LOS AHIJADOS DE FUNES

DEJANOS UN COMENTARIO
HISTORIAS DE AMAZONAS


Sonaron los tiros del pelotón de fusilamientos y Tomás Funes, hasta entonces jefe absoluto del Territorio Federal Amazonas, rodó abatido por tierra en la Plaza Bolívar de San Fernando de Atabapo. Arévalo Cedeño, el reclamante de la vindicta pública, lanzó una arenga al público presente.
Terminaba así 8 años de un gobierno en el cual el Territorio Amazonas fue ignorado completamente por el resto de Venezuela. El Presidente Juan Vicente Gómez había ordenado que no se tomara en cuenta al Amazonas para nada. Que no se asentara su nombre en las cuentas nacionales ni las estadísticas y dejaran quieto al gobierno de facto de Funes: no lo tomaba en cuenta, pero tampoco lo reconocía, a pesar de las múltiples diligencias hechas en tal sentido. Esta parte de la Historia de Amazonas aparece borrada en su haber
 Impertérrito, el público obligado a asistir al macabro acto, guardó silencio. Luego de  Funes también fue fusilado Luciano López, su lugarteniente.

Histórica casa de Tomás Funes en San Fernando de Atabapo, derrumbada por el
alcalde Nepomuceno Patiño. Según el antiguo Cronista Don Manuel Henríquez

se llamaba “La Porfía” (¿sería la Bodega?). Año 1958.

Pedrito, hijo del recién fusilado Luciano, lloraba desconsoladamente, al ser obligado a ver la muerte de su adorado padre y de su padrino de comunión. También lloraban aterrorizados los otros ahijados Santana y Nolasco, todos niños de 11 años. Doña Josefa Mirabal, una de sus concubinas, recogió el cuerpo de su amante y lo preparó para un velorio al cual nadie asistiría y le daría cristiana sepultura. Era el 30 de enero del año 1921.
Arreglados a su manera los asuntos en San Fernando de Atabapo, Arévalo nombró de gobernador del Territorio Federal Amazonas a Manuel Eligio Mirabal y partió rumbo a la continuación de la guerra declarada contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. Se llevó a varios Atabapeños, entre ellos a los pequeños tres ahijados de Funes. También se llevó a otros amazonenses como soldados entre ellos a mi tío Faustino Gutiérrez, entonces de 21 años y que por lo tanto ya era bueno para la guerra. Mi abuelo, el cauchero Adrián Plaz (de origen alemán, apellido original Platz=Plaza), mi abuela Gerarda Gutiérrez (de la etnia Baré, natural de Santa Rosa de Amanadona y de apellido original Yarumare) y sus menores hijos Víctor Manuel, Adrián Pascual (mi padre, de entonces 11 años) y Rubén, siguieron la trayectoria de los soldados. No podían dejar solo a Faustino. El apego familiar era lo principal en esos tiempos.
También se enroló el Coronel Eliseo Henríquez, padre de Don Manuel, Oesile y Enrique  Henríquez, todos atabapeños de recia prosapia y que extendieron sus raíces en Amazonas, donde este apellido es multitudinario. El Coronel Henríquez, era el Secretario General de Funes y lo defendió en el proceso donde fue condenado y fusilado. Provenía de Coro y puso en evidencia su valía como soldado en varios combates librados al lado del caudillo vencedor.
Arévalo Cedeño había bajado por el río Meta y por ahí volvió a subir, rumbo a Periquera (actual Guasdualito), donde tuvo lugar un enfrentamiento total en el mes de junio del mismo año con las tropas del gobierno.

 El tío Faustino Gutiérrez nació con el siglo XX. A los 21 años fue reclutado por Arévalo Cedeño en San Fernando de Atabapo. Luego peleó en la batalla de Periquera (actual Guasdualito) donde las tropas revolucionarias fueron derrotadas por el gobierno. Visitó esos sitios 64 años después, a los 85 años. El lugar es la antigua Plaza Bolívar de San Fernando. Año 1985.

