierno del país a uno de sus propios habitantes, el ciudadano José Izquierdo, generalmente estimado por su notoria honradez, y por la bondad de su carácter”. (ibid Nº 1; Angostura, sábado 27 de junio de 1818).

El encargado reseñado era José Ma Izquierdo, natural de Barinas, entonces de 45 años de edad y de profesión labrador (conuquero), según censo de la época.

 Es un hecho importante esta referencia a Izquierdo como el primer gobernante-encargado, pues falta su nombre en la clásica lista de gobernantes de Amazonas, dada inicialmente por Bartolomé Tavera Acosta, el mejor y más completo historiador de la antigua Amazonas. Encontraremos otros nombres en el desarrollo de esta Historia con tales cargos que no son tratados por el susodicho en su libro Rionegro.

 Si bien el periódico afirma que se reintegraba al ejército patriota, comandado por Páez en Apure, hay certeza que continuo gobernando el Amazonas hasta 1820.

Como ya dijimos, De La Cueva estaba integrado al ejército de Apure siendo guayanés porque toda esta Provincia hasta 1817 estuvo bajo mando realista y entonces estuvo peleando en los llanos desde muy temprano por la Independencia de Venezuela. Es posible que haya pasado por Apure de regreso a Rionegro buscando ganado para introducirlo, según veremos más tarde.

En esos mismos días de 1817, el 15 de octubre, desde Angostura, Simón Bolívar lanzaba el Decreto Nº 231 sobre la división Político-Territorial de la recién añadida provincia de Guayana, en 3 departamentos: Alto Orinoco, Centro y Bajo Orinoco.

Hay que observar que una docena de días antes del decreto, el Capitán Hipólito De La Cueva entraba con sus tropas a libertar a Rionegro: con toda seguridad sería a posteriori cuando se enteraría de este decreto. En su artículo 2º, definía de esta manera el departamento del Alto Orinoco que incluía al Municipio Rionegro:

 “… cuyos límites son: Al Norte, las corrientes del Orinoco desde la boca de Apure hasta la del rio Caura; al Oriente, el Caura desde su boca hasta su origen, de éste línea recta al pueblo de la Esmeralda, y atravesando aquí el Orinoco la comunicación entre éste y el Rio Negro por el Casiquiare, y desde su confluencia con él Rio Negro, las corrientes de éste hasta el pueblo de Guaicaba; al Sur, las corrientes de Rio Negro desde Guaicaba hasta San Pablo; al Occidente, tomando el rio Atabapo, desde su origen hasta su confluencia con el Orinoco, y las corriente de éste hasta la boca de Apure…”. (Memorias del General O`Leary: 344 – 345).

 

Estos límites son imprecisos y erróneos y se comprende si se tiene en cuenta que el Amazonas de esa época era poco conocido y los mapas levantados hasta entonces debían reposar en España. El pueblo de Guaicaba existió efímeramente en las adyacencias de Cocuy, cuando la Comisión de Límites. No se supo más de su existencia. San Pablo es desconocido y nunca existió villa con tal nombre. La poligonal no se cierra como debería ocurrir y por lo tanto queda todo indefinido. De todos modos se traza una poligonal tentativa con los nombres dados. 

Además le imputa a Amazonas unos límites que desechan su enorme extensión real. La superficie que abarcan este decreto es de 170.000 Kmsmás o menos, cuando nuestra superficie actual es 10.000 Kms2  más grande y eso que hemos perdido más terreno en las disputas fronterizas con otras naciones.

Mapa de Amazonas que muestra: Limite actual (verde), Amazonas decretada por Simón Bolívar en 1817 (azul). La línea roja representa el límite coincidente entre las dos porciones.

