Puerto Ayacucho. Historiografía. Década 1930-1940:con la ciudad adolescente… ¡Llegan los Salesianos!

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Por: Miguel Guape*

Primeros ranchos donde llagaron los Misioneros Salesianos. Estaban situados en el
actual destruido Parque Humboldt. Al fondo se observa el Cerro Perico. Año 1934.

Puerto Ayacucho recién fundado languidecía y todo apuntaba a su desaparición, terminada la carretera que vino hacer Santiago Aguerrevere. Fuentes de trabajo no había y los precios del caucho se habían desplomado. Solamente un milagro podía salvarla. ¡Y ocurrió!: Llegaron Los Salesianos un 11 de septiembre de 1933. En el puerto los recibió toda la población (alrededor de 200 personas que vivían en 40 ranchos), empezando por el gobernador Jesús Canelón Garmendia. Con su dinamismo creador le dieron a la ciudad el hálito vital que necesitaba. No solamente trajeron la cura del alma; también trajeron la cura del cuerpo con la medicatura y la formación del intelecto con las primeras  escuelas para el poblado. No fue una decisión apresurada: tenían años madurando y estudiando el plan. La idea de establecerse en la Amazonía venezolana tuvo una avanzada exploratoria de años y los primeros que se pasearon por allí fueron los Salesianos ya establecidos en Brasil. La improvisación no existe, cuando se planifica bien. Como buenos Misioneros, eran gente muy bien preparada para enfrentar y progresar en un mundo agreste. Con ellos llegó el progreso: aparecieron las primeras construcciones permanentes, en una ciudad donde todo era tan improvisado y temporal, que hasta el Gobernador vivía en un rancho. Con las construcciones del Padre Alfredo Bombecchio, comenzó el Puerto Ayacucho actual y a él le debemos mucho, porque nos enseñó a vivir decentemente: hizo las primeras construcciones de concreto armado, en una aldea de ranchos. Con el Padre Burck entramos al siglo XX de la medicina y todos, sin excepción, eran magníficos profesores que nos formaron para el futuro y progreso como personas.

EDUCACIÓN

Alumnos de los años 30: El Padre Ignacio Burck imparte clases a los primeros alumnos en un rancho. Los alumnos eran: Armando Silva, Alberto y Ángel Blanco, Raymundo y Aquiles Jordán, Rafael y Plácido Barrios Matos, Ramón y Jesús Márquez, César “Cuto” Maniglia, entre otros.  Año 1936.

El primer Colegio Pio XI, entonces  Asilo Pio XI. Aquí, en un rancho construido por instrucciones de Monseñor Enrique de Ferrari, en el destruido Parque Humboldt, funcionó la primera escuela forjadora de los futuros profesionales e intelectuales amazonenses. Para dotarlos de alumnos el propio P.Bonvecchio armó una expedición hacia San Carlos de Río Negro para buscarlos. Fueron pioneros de un Amazonas que surgía con nombre propio. Estudiaron internos con derecho a comida y dormitorio. Año 1936.