Según me contó mi papá tuvieron 36 horas de rudos combates. Arévalo ya tenía ganada la batalla, pero por la mala táctica de sus superiores y asesores, cuando las tropas contrarias ya estaban derrotadas, hubo inesperadamente un alto al fuego y en el ínterin le llegó refuerzos al gobierno, para al final estos ganar la batalla.
En la retaguardia fueron mudos y alejados espectadores los ahijados de Funes. Eran niños, pero estaban acostumbrados a esa vida de privaciones y violencia de la época de entonces, en la cual se criaron. Vivían en la casa de Funes que los había adoptado y los crió como hijos. A la edad de 7 años les puso un maestro particular en la persona de Rafael Ocando Pérez, buscado para tales tareas especialmente en Ciudad Bolívar, que les enseñó lectura, escritura, matemáticas, historia y geografía. El maestro también le daba clases en esos tiempos a otros atabapeños.
-       Prepárense, porque algún día ustedes me sustituirá en la vida – les decía.
Funes creía en la educación, como medio de superación del hombre y para tales fines, antes de su caída, había elaborado un último Decreto  para recolectar un impuesto especial entre los caucheros para fundar una escuela, a lo mejor con el mismo maestro Ocando Pérez. Este Decreto apareció en los archivos de la Gobernación, cuando era Bernabé Gutiérrez Gobernador y fue sustraído por su entonces Secretario General Oswaldo Calderón. El Cronista Pascual Silva tiene una copia, aunque no disponible en Puerto Ayacucho, pues está en San Fernando de Atabapo. Creo que este Decreto es un documento muy importante para la Historia Regional Amazonense y debe volver a su legítimo dueño: el pueblo. De todos modos dejamos un espacio en blanco a la espera de este Decreto.

Este espacio es para el último Decreto de Funes sobre la educación, cuando aparezca

Los  oficios de los ahijados, por ahora, eran simples: el de Santana era bañar tres grandes perros de Funes en las aguas del Atabapo, alimentarlos y cuidarlos. Los otros muchachos hacían los mandados. A cambio eran alimentados, cuidados, educados y queridos. Eran de la familia.
Derrotado Arévalo Cedeño en Periquera, huyó hacia la vecina Colombia y la tropa se dispersó. Mi abuelo Adrián, recobrado su reclutado Faustino,  con su pareja y demás hijos se internó a los llanos de Apure, en pleno Cajón del Arauca y fue tener hasta Las Mercedes del Llano, en el estado Guárico, donde se instaló un tiempo, antes de mudarse definitivamente a La Urbana en el estado Bolívar. Los ahijados de Funes tuvieron que seguir obligatoriamente a su secuestrador y derrotado Arévalo en su precipitada huida.
Son  los llanos de Casanare en Colombia igualitos a los de Venezuela: la misma geografía, folklor, costumbres y los mismos llaneros. Los ahijados fueron dejados a la deriva, puesto que estorbaban en la vida errante de un guerrillero derrotado, que vive huyendo a salto de mata y al azar del día a día. Los ahijados se volvieron llaneros a una temprana edad  y esa vida dura, pero alegre, donde cada día era una aventura los cautivó durante 4 años. Aprendieron los oficios propios de los hatos y la ganadería, los secretos de la copla, del baile y de las fiestas con carne asada. Pero les cantó el piapoco y la tierra de sus orígenes comenzó a llamarlos. Eran apenas adolescentes, pero les hacía falta la yucuta.
-  Dice la copla que llanero no bebe caldo ni pregunta por caminos. ¡Vámonos para nuestra tierra! – propuso Santana – nosotros no somos de aquí. Nuestra tierra nos llama. Aprovechemos las lecciones de geografía que nos dio nuestro maestro; busquemos al Atabapo querido y que no puedo nunca olvidar.
-  ¡Vámonos de aquí! ¡Allá no tenemos familia, pero la fundaremos! – propuso Pedro.
-  ¡Vamos! – añadió Nolasco – hace tiempo me ronda mi tierra en la cabeza.
Sigilosamente prepararon la huida en el hato donde trabajaban como peones. Sustraerían caballos, vituallas y armas para el camino. Una madrugada cualquiera salieron a becerrear y anduvieron todo el día hacia el sur franco, buscando la orilla del Orinoco. Anduvieron  meses en ese trajín de almas errantes por las sabanas del Arauca colombiano, para por fin llegar a las cabeceras del río Vichada. Ahí cambiaron los caballos por una canoa. A los 3 meses de su huida del hato donde trabajaban como peones, llegaron  a Puerto Nariño, en la desembocadura del río, confluencia con el Orinoco. Era Corregidor Don Carlos Palau, quien luego de esta tremenda odisea, los ayudó a llegar a su natal San Fernando de Atabapo, donde vivirían y fundarían familia, de recia raigambre amazonense.