Seguro que este documento tuvo vigencia en las sucesivas controversias por los límites que tuvo Venezuela y fue utilizado en su contra. Con razón Colombia pretendía llegar hasta el Rio Casiquiare y Brasil hasta Yavita, porque la imprecisión conlleva a decisiones arbitrarias. Simón Bolívar, quien nunca estuvo en Amazonas, estaba rodeado de gente que la desconocía totalmente: se infiere que no tenían noticias de los pueblos fundados por los jesuitas, por la Comisión de Límites y posteriormente por los religiosos Capuchinos y Observantes para un total de 16 pueblos o Villas existentes para la época del decreto. Lo extraño es que ni siquiera San Carlos de Río Negro aparece en la descripción o lo confunde con San Pablo. 

Otra observación es que el decreto no especifica cuál es la Capital de ese Departamento: ¿Caicara? ¿San Fernando de Atabapo? No está especificado.

Durante su mandato De La Cueva dio muestras de integridad como persona recta y cabal en el ejercicio de sus funciones y no estuvo exento de los vaivenes políticos de la época. Toda su vida política y guerrera estuvo signada por su integración a las huestes y suerte de Páez, en las buenas y en las malas. Fue un incondicional y de ahí sus desencuentros con otros caudillos de esos tiempos.

Por ejemplo, Francisco Orozco, el realista que huyó hacia Brasil cuando entró en San Fernando de Atabapo en 1817, no obstante sus antecedentes, dio un giro de 180 grados y se pasó al bando patriota, como expresó el general Páez en su Autobiografía. Tuvo tan buena estrella que el General Sedeño, gobernador de la Provincia de Guayana por segunda vez en 1818, nombrado por Bolívar, lo designó gobernante del departamento Alto Orinoco; se lo notificó a Hipólito De La Cueva el 21 de septiembre de 1818; Orozco fue, pues, el último gobernante español y estuvo a punto de ser el segundo gobernante Republicano de Amazonas. Por supuesto que la reacción del jefe patriota no se hizo esperar y fue contundente. Refiere al gobernador que los indígenas profesaban a Orozco:

“odio y enemistad” (Oldman Botello, Cronista del Municipio Girardot; Publicación en internet: http://www.cronistadeatures.com.ve/2017/03/paginas-de-historia-amazonense.html).

 Que el jefe realista se había ido a Portugal (al Brasil), regresando a San Carlos, donde:

“hizo jurar la Constitución española y luego escapó a Brasil con las campanas de la iglesia, las imágenes, la metralla y cuanto encontró” (Ibid.).

 De su segundo, Benito López, dice que es un “godo consumado”  a quien los indios detestaban y luego de ser designado comisionado de secuestros (rentas) por el gobierno realista de Guayana, escapó al Brasil con el dinero recolectado y soliviantó los pueblos indígenas a su paso. Reitera que él ha sido:

“...el libertador de estos lugares del Alto Orinoco y Río Negro a costa de mis expensas y sin auxilio del gobierno”. (ibid.).

 La carta a Sedeño es muy enérgica. Advierte que no entregará el cargo hasta tanto no se reconsidere la medida, si es posible hasta por el Libertador Simón Bolívar, por la salud de la Patria y los sacrificios hechos por él. Como puede verse, De La Cueva afirma, una vez más, que él es el Libertador de Rionegro a sus propias expensas. No deja ningún tipo de duda al respecto. La carta está fechada el 31 de octubre de 1818 en San Fernando de Atabapo. Indudablemente que esta actitud firme tuvo sus consecuencias positivas para él, pues estuvo en el cargo hasta finales de 1820, año en que entró como mandatario de Rionegro el Teniente Manuel Echeverría.

 Según el Cronista de Atabapo e Historiador Pascual Silva Paminare este Francisco Orozco es el ancestro originario de todos los que llevan ese apellido en Amazonas. (Entrevista personal). Reafirma su hipótesis el hecho de que, a lo largo de la Historia de Amazonas, este apellido aparecerá y tendrá continuidad en el tiempo.