El mismo día de la llegada ya practicaban la medicina y al mes daban clases a los alumnos. El P. Burck nos describe en sus Crónicas: 20 de diciembre de 1933.
“A las dos de la tarde tuvo lugar la inauguración oficial de nuestra Escuela. Habíamos preparado una pequeña academia con los niños: además del himno nacional, otros cantos y poesías del caso. Tomaron asiento en la tribuna Monseñor, el Gobernador, el Coronel Ascanio (Jefe de la fuerza) y el Secretario General. Este último leyó el discurso de apertura. Una de las niñas dio las gracias a la Divina Providencia y al Gobernador. Hallábase presente la mayor parte del pueblo: nuestro ranchón repleto de gente. Al gobernante de la República ya se había avisado anteriormente de la inauguración de la escuela que se llamará en memoria de su Sra. madre, «Hermenegilda de Gómez».
Desde hoy hemos dado a los niños de la Escuela las vacaciones de Navidad que duran hasta el 8 de Enero de 1934.
La Escuela funciona ya con toda regularidad desde el 10 de Octubre de este año, Tiene actualmente unos treinta alumnos inscritos, entre niños y niñas. Depende de la Gobernación del Territorio y no del Ministerio de Instrucción Pública. Como maestro oficial fue nombrado el P. Burk, quien escribe esto, con una asignación de Bs. 200 al mes. No es tanto la ayuda material como la moral que la Escuela nos presta. En ella se puede hacer algo de bien a esta paupérrima población.
Antes había aquí una maestra: renunció el año pasado al puesto, conjunción esta favorable para obtener nosotros la escuela del pueblo.
De la escuela anterior, no heredamos nosotros más que un rajado pizarrón y un cuadro del Libertador. Bancos no había en ella, tampoco encontramos utensilios de clase, ni en el pueblo, ni en manos de los niños. Así es que la clase se daba, y se da aún, con medios muy primitivos. Hoy ya tenemos algo así como bancos: postes clavados en el suelo que sostienen las tablas de asiento y las de «pupitre». También gastamos tiza hoy día; antes servía un pedazo de caolín duro (que abunda por aquí) para escribir en el pizarrón.
Para hacer las cuentas, usamos papel de envolver que por casualidad trajimos de Caracas; entonces no sospechábamos lo útil que resultaría por aquí. Esos bancos de la clase forman además la comodidad para la gente que se reúne generalmente por la tarde en nuestra choza para jugar, conversar etc. Constituye una atracción grande para ellos la luz eléctrica y sobre todo el receptor de Radio. En ese mismo local de la Clase, se está diciendo también todas las mañanas la Santa Misa para la comunidad, pero ya pensamos erigir a Jesús Sacramentado una habitación algo digna y permanente en nuestra choza.”

El 2º Colegio Pio XI en construcción. En las Crónicas aparece la fecha de ocupación.

Crónica del P. Alejandro Ramírez.
Julio de 1938
12.-Hoy se trasladó definitivamente todo el Asilo Pio XI del rancho de barro y palma a la casa nueva de cemento armado.

El edificio totalmente terminado. Fue construido por el P. Alfredo Bonbecchio.


SALUD CORPORAL

El Padre Burck en la medicatura de la Misión.
Puede observarse en stock de medicinas en las estanterías de madera burda. Año 1934.