¿FUE BUENO A MALO EL GOBIERNO DE FUNES PARA EL AMAZONAS?
Hay  diversidad de criterios y aún hoy todo está por verse. Debemos recordar que la historia contada es la de los ganadores y una cosa muy importante: Funes mató a gente blanca, lo cual es imperdonable y él lo sabía. Matar indios era normal en la época y no se contabilizaban. Historiadores e investigadores califican a Arévalo Cedeño de exagerar y falsear la Historia. Hasta ahora ha sido la guía principal en el estudio de los hechos.
En su Libro de mis luchas, Emilio Arévalo Cedeño culpa a Tomás Funes por la masacre de “420 compatriotas”.
El historiador OLDMAN BOTELLO, de raigambre amazonense y Cronista del Municipio Girardot (estado Aragua), cuestiona esta cifra al citar a Manuel Henríquez, otrora cronista de Amazonas, al afirmar que “en toda Amazonas no había 400 blancos en ese tiempo”.
Dice OLDMAN: “En efecto, no había 400 blancos en Amazonas en esos tiempos, lo cual corroboré consultando el censo de Amazonas de 1926 y calculando el que habría para la fecha. En cuanto a la asonada de Funes contra Pulido y su camarilla, tuvo su razón en el despótico y arbitrario gobierno que ejercía en Río Negro o Amazonas (allá nacieron mis tíos y mi padre y por eso siempre hablo con propiedad); el general Aldana era compadre de mi abuelo, padrino de mi tía mayor que murió de 96 años y siempre me contaba los hechos de Funes en 1921 con el titulado general Arévalo Cedeño. En mi libro inédito con la auténtica biografía de Arévalo corrijo, aclaro, modifico y apoyo documentalmente algunas cosas que él afirma en sus memorias llamado El libro de mis lochas. Recuerde que todos los que han escrito sobre la materia, como Àlamo, Pablo Anduze, Oscar Yánez y otros más lo han hecho siguiendo al dedillo el cuento que les metió Arévalo. Pero la historia se hace con documentos y de mi trabajo resurgirá el auténtico Arévalo, el terrenal y no el mito. La señora Pulido no murió violada ni mucho menos. Murió de beriberi en Maipures, si mal no recuerdo, bien lejos de Atabapo. Sus joyas las entregó en Ciudad Bolívar mediante inventario el Dr. Rafael Cabrera Malo a la criada de los Pulido-Baldó y a otros familiares. Todo eso lo tengo documentado en mi libro inédito El Faccioso Arévalo Cedeño que aspiro publicar a comienzos del año por Monte Ávila Editores”.
“El texto arevalero se acompaña, asimismo, con fotografías de algunas de las muchas víctimas de la mortandad perpetrada, supuestamente, por el barloventeño al agenciarse el poder en el territorio: general Víctor M. Aldana, militar retirado y productor cauchero; doctor Baldomero Benítez, asesinado en su clínica de Atabapo; Manuel María Baldó, defenestrado junto a su cuñado el gobernador Roberto Pulido; Miguel Coronado Ramírez Román, próspero comerciante; Pedro Varela, empresario del balatá; Enrique Delepiani, negociante oriundo de Ciudad Bolívar; Germán Trujillo, hombre de negocios; Heriberto Maggi, aniquilado junto a un hermanito sordo en su almacén donde guardaba sesenta mil pesos de aquella época, expropiados revolucionariamente por Funes; Jesús Capecchi, hombre culto y acaudalado; los cuatro hermanos Antonio, Alberto, Federico y Juan B. Espinoza, provenientes también de una conocida familia bolivarense. La lista se engrosa con varios nombres adicionales”.
OLDMAN BOTELLO también nos ofrece el relato de Tito Sierra Santamaría, tachirense de Rubio, aquerenciado a posteriori en San Juan de Los Morros, miembro de la fuerza rebelde, a la sazón con 21 años de edad y testigo presencial de los hechos: “Cuando iban a vendar al gobernador de Amazonas, este se negó y exclamó en voz alta, ‘¡Hombres de mi temple no se vendan. Quiero ver a mis asesinos!’ Luego entregó a uno de los oficiales del pelotón de fusilamiento su anillo de brillantes y le dijo: ‘Use este anillo en nombre de Tomás Funes’ (el anillo causó la muerte violenta de todos quienes lo usaron, tanto en Venezuela como en Colombia, según es fama). Exclamó para que lo oyeran todos ‘¡¡Malhaya sea Antonio Levanti que me vendió con Arévalo Cedeño!!’ Finalmente tomó su sombrero, lo lanzó al público y se despidió: 'Adiós, amigos míos'. Inmediatamente el coronel Marcos Porras Becerra dio la orden de fuego y el 30 de enero de 1921, a las 9 de la mañana, se cumplió la sentencia del remedo de juicio. No es cierto lo que escribió Arévalo en su libro donde incluye muchas inexactitudes ex-profeso y que serán reveladas en mi biografía sobre el personaje, en vías de publicación; no es cierto que la gente gritó de contento cuando se desplomó sin vida el menudo personaje todo vestido de negro. Al contrario, los indios principalmente, con quien se portó tan bien, lloraron a su benefactor como unos niños y de eso hay testimonios”.

Oldman Botello Cronista del Municipio Girardot del estado Aragua e Historiador.
Ha escrito un libro, aún inédito, sobre la Historia de estado Amazonas.