El proceso libertario de Amazonas no estuvo exento de intrigas, tendencias, trampas, zancadillas, etc., como todo proceso político. De La Cueva perteneció, como ya dijimos, toda su vida a las huestes de Páez quien, en el fondo, siempre estaba contra Bolívar. El desenlace de este enfrentamiento tiene su punto culminante en la división de la Gran Colombia en 1830.

 En Guayana Bolívar tenía su gente incondicional y entre ellos estaban el mismo Sedeño, Montilla, Bermúdez, Anzoátegui y otros que trataban por todos los medios de ensanchar su poder e influencia: los que no estaban con ellos, pues estaban en contra. Allí estaban los eternos conspiradores, encabezados por el fusilado Piar y seguido por Mariño, Arismendi y otros; Páez permanecía en una “neutralidad” calculada, con su propio ejército e influencia.

 No es raro que unos trataran de posicionar a su gente y en ese aspecto De La Cueva estorbaba y por lo tanto trataban de eliminarlo. De ahí que se originaran posiciones encontradas y tumultuosas por los puestos políticos entre candidatos a gobernantes. En el año 1818, hubo en Guayana 4 Gobernadores: Juan Vicente Cardozo, Tomás Montilla, Manuel Sedeño y Manuel Valdez; De La Cueva los tuvo que sortear a todos.

El Consejo de Gobierno fue instaurado en Guayana por Bolívar en 1817 y era el Órgano que desde Guayana gobernaba a Venezuela y la Nueva Granada. Mientras, el Libertador Simón Bolívar, estaba en campaña. Tenía funciones legislativas y ejecutivas hasta el advenimiento del Congreso de Angostura en 1819. La nueva Constitución de la naciente República de Colombia fue aprobada seis meses después de inaugurado dicho Congreso, el 15 de agosto de 1819. Las Leyes aprobadas implicaban un reacomodo en la estructura política de todas las Provincias y entre ellas Guayana. De La Cueva fue confirmado como gobernante de Rionegro con el nuevo título que daba la Constitución: Teniente del Gobernador de Guayana.

En 1820 fue elaborado un Censo de población de toda la Provincia de Guayana, el primero de la época republicana; De La Cueva lo hizo en Rionegro.

Recordemos que no tomaban en cuenta a la población indígena que no vivía en los asentamientos poblacionales de los criollos, o que no eran indígenas reducidos.

Hay errores en la totalización y/o transcripción de los datos y entre paréntesis se señalan los números que deberían dar, viendo los datos suministrados por el periódico. (ibid56; Angostura 25 de marzo de 1820).

Los resultados son los siguientes:

Censo de Hipólito de la Cueva del 25 de marzo de 1820

 “El distrito del Alto Orinoco comprende los pueblos de Atures, Maypures, San Fernando de Atabapo, Santa Bárbara, La Esmeralda, Baltazar y Yavita. El de Rionegro los de San Carlos, Tiriquin, San Felipe, San Miguel, San Antonio de Tomo, y Maroa: este último no está comprendido en el censo. El de Casiquiare comprende a Casiquiare y Quirabueno”.

 

El Distrito del Alto Orinoco tiene:

VARONES

HEMBRAS

TOTAL

De 1 a 5 Años

33

28

61

6—10

56

33

89

1 1—20

77

84

161

21—30

48

82

131 (130) 

31—40

32

23

55

41—50

23

11

34

51—60

9

7

16

61—70

5

2

7

71—80

   3  

1

4

81—90

3

4

7

91—100

1

-

1

107

1

-

1

109

1

-

1

125

1

-

1

293

  276  (275)

569 (568)

Nacidos el último año………………    21

Casados………………………………   162

Viudos…………………………………    45

El N° de nacidos es al de la población como 4 a 100; y al de los matrimonios como 1 a 4.