El P. Burck nos describe en sus Crónicas: La enfermería de la Misión.
«Comenzó a funcionar desde las primeras horas de nuestra estancia en ésta: en la primera noche después de llegados, pudimos salvar a un hombre mordido de una culebra. Desde entonces para acá se beneficiaron centenares de personas de nuestros remedios y enfermería. Hasta de lejos vienen: de San Fernando, de Carreño, de Sapo etc. La atención a los enfermos nos ha hecho simpáticos más que nada a esa pobre gente; nos da fácil entrada con todos; a lo menos en la hora de la muerte nos permite hacer trabajo sacerdotal: salvar almas. Otra ventaja de la enfermería: el conocimiento perfecto del modo de pensar, de la vida íntima, de las miserias físicas y morales de los habitantes «civilizados» del Territorio, a quienes dan por aquí el nombre de «racionales». Dada la confianza que tiene el enfermo al médico, las visitas a domicilio etc., no puede ser eso de otra manera. Es aquí la enfermería un factor importante, no puede pues suprimirse en la Crónica.
En las primeras semanas de haber llegado, dominaba el pueblo una verdadera invasión de fiebres. Era hacia el fin de la estación de las lluvias, «la salida de aguas», como dicen. Trabajábamos entonces de dos a tres horas atendiendo a los enfermos todos los días. Hoy se ha mejorado mucho el estado sanitario del pueblo, sin embargo, no pasa día en que no se recurra a la enfermería de la Misión.
Además del paludismo con todas sus manifestaciones y complicaciones, son generales las enfermedades venéreas: es raro el «racional» que no tenga estigmas y molestias de este género, ya por adquisición ya por herencia. El Neo-salvarsan, la tripoflavina, la gonomina etc. son medicamentos conocidísimos aquí; los estamos aplicando constantemente.
Otra plaga, sobre todo de los niños son los parásitos: los anquilostomos más que todo, hacen estragos, y son indestructibles, por más tetracloro metano se emplee; mientras no se construyan letrinas adecuadas, cosa desconocida por estas tierras. También tuvimos casos de tétanos, de infección estreptocóxica, hasta un leproso se nos presentó un día.
En el Territorio, de extensión enorme, no existe médico alguno. En Bolívar hallarían el primero. Así somos pues nosotros, «el paño de lágrimas» como ellos mismos dicen. Hacemos lo que podemos: no siempre se cura el cuerpo, pero casi siempre se salva el alma.
La salud del personal es buena: nadie se enfermó de gravedad Tuvimos que sufrir algo sin embargo, por los mosquitos: causan inflamaciones y pequeñas infecciones; el P. Bierold estuvo, poco después de nuestra llegada, algunos días con fiebre a consecuencia de las picaduras de la plaga.
El suelo de nuestra choza es de tierra; de tierra mala, pues no se deja pisar bien. En ese suelo anidan pulgas y otros animalitos chiquitos pero molestos. Sobre todo, niguas. A todo el mundo le entran, ni al mismo Monseñor respetan! pero a los individuos desaseados les ponen los pies en un estado lastimoso. Una vez costó un trabajo de ocho horas el sacar las niguas de los pies de uno de esos, echando mano de pinzas y cuchillo. Eran centenares, cada una con su millón de huevos! Hemos llegado a saber que al lado de nuestra choza se hallaba el chiquero de nuestro vecino, con unos 500 o más cochinos; tenían por «plaza» la choza abandonada y sus alrededores. Uno o dos días antes de que llegáramos, instalaron el chiquero en otra parte; pero nos dejaron todavía durante algún tiempo los perfumes y otros recuerdos de esos «filósofos» (porque van siempre al fondo y todas las cosas las revuelven…). Dicen que hay niguas donde hay cochinos, y es verdad. A pesar de untarnos los pies con petróleo, entran de vez en cuando; hasta tal punto que Monseñor ordenó una revisión semanal de los pies para los «internos» para que no resulten sembradores de esos huéspedes poco agradables.”
Como se puede leer, el paludismo era endémico al igual que ahora. No anota si la gente se moría de hambre, como ahora y sobre todo los niños, los más desvalidos.
SALUD ESPIRITUAL
Al llegar los Misioneros la misa se daba en el mismo salón de clases. Luego se construyó nuestra “primera Catedral”: una choza anexa. El P. Burck nos la describe: 13 de enero de 1934
…¨Estábase trabajando toda la semana activamente y bajo la dirección de Monseñor en el arreglo de la choza que en el porvenir ha de ser la iglesita del pueblo y la capilla de nuestra casa”…

Colocación de la primera piedra el 29 de octubre de 1933 para construir la  primera Catedral de Puerto Ayacucho.Entre otros están: Monseñor Enrique de Ferrari, El Gobernador Jesús Canelón Garmendia, el Secretario General Hernán Monasterios, el Jefe Civil Samuel Oscar Lugo, el P. Ignacio Burck y el P. Alfredo Bonvecchio. Obsérvese que 1 mes y medio después de la llegada, ya se empezaba la construcción de la Catedral, lo cual quiere decir que la improvisación no tenía cabida y todo estaba perfectamente planificado.