OTROS PERSONAJES QUE INTERVINIERON EN LOS HECHOS
Fidel Betancourt, natural de Puerto Nutrias, fue quien redactó el acta de fusilamiento de Funes. A los 24 años, en enero de 1921, participa junto a Arévalo Cedeño en "la revolución constitucionalista", invadiendo el Territorio Federal Amazonas, el cual estaba tomado por Funes desde el 08 de mayo de 1913. Logran su liberación. Se retiró a los 25 años de la guerra porque se dio cuenta que Juan Vicente Gómez nunca caería del Gobierno por las armas y tenía razón: murió en el poder. Don Fidel dedicó 50 años de su vida a escribir su obra máxima: Historia militar de Venezuela, donde describe las 200 y más batallas que han sucedida en Venezuela, desde la Colonia. Sus nietas Italia y Sonia Cámpora Betancourt (Historiadoras las dos) crearon la Fundación Fidel Betancourt y se han dedicado a imprimir la obra de su abuelo. Son 12 tomos y hasta ahora han logrado imprimir 8. Aún no se ha impreso el tomo con el plano de la batalla de Atabapo. Reposa en los archivos de la fundación Fidel Betancourt el original, firmado por Arévalo Cedeño, de la alocución dirigida al pueblo de Venezuela, a los habitantes del Territorio Federal Amazonas y sus compañeros de armas, el 28 de enero de ese mismo año.



          

 



Italia y Sonia Cámpora Betancourt dirigen la Fundación Fidel Betancourt en Barquisimeto. Han dedicado su vida a editar los libros escritos por su abuelo. Poseen un valioso material sobre la historia de Venezuela, comprendido el estado Amazonas. Entre los documentos están los planos de la batalla de Atabapo y la alocución de Funes del 28 de enero de 1921, antes de fusilar a Funes.

Cincinato Larrarte.  Fue quien leyó el acta de fusilamiento de Funes y además aparece como firmante. Murió en la batalla de Periquera. Era el tío-abuelo de Alberto Pétrez Larrarte, Cronista Oficial de Barinas.

Alberto Pérez Larrarte

FUNES DEFENDIÓ NUESTRAS FRONTERAS Y FOMENTÓ LA EDUCACIÓN
Hay Historiadores Amazonenses que quieren reivindicar a Funes y valorarlo en su justa dimensión. Entre ellos están el P. Ramón Iribertegui y  Verney Frontado, quienes dicen que Funes era un producto de su época y ni más malo ni más bueno que los otros personajes de entonces. A nivel nacional, Historiadores como Oldman Botello también lo reivindica.
Su tumba en el cementerio de San Fernando de Atabapo fue erigida por instrucciones del gobernador don Ramón Narváez en 1965.
EPÍLOGO
Don Santana Tovar nació en 1910. Hijo de un cauchero procedente de Barinitas. Casó con Marcolina Figueredo y tuvo como descendencia a Israel, Gladys e Ismael. Hasta los 18 años vivió entre San Carlos de Río Negro y San Fernando de Atabapo. Cuando fue mudada la capital en 1928 por el Gobernador Tomás De Gregorio se vino hasta el Puerto Ayacucho recién fundado. En 1953 representó al entonces Territorio Amazonas como Diputado al Congreso Nacional. Esta biografía la obtuve directamente de su hijo Israel Tovar, quien vive en Puerto Ayacucho.

Don Santana Tovar en 1953.

Don Pedro López Pérez, nacido de San Fernando de Atabapo, hijo de Luciano López, Fusilado junto con Funes. En Amazonas fundó el primer Sistema de Identificación. La Oficina quedaba donde actualmente está el Comercial Juncosa, al frente de la esquina norte de la Plaza Bolívar. Sus empleados eran Enrique Conde y Rafael Barrios, actualmente de 93 años. Los números de cedula de Identidad comenzaron en Amazonas con la numeración 1.560.000. Seguramente Don Pedro tenía ese número. Don Rafael Barrios tiene la Nº 1.560.013 y Don Abel  Barrios  la Nº 1.560.015
Don Nolasco Chacín también vivió entre San Carlos de Río Negro y San Fernando de Atabapo y su familia extendida está en Puerto Ayacucho.
                  
Post Scriptum: Al conocerse la proeza del guariqueño, circuló de boca en boca en el llano la siguiente copla:
Tomás Funes se llamaba
el tirano de Río Negro
¡Ah, malhaya la justicia
de un Arévalo Cedeño
el protector del lisiado,
el amigo de los buenos,
el que siempre tuvo espada
                                                                 al servicio de los pueblos!
Actualmente los amazonenses necesitamos ¡OTRO ARÉVALO CEDEÑO!
Ante la era de iniquidades e injusticias que estamos viviendo, impuesta por los nuevos Funes.

*Cronista de Atures

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