  

El Distrito de Rionegro y Casiquiare tiene:

VARONES

HEMBRAS

TOTAL

De 1 a 5 Años

55

52

107

6—10

88

47

127  (135) 

1 1—20

90

80

170

21—30

61

44

105

31—40

57

39

90  (96)  

41—50

32

30

62

51—60

18

21

39

61—70

26

9

35

71—80

    2  

2

4

81—90

2

-

2

91—100

2

-

2

433

324

740  (757) 

Nacidos el último año………………..56

Casados……………………………….244

Viudos…………………………………..41

El número de nacidos es al de la población casi como 8 a 100; y al de los matrimonios como 1 a 2,13.

No teniendo los censos del año anterior de ninguno de los dos distritos, no puede saberse la proporción que hay entre el número de nacidos y de muertos en el último año.  

En el distrito Alto Orinoco (integrado por Atures, Maipures, San Fernando de Atabapo, Santa Bárbara, La Esmeralda, Baltazar y Yavita) la población era de 293 hombres, 276 mujeres y 150 niños. Es significativo que había una persona en la relación de habitantes entre 91 y 100 años; 1 de 107; 1 de 109 y uno de 125 años de edad, todos del sexo masculino.

Por su parte, en el distrito de Río Negro (San Carlos, Tiriquín, San Felipe, San Miguel, San Antonio de Tomo y Maroa) y el de Casiquiare (Casiquiare y Quirabuena), la población era de 740 habitantes, siendo hombres 433 y hembras 324, más 134 niños. Había dos hombres con edades entre 91 y 100 años.”

La población total sería entonces de 1309 (1325) habitantes. El Censo no tomó en cuenta a la población de Maroa, que debió tener alrededor de 135 habitantes para un total de 1444 (1460) habitantes aproximadamente.

Veníamos de la época colonial y se ve que la región estaba dividida en 3 Distritos: Alto Orinoco, Rionegro y Casiquiare. Asombra sobre manera la existencia de gente tan longeva con más de 100 años.

Trataremos de darle una explicación:

Este Censo es importante porque refleja la Historia pasada amazonense a través de la alimentación. Veníamos de la colonia y los españoles no habían casi penetrado en esta región por lo apartada e inhóspita, donde los indígenas vivían a su libre albedrío, sin la limitante de formar núcleos urbanos de manera forzosa ni con una economía dirigida hacia el provecho de los nuevos amos republicanos. Con estos números del censo del año 1820 se puede inferir que la dieta milenaria y tradicional indígena a base de pescado, fauna silvestre y frutas, añadida con la producción de alimentos de origen vegetal proveniente del conuco, era rica en proteínas y por lo tanto eficiente y balanceada.

Esta saludable y buena alimentación se reflejaba en la longevidad de la población y nos permite afirmar que la expectativa de vida en Amazonas era superior al nacional a comienzos del siglo XIX, cuando finalizaba la época colonial. Seguramente, esto se debe entre otros factores a la escasa población para un territorio tan extenso y la poca penetración de personas extrañas, lo que disminuyo la exposición a enfermedades endémicas venidas de otras zonas del país.

Viendo la estructura demográfica por grupo de edades, podemos observar que los habitantes de 50 y más años abarcan el 9,16% del total de la población (1309), con 3 personas con más de 100 años, inclusive 1 de 125.

El Censo de 1822 arroja la cifra de 6,2% de personas mayores de 50 años de una población de 1583 habitantes, lo cual significa que la pirámide poblacional se va estrechando en la cúspide, al durar menos las personas, debido, entre otros factores, a la mala alimentación. Esta cifra de 6,2% coincide con la media Nacional de 1873 en el censo de Guzmán Blanco 50 años más tarde, lo cual significan que con la llegada de la independencia, en Rionegro empeoró la calidad de vida, en apenas 2 años.

Francisco Michelena y Rojas, otro de nuestros grandes gobernantes, quizás el más prominente de todos decía, refiriéndose a los ye´kuanas, que el indígena prospera más, cuando está sin el asesoramiento de los criollos en sus comunidades. Este hecho le da plenamente la razón.

