AMAZONAS: NUESTRA HISTORIA Nº 19

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LOS ATURES NOS HABLAN DESDE EL 


Por: Miguel Guape *

          La cruenta guerra de exterminio  impuesta por los caribes para la caza de esclavos en el siglo XVIII  tocó muy de cerca al actual estado Amazonas. Incluso varios historiadores, entre ellos Arístides Rojas, los acusa del exterminio de varias etnias y entre ellas a los Atures. Los caribes decidieron exterminar a los jesuitas establecidos en el Orinoco y para ello formaron una gran armada de 600 hombres para asaltar el cónclave de Pararuma. Pero los jesuitas habían tomado sus precauciones y establecieron el fuerte de Marimarota con baterías de cañones al frente. También reforzaron Pararuma. Los caribes ante el despliegue se amilanaron y disolvieron. Sin embargo su jefe Mayarucare decidió seguir adelante, pero por otra vía, en la búsqueda de esclavos en el actual estado Amazonas. Para ello tomó la vía a pie Caicara-Raudal de los Atures (actual Puerto Ayacucho) que, hasta ahora, según expresión de Agustín de Vegas “no había hecho caribe alguno”, teniendo en cuenta que siempre sus razias las hacían por río.

     Los apacibles Atures aceptaron, aparentemente a sus nuevos impertinentes amos y decidieron en su lengua “que es diversa a todas” según el mismo Agustín de Vegas (vivió en Carichana y Atures durante muchos años) hacerse más sumisos todavía ante sus nuevos amos. Así se ganaron su confianza y les confesaron que iban en busca de esclavos, e irían hasta el Sipapo para completarlos, con los Maypures ahí establecidos. Les dejarían una cuerda con un nudo a desandar  por cada día y al desatar el último llegarían (¿el KIPU peruano?).

          Los Atures decidieron deshacerse de compañía tan peligrosa y para ello recurrieron a los jesuitas y soldados establecidos en Pararuma. Llegados ahí expusieron sus problemas y se definieron tal cual eran. Es la confesión más fiel, que a través de los tiempos, nos ha llegado de nuestros antepasados: “Padre, nosotros los Atures desde muy antiguo habitamos el Raudal más grande del Río Orinoco. Siempre hemos sido dueños de él y de sus pasos y está en nuestras manos las llaves para que suban o bajen. Los que pretenden hacerlo sin nosotros no pueden y perecen. Nacimos en nuestros Raudales, los conocemos y sus secretos no lo son para nosotros. Vivimos del pasaje de gentes que nos pagan para que los pasemos con sus canoas y por eso somos necesarios para todos y somos felices viviendo en nuestras islas. Por eso tampoco nos molestan. Pero eso está llegando a su fin, cuando estos señores nos molestan y nos quieren esclavizar.  Los caribes han tratado de pasar el Raudal sin nuestra ayuda y han perecido todos”. Y añadió: “Nosotros nos daremos mañas para que Mayarucare caiga en manos de la tropa de soldados y salgamos de una vez de Caribe tan bravo”.

       El Capitán Sanabria tomó sus 6 hombres de tropa y se dirigió al Raudal a la espera de su presa. Como prometió, el jefe Caribe llegó el día escogido y murió junto con su gente en la emboscada. Así pagó sus fechorías quien había asolado durante años las misiones. Todo esto sucedió en Amazonas en 1737.


En estas islas frente a Puerto Ayacucho, en el río padre Orinoco, vivieron nuestros antepasados Los Atures durante siglos

*Cronista de la Ciudad.

Nota: Todo lo aquí escrito ya ha sido escrito. Solamente hago las Crónicas.

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