Construcción de la Catedral entre el 29 de octubre de 1933 y el 27 de octubre de 1935: 2 años menos 2 días tardó su construcción. Entonces como ahora se critica al P. Bombecchio por haber escogido una laja para la edificación. Pero como buen ingeniero tenía sus razones de peso: el tiempo y dinero. Al construir sobre la laja se ahorra las bases para la edificación, lo cual generalmente representa, en un terreno normal, aproximadamente 1/3 del costo total de la construcción. El cemento era traído de Alemania, porque en el país no se producía. El acero tampoco: había que importarlo. La arena utilizada era del Cataniapo y las piedras de los cerros cercanos. Bajo la dirección del P. Bonvecchio y su ayudante, el alemán Kurt Sttefler, trabajaron los albañiles Ramón Quiaro, Ramón Cortés, con obreros y alumnos internos de nuestra “primera casa de estudios”, hicieron esta gran obra a nuestra naciente ciudad.



El 27 de octubre de 1935 se inauguró la primera Catedral de Amazonas, con una comunión general y misa de acción de gracias. El evento contó con la presencia del gobernador Jesús Canelón Garmendia, quien donó un piano a los salesianos para acompañar la misa.
Fue vendida por los Concejales desalmados (previo dinero de por medio) que gobernaron entre 1963 y 1968 a unos árabes que tumbaron la Catedral y allí construyeron el Hotel Tobogán.
ACCIÓN DEL ESTADO
Los Gobernadores en la década del 30 fueron:
1930 - Carlos Belandria Benavides
1931-1932 – Eduardo Carrillo (fue asesinado por su escolta)
1932 – Bernardo Rivas
1933 – Virgilio Vivas
1933-1935 – Jesús Canelón Garmendia. Bajo su mandato llegaron los Salesianos. Fue muerto trágicamente en Maracaibo por un ahijado, quien así vengaba la muerte de su progenitor a sus manos.
1936-1937 – Alfredo Franco (asume al morir J. V. Gómez y sustituirlo Eleazar López Contreras)
1937-1938 – Dr. Ildefonso Del Moral
1938-1939 – Rafael Simón Urbina (fue procesado y preso por malversación)
1939-1940 – Rafael Falcón Briceño
Como se puede ver los gobernadores duraban muy poco y eran, como siempre ha sido en Venezuela, una forma de los gobernantes pagar favores, prebendas y lealtades a subalternos. Los gobernadores estaban claros: venían a saquear y lucrarse con la hacienda pública. Todos, menos 1, eran “generales” o “coroneles”, título ganado en las escaramuzas de las guerras intestinas que asolaban a Venezuela.
Bajo sus mandatos la ciudad evolucionó de la siguiente forma:
EDUCACIÓN
La acción del Estado en la década del 30 es O en Educación para el Amazonas.

SALUD

1936: Primera Medicatura-Unidad Sanitaria “Plácido Daniel Rodríguez Rivero”

“Simón Bolívar”, el segundo Hospital de Puerto Ayacucho. Fue inaugurado el 11 de septiembre de 1938. Gobernaba Rafael Simón Urbina. Se construyó bajo la dirección y diseño del P. Alfredo Bonvecchio. Desde estos hospitales despachó el Dr. López Rivas, empleado por el entonces Ministerio de Sanidad. Llegó a Puerto Ayacucho el 26 de octubre de 1938. Fue el primer médico que ejerció su profesión en la ciudad que nacía, como empleado del gobierno. La obra la empezó el gobernador anterior Alfredo Franco.

Actualmente es la “Casa Sindical” de Puerto Ayacucho. Año 2016.