Hay pueblos en el mundo, como Japón, cuya base proteica de alimentación ha sido y continúa siendo el pescado. Este país es actualmente el de mayor porcentaje de mayores de 65 años en el mundo, con un 27,47% de su pirámide poblacional. Asimismo, es el país con la esperanza de vida más alta, con 84,21 años. Claro, esto está relacionado directamente con la excelente calidad de vida de los japoneses que, entre otros factores, comprende el tipo de alimentación. Ellos sabiamente no deforestaron sus bosques para sembrar pastos y criar ganado como los norteamericanos y europeos. Aprovecharon sus estuarios muy ricos en pescado. Es decir, hace muchos años, establecieron una correcta estrategia de alimentación que perdura hasta el día de hoy.

Como conclusión podemos decir que en el Amazonas precolonial, sin la presencia de los europeos y criollos, había una buena estrategia alimentaria.

Lo anteriormente expuesto, nos llevar a señalar que una posible vía para el desarrollo agrícola del Estado Amazonas deberá basarse en el potencial de sus recurso autóctonos. El desarrollo pesquero, para aprovechar la abundancia de agua, es uno de ellos.

En esta Historia se habla mucho de la falta de comida porque no hay ganadería. Su introducción es parte del proceso de aculturación, que no es malo y, por el contrario, es bueno para aprovechar las sabanas donde existan. Lo ideal sería la introducción de las 2 vías para una buena alimentación de la población, pues las granjas acuícolas es una buena alternativa.

En 1811, cuando no había comenzado la guerra de Independencia, la población venezolana estimada era 1.000.000 de habitantes más o menos y a la región Guayana correspondía 48.000 habitantes (incluidos 8.000 indígenas del Delta); asignaba 100.000 indígenas libres en los Llanos, interior de Guayana y el sur del País. (Pedro Cunil Grau: 43). En 1827, dieciséis años después, ya finalizada la guerra, la población de Guayana era de 16.310 y el total de Venezuela alcanzaba los 659.633. (Ibid: 111)O sea: 2/3 de la población de Guayana había desaparecido consumida por la guerra y sus secuelas; del total de Venezuela 1/3 también se había esfumado como consecuencia de esta devastadora contienda.

 En Amazonas, la población se mantuvo estable con 1.500 habitantes aproximadamente, hasta el citado censo de Hipólito De La Cueva.  Esta cifra se extenderá por otros 15 años.

 Eso se comprende si se nota que en Amazonas no hubo guerras: los pocos españoles, con la entrada de los republicanos en 1817, simplemente dejaron el campo libre. Se puede asumir que esta cifra había quedado estable, en Rionegro, desde la época de la Comisión de Límites de 1760, con algunos altibajos, así como en los  pueblos fundados en ese lapso: San Fernando de Atabapo, San Carlos de Río Negro, Baltazar, Maroa, Yavita, Solano, Quirabuena, San Felipe, Tirinquín, San Miguel, Santa Bárbara, La Esmeralda, Cunucunuma, Padamo y Maipures. De esos pueblos originarios han desaparecido Baltazar, Tirinquín y San Miguel; San Felipe y Maipures pasaron a Colombia. Atures ya existía, en esa época, y será el futuro Puerto Ayacucho.


Continuará...

CAPÍTULO II 

NUESTROS LIBERTADORES 

Hipólito De La Cueva, Libertador de Amazonas (II)

 

NOTA

 Este Artículo forma parte de un libro sobre la Historia de Amazonas. 

El Libro: HISTORIA GENERAL DEL ESTADO AMAZONAS – Tomo II, ha sido finalizado. Está a la disposición de los amigos amazonenses y venezolanos en general que quedamos en el territorio de Venezuela. Quien lo solicite a través del correo miguelguape@gmail.com le será enviado de manera gratuita.

A los que viven en el exterior, venezolanos o no, le será vendido. 

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