AMAZONAS: NUESTRA HISTORIA Nº 15 El Comercio de esclavos a la llegada de los Jesuitas al Amazonas

DEJANOS UN COMENTARIO
AMAZONAS: NUESTRA HISTORIA     Nº 15

El Comercio de esclavos a la llegada     
de los Jesuitas al Amazonas.

Como vimos en las entregas pasadas, los jesuitas vinieron de la actual Bogotá y Tunja a principios del siglo XVII y se establecieron primero la zona del Casanare y Río Meta y luego entraron al Río Orinoco. Encontraron ahí establecidas muchas naciones  indígenas. Una nación no era muy numerosa: algunas tenían 200 habitantes; entre los más numerosos podía llegar a 2.000 habitantes, como los Yaruros, Otomacos, Achaguas, Sálivas, Huothohas y otros. La Nación Caribe era la más numerosa y poderosa. Se dedicaban al comercio humano: atrapaban los indios de otras etnias y los vendían a holandeses y franceses que les facilitaban armas de fuego y otros insumos a cambio de esclavos que eran destinados a las moliendas de caña que tenían en las Antillas.

Los Caribes expresaba con soberbia: ¡ANA KARINA ROTE! ¡AMUKON PAPORO ITOTO NANTO! (¡Nosotros solamente somos gente! ¡Todas las demás gentes son esclavos nuestros!).  

Todos los países del mundo a través de la historia de la humanidad han expresado lo mismo. Unos tratan de dominar y esclavizar a los otros: los egipcios sobre los israelíes, los griegos sobre ellos mismos, los romanos sobre el resto del mundo, los mogoles sobre todos los demás, Hitler sobre el mundo, en nombre de la supuesta superioridad étnica y actualmente (un ejemplo entre muchos) los judíos sobre los árabes. Esto no es nada nuevo y es innato al ser humano: en esos tiempos los Caribes llamaban a los esclavos Macos (etnia en extinción del estado Amazonas) y actualmente en inglés slave (eslavo) quiere decir esclavo. Es un comportamiento que no tiene que envidiarle los humanos a los otros animales. El venezolano creó un verbo muy particular para significar esta situación: padrotear.

Este comercio de esclavos duró alrededor de 130 años, entre los siglos XVII y XVIII y contribuyó enormemente a la despoblación de las naciones habitantes del Orinoco, entre ellas nosotros, los antiguos amazonenses.  Aún en la etnohistoria de los Huothoha los denominados por ellos KARIÑEME es significado de exterminio y esclavitud. Según los cálculos modernos de los jesuitas Daniel de Barandiarán y José del Rey Fajardo, en ese lapso fueron exterminados 200.000 indígenas, si se toma en cuenta que para agarrar un esclavo se mataban tres personas.

Los jesuitas, si querían tener éxito en su misión evangelizadora tenía que hacer establecimientos permanentes con unas personas nómadas. Decidieron hacer reducciones o aglomeraciones para enfrentar ese poder, con los otros indios siempre atropellados. El misionero jesuita se esforzada en crear el bienestar físico y espiritual del indígena reducido. Creaba escuelas para la educación y enseñaba música. Buscaba que el indígena sintiera su sentido de pertenencia al imperio español, pero respetando su identidad.

Los jesuitas aprendieron la lengua de los pueblos en que se establecían y esto facilitaba la comunicación con los indios reducidos y además les trasmitía confianza y autoestima, al poder comunicarse en su propia lengua.

En esa etapa (año 1682) del proceso histórico nació por primera vez ATURES, donde está el actual aeropuerto “Cacique Aramare”, con los Padres Ignacio Fiol, Gaspar Beck, Ignacio Teobast y Felipe Gómez, establecimiento que fue destruido por los Caribes el 7 de octubre de 1683, comandados por Quiraguera y asesinados los fundadores. En Amazonas, el génesis de Nación-Estado nació en Atures, con los jesuitas. Este largo lapso temporal clama por una historia que todavía está por escribirse. Los amazonenses actuales tenemos el reto de comenzar un largo camino.

Muchas etnias accedieron a establecerse en las reducciones, como los Sálivas, los Yaruros y Otomacos que en esos tiempos eran numerosos. Al aceptar este tipo de vida sedentario, los jesuitas les prometían seguridad, aun a costa de su vida, ante el esclavismo Caribe. Y esto era un inconveniente para sus intereses. Decidieron acabar con los jesuitas, porque perturbaban su negocio del suministro de esclavos  de las otras tribus.

Los jesuitas por su parte escogieron la opción militar para neutralizar a los Caribes a pesar que contaban con apenas una escolta militar de soldados españoles que nunca pasaban de 20 personas. Con los indígenas reducidos no contaban, pues eran pacíficos y sumisos, cuando no parientes de los aguerridos y bien armados Caribes. Buscaron y obtuvieron la ayuda de los Gobernadores de Guayana, Agustín de Arredondo y posteriormente de Carlos Sucre, ascendiente de nuestro gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y ligado a nuestra Historia por el nombre de nuestra ciudad capital. Estas diligencias las hizo el Padre José Gumilla, quien tiene que ver mucho con nuestra historia local, entre 1733-34.

Fue una guerra larga y ancha, como el destino que hasta aquí nos trajo.


*Cronista de la Ciudad.


     Nota: Todo lo aquí escrito ya ha sido escrito. Solamente hago las Crónicas.






Con la tecnología de Blogger.