GOBERNABILIDAD
De los gobernadores Belandria Benavides, Eduardo Carrillo, Bernardo Rivas y Virgilio Vivas no se sabe si hicieron alguna obra de gobierno en Amazonas. Bernardo Rivas fundó la primera policía de Amazonas, quizás temeroso que le pasara igual que a su predecesor, quien fue asesinado por sus propios secuaces. El gobernador Canelón Garmendia es más conocido por sus desafueros y tropelías que por sus obras.
 Con la llegada de Alfredo Franco como gobernador en 1936, comienza a verse la acción de gobierno en Amazonas.Lo primero que hace es mudar la gobernación hasta el actual Barrio Táchira (ya existía y se llamaba así) y la sitúa en la casa que ocupó Aguerrevere como oficina en el antiguo comercio de Lino Infante, donde actualmente está una papelería. Fue la segunda sede de la Gobernación en Puerto Ayacucho. Seguramente amplió y remodeló este local. Que se sepa, fue el primer gobernador que desde Puerto Ayacucho visitó el interior de Amazonas. Comenzó algunas obras que terminaron e inauguraron sus sucesores.

Segunda sede de la gobernación en Amazonas. Año 1936.



Aquí vio en esa época la sede de la 2ª gobernación Rafael Barrios (93 años), hace 80 años.
Año 2016

El gobernador Alfredo Franco con Monseñor Enrique de Ferrari y otras
personalidades de la época en el “palacio gubernamental”. Año 1936.

El primer Concejo Municipal por elección popular que gobernó desde Puerto Ayacucho. Funcionaba desde la misma sede de la Gobernación.  Los Concejales eran, de izq. a der.: Pedro López Pérez, Eduardo Herrera Moronta, Emiliano Pérez Franco (Presidente). Pedro Hermoso (secretario), José Orozco, Rafael Fuentes y Jesús María Cardozo. Año 1937.

Con Alfredo Franco se inicia el urbanismo de Puerto Ayacucho, con miras a consolidar una verdadera ciudad. Ya los salesianos habían dado las pautas para la construcción de edificaciones permanentes y trascendentes. Pero su acción continuó y su influencia permaneció, porque el P. Bonvecchio dirigió las construcciones que el gobernador comenzó a erigir, como la nueva sede de la gobernación (actual “Casa Amarilla””, el segundo hospital (actual Casa Sindical”) y el “puente de Enriqueta” situado en la actual calle Bermúdez, antiguo Perico. Es muy posible que el P. Bonvecchio haya sido nuestro Primer Ingeniero Municipal y, por lo tanto, participó en las obras de gobierno como tal.

La actual Casa Amarilla. Esta fue la 4ª sede de la gobernación y el primer edificio de dos plantas que se construyó en Puerto Ayacucho. También la construyó el P. Bonvecchio y la inauguró y estrenó el gobernador Rafael Simón Urbina en 1937. La comenzó a construir el gobernador Alfredo Franco y la continuó  Ildefonso Del Moral. La terminó e inauguró Rafael Simón Urbina. La 3ª sede de la gobernación quedaba donde actualmente está el edificio de la actual. También funcionó como la residencia de los gobernadores.

Rafael Simón Urbina fue gobernador de Amazonas entre 1937-1938 durante 15 meses. Llegó al Amazonas el 16 de agosto de 1937. Al otro día los niños del Asilo fueron a dar la bienvenida al nuevo magistrado. Estrenaron su uniforme y cantaron el Himno Nacional con otro himno. Se leyeron unas palabras por el niño Plácido Barrios, precedente Cronista.
Tuvo un final trágico al asesinar a Carlos Delgado Chalbaud, entonces Presidente de Venezuela, el 13 de noviembre de 1950 y a la vez ser muerto.
Es el primer y último magnicidio que ha habido en Venezuela.


El 23 de noviembre de 1938 llegó el Gobernador Gral. Rafael Falcón Briceño con 7 nuevos empleados y fue el último de la década del 30 y comienzos del 40.Tiene el mérito de haber hecho nuestra actual Plaza Bolívar.

