Cuentos de Autana

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Los Shamanes del Sipapo.

Esta vivencia fue personal.
     
                                          
El Autana – Monumento Natural de la Humanidad       Composición artística de Tony Tong, pintor                                                                                              deltano para el Libro El Camajayero y otros                                                                                            Viajes Imaginarios de Miguel Guape (1996) 

     Mi vida de Comunidad con los Huotoha durante 6 meses fue en uno de los lugares más bellos del planeta tierra: la región del Sipapo, donde está El Cerro Autana. Disfruté como nadie con mis amigos y me embebí en su naturaleza exuberante. También tenía compañera para compartir mi aventura celestial y, quizás por eso, no me faltaba nada y me sobraba la felicidad.

   
Año 1994. Vista desde el Raudal de Ceguera. Dos monumentos en el Sipapo: Maricarmen y El Cerro Autana. Los bañistas somos Antonio Zerpa, andinista merideño que venía de escalarlo, otro desconocido y yo; Antonio trabajó en los años 1988-1989 en mi empresa Tour de Montaña C.A. en Mérida, como Guía de Alta Montaña en la época de oro del montañismo en Mérida.


 Como enfiebrado de las montañas, escalé El Cerro Gallo, El Cerro Pelota y otros cuyos nombres no recuerdo. Ahí están los cementerios Huotoha. En esos tiempos ellos estaban muy molestos (arrechísimos) con el guía turístico Andrés Morillo porque le había arrancado la cabeza del esqueleto de un shaman y se la había regalado a un turista. Pusieron las quejas por los caminos regulares y la entonces PTJ encargó del caso a los funcionarios Barrios y Ramírez, paisanos nuestros. Colaboré con mi voladora para trasladarlos hasta el sitio donde había ocurrido el hecho. Visitamos los cerros donde habían violado las tumbas y luego hicieron una reunión con toda la comunidad Mavaca de Autana, donde estábamos.
Comenzaron las multitudinarias quejas contra los turistas y sobre todo contra los guías. Entre ellos estaban los shamanes. Son los depositarios espirituales de la comunidad. De golpe se pararon molestos de la reunión a alguna orden de alguno de ellos en su lengua. Se fueron a reunir en una churuata apartada y yo aproveché para preguntarle a mi amigo Huotoha César Márquez, maestro de la comunidad:
-      ¿Qué pasó? ¡Cuéntame!
-      En la reunión dijeron que no creían en la ineficaz justicia de los sibárari (criollos). Que van a actuar por su cuenta – me tradujo.
-      ¿Lo van a matar? – pregunté alarmado.
-      Sí. Eso dijeron – me confirmó.
Ni siquiera los otros Huotoha tenían acceso a su conciliábulo. Estuvieron largo tiempo reunidos y cuando salieron traté de indagar con mi amigo sobre lo que habían decidido y si ya habían hecho sus ritos shamánicos.
-      Ni yo mismo lo sé – fue su respuesta lacónica.
Tiempos después, ya en Puerto Ayacucho, estaba pendiente del guía Morillo, que vivía en el Barrio 5 de julio. ¿Cómo prevenirlo contra esos actos esotéricos y extraños a nuestras costumbres? ¿Me creería? ¿Cómo los evitaría? Decidí dejar las cosas así. Pero al poco tiempo murió. ¿Casualidad? ¿Surtieron efecto los maleficios, que él se atrajo por su culpa? No losé. Aún hoy no lo sé.

¿Quién subió (y/o escaló) por primera vez El Autana?

         Cueva que atraviesa El Autana                    Carlos Reyes y Miguel Guape

                                                                          en la cumbre del Pico Humboldt. Año 1990



Para ponerse de acuerdo hay que definir los dos conceptos:

1.- Subir una cuesta o montaña se puede hacer en helicóptero y posarse ahí.

2.- Escalar  una cuesta o montaña solamente se hace con pies y manos y por medios propios, sin ayuda de aparatos mecánicos, como los helicópteros.

Quien primero subió El Autana en helicóptero fue Charles Brewer Carías en diciembre de 1975.
Quienes primero lo escalaron en esa misma fecha fueron los montañistas Carlos Reyes, escalador merideño, David Nott y Steve Black escaladores ingleses y William Pérez, escalador caraqueño. El patrocinio y coordinación de la expedición estubo a cargo  de la Comisión de Fronteras. La aproximación hasta la pata del Autana fue de 4 días, la escalada de otros 4 días por la cara noroeste hasta el hueco que ahí se encuentra y que atraviesa el cerro. El objetivo era hacer el levantamiento topográfico de la cueva. Entonces, desde la cima, bajó en rappel y con la utilización de escalerillas de aluminio Charles Brewer Carías hasta la cueva donde estaban los escaladores. Ya el levantamiento topográfico estaba listo y todos subieron hasta la cima del Autana en 1 día de ascenso. Luego de pernoctar en la cima, bajaron los escaladores en rappel por la misma vía que había hecho Brewer Carías (bajó en helicóptero) para ir hasta la cueva y seguir por la ruta que habían hecho los escaladores cuando subieron. El trayecto de bajada se hizo en 2 días. Así me lo contó el propio amigo Carlos Reyes en diciembre de 2014 en Mérida.

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