Esta es nuestra primera Plaza Bolívar, inaugurada en 1939, por el gobernador Rafael Falcón Briceño. La foto fue tomada desde el edificio de la gobernación (actual Casa Amarilla). Al fondo se puede observar el galpón de la fábrica de escobas y cepillos de fibra de chiqui-chiqui de los hermanos Arístides y Carlos Prato Martínez y la futura Avenida Rivas Montaña y actualmente llamada Río Negro. El edificio de la Guardia Nacional no existía. Ese cuerpo se instaló aquí el 4 de agosto de 1939. Pero su primera sede quedaba en el Barrio Táchira. Año 1939.

Sede del Concejo Municipal construido por Rafael Falcón Briceño. Año 1939

Sede de Archivo y Registro construido por Rafael Falcón Briceño. Año 1939

Matadero Público construido por Rafael Falcón Briceño. Año 1939

El primer avión que aterrizó en  Puerto Ayacucho fue el 30 de enero de 1939, a las 12.20 pm, piloteado por el Mayor Quintero. Gobernaba Rafael Falcón Briceño y 6 días antes comenzó a acondicionar la pista de aterrizaje por los lados del actual aeropuerto y empleó 50 hombres en esa faena. Luego se establecería una línea regular que serviría a la población semanalmente.

Durante el mandato de Falcón Briceño se sucedieron hechos que ameritan una averiguación más profunda, para poder ver con claridad y poder juzgar los hechos. Por ejemplo en enero de ese año se llevaron a cabo los comicios para Concejales y Monseñor De Ferrari era uno de los candidatos. Las Crónicas Salesianas de esa época lo afirman. En esos tiempos no había limitaciones seglares para participar en elecciones. Otro era candidato era (no lo anotan las Crónicas) el Dr. de la ciudad López Rivas. Por resultados electorales el gobernador expulsó del Amazonas al Dr. y a J. Izquierdo, J. Borges, y Peraza. Las Crónicas dan la fecha: 26 de marzo de 1939. Se ve que el ventajismo siempre ha existido.
A través de esta pequeña reseña gráfica se puede palpar el desarrollo urbanístico de nuestra ciudad: nuestro primer Barrio fue Perico, que corresponde a la actual calle Bermúdez (¿quién le puso el nombre?); luego el Barrio Táchira (lo más probable es que se lo puso Carlos Belandria Benavides, originario de esas tierras), luego el Barrio Humboldt (igualmente ¿?) y entonces el actual Centro de la ciudad, donde actualmente están nuestra edificaciones principales y la Plaza Bolívar.
También se puede resaltar la labor titánica de una persona como lo fue el P. Alfredo Bonvecchio en las construcciones más importantes de la ciudad que comenzaba. Se añade además la construcción el primer puente aun existente y en servicio en la ciudad, ubicado en la calle Bermúdez, entonces Perico. Aunque actualmente está en muy malas condiciones y pronto aparecerá un informe al respecto. Sus construcciones aún perduran y otras fueron destruidas. Por todo esto podemos afirmar que EL P. ALFREDO BONVECCHIO ES NUESTRO MAYOR CONSTRUCTOR Y URBANISTA DE LA CIUDAD DE LOS AÑOS 30. Gracias a él empezamos a ser ciudad.
El P.Bonvecchio vino de su lejana Italia a ayudarnos a construir nuestro futuro. Peleó en la Iª guerra mundial y, en peligro de muerte, juró que si salía vivo dedicaría el resto de sus días a hacer el bien, como lo hizo. También enfrentó con valentía el abuso y, como nos cuenta el Cronista Pedro Hermoso, retó, en una acción temeraria, al gobernador Canelón Garmendia “a dirimir los asuntos a tiros o de hombre a hombre” ante la falta e irrespeto hacia su superior Monseñor de Ferrari.
El P. Alfredo Bonvecchio pertenece a nuestra HISTORIA Y LEYENDA REGIONAL AMAZONENSE.

Las fotos antiguas fueron recolectadas por el Cronista Gráfico Luis Enrique Silva Escobar.

*Cronista de Atures

Próxima entrega:
Puerto Ayacucho de la Década 1940-1950:
 ¡La joven ciudad cumple 25 años!

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