AMAZONAS: NUESTRA HISTORIA Nº 21 LA COMISIÓN DE LÍMITES

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Antecedentes

EL TRATADO DE TORDESILLAS

Por: Miguel Guape *

Portugal y España son países europeos que, como vecinos, siempre han estado en conflicto y paz alternados y otras veces han sido socios y/o adversarios en guerras internas o externas. Otra de las características es que España siempre ha aventajado militarmente y hasta subyugado a Portugal, pero éstos han sido más hábiles diplomáticos y así, como veremos más adelante, lo que a veces han perdido en el campo de batalla, lo recuperan y superan ampliamente en la mesa de negociaciones. Sus destinos siempre han estado ligados.

En la actualidad son de los países más retrasados de Europa, pero a finales del siglo XV, en la era de los descubrimientos, competían con Inglaterra y Francia por la supremacía en Europa y el mundo conocido y desconocido. Y eran ricos: ambos amasaron su riqueza a partir del descubrimiento y expoliación de nuevas tierras y sus habitantes en América, África y Asia.
        
La Iglesia Católica era una potencia espiritual y temporal con Estado y ejército propio. En la Geopolítica del viejo continente había que contar con la opinión del Papa, autoridad máxima del cristianismo.
 
El año 1493 estaba enmarcado en la época de los grandes descubrimientos del globo terráqueo que la humanidad habitaba después de millones de años: por mar los portugueses habían doblado el Cabo de Buena Esperanza en el Cuerno de África y comerciaban normalmente con las ansiadas especies traídas de la India; a través del Océano Atlántico los españoles habían llegado a América.

   La repartición de los descubrimientos a los cuales ambos se abalanzaron y fueron pioneros en el mundo, España en América y Portugal en el África, Asia y el Lejano Oriente, trajeron los nubarrones del conflicto bélico, una vez más en su Historia.

Afortunadamente, para ellos, el Papa Alejandro VI consigue orillar el peligro que amenazaba. Portugal y España eran las hijas predilectas de su corazón, por ser las únicas naciones cuyos reyes no se opusieron nunca cerrilmente a su autoridad espiritual. Estaban combatiendo y expulsando a los infieles; por el fuego y el acero habían desbaratado la herejía en sus territorios y en ningún otro país tenía la Inquisición papal tan buenos aliados. No, sus hijas predilectas no han de tener diferencias, concluye el Papa. Y procede simplemente a dividir las todavía desconocidas esferas del mundo entre España y Portugal partiendo entre ambos pueblos las naciones, islas, grandes territorios y mares, a título de autorizado representante de Cristo en la tierra. Como si fuera una manzana, toma la esfera del mundo y la divide en dos partes con el cuchillo de la Bula del 3 de mayo de 1493. Es el Laudo que adjudicó a su querida hija España todas las tierras descubiertas «y a descubrirse» situadas en el Oeste de dicho meridiano, y a su querido hijo Portugal, todas las situadas al Este. La línea de este corte atravesaba a cien leguas hacia el oeste de las islas de Cabo Verde, en África. La famosa «línea del Papa», el meridiano que eligió para delimitar los dos dominios, debía correr de «polo a polo». La frontera entre las posesiones españolas y portuguesas en América, África y Asia quedaron fijada desde 1493 por este Laudo pontificio promulgado a raíz del descubrimiento colombino, es decir, desde  antes del descubrimiento de tierra firme, o sea, del país en cuestión; dándose la singularidad de tener este deslinde dominios aún inexistentes. Ambos se declaran conformes y agradecidos por el hermoso regalo.

Pertenece esta divisa al tipo de frontera astronómica, siendo la primera de su especie y constituye una frontera científica, porque al determinar con claridad el dominio, fija al mismo tiempo — con toda precisión — el eje central de demarcación. Es la frontera por excelencia.

Aquel Papa, tremendo, pero sabio, al escoger  tal arbitrio trazó una divisoria, además de científica, justa, razonable y prudente. Justa, porque distribuía los dos hemisferios respetando la zona donde adquirieran gloria las dos potencias marineras, y respetando al mismo tiempo la posesión de las conquistas de ambas; razonable, porque tenía en cuenta los radios de acción o zonas de influencia de cada parte; y prudente, porque dejaba una gran faja de mar abierto a ambos lados, evitando así el contacto y, por consecuencia, los choques futuros.

De haberse mantenido esta divisoria se hubiesen evitado todas las guerras de fronteras que asolaron periódicamente, durante siglos, aquellas regiones de América. Y la Comisión de Límites jamás habría existido ni venido al Amazonas.

Pero no tarda Portugal en sentir cierta inquietud y al año siguiente solicita que la línea fronteriza sea desplazada un poco más hacia el Occidente y para conseguir ese cambio recurrió a su habilísima diplomacia.

 Se concretó todo esto en el Tratado de Tordesillas - 7 de junio de 1494 -, que fija la línea fronteriza a 230  leguas más hacia Occidente de las Azores, para sumar un total de 330 leguas más hacia el Oeste: se corrió la frontera.

A esta nueva raya  se le llamó «línea de demarcación» para diferenciarla de la caducada, aun cuando es conocida generalmente por «Meridiano de Tordesillas». En esa ronda de negociaciones nació Brasil y la futura región Guayana conjuntamente con los amazonenses perdimos varios millones de kilómetros cuadrados.

El referido meridiano intercepta el Continente americano de Norte a Sur desde la Ciudad de Belem do Pará (en la desembocadura del río Amazonas) hasta la Ciudad de Santos a la cercana Isla de Santa Catalina. Eso era todo Brasil, según el Tratado de Tordesillas.

El tratado de Tordesillas dividió la pertenencia del mundo entre
 España y Portugal en dos partes

EL Brasil inicial, según el Tratado de Tordesillas


Lo pequeño que era Brasil al comienzo de la aplicación
del tratado de Tordesillas con respecto al de ahora.

Este desplazamiento de frontera, inocuo al parecer, tuvo una trascendencia enorme: el meridiano ya no caía todo él en el Atlántico; interceptaba el Continente americano en dos puntos, de manera que segregaba un triángulo territorial que, por quedar al este de la línea, pasaba a ser portugués, cuando toda la América del Sur era española.

El instrumento, debidamente ratificado por las dos partes, entró de inmediato en plena vigencia.
El continuo avance de los portugueses hacia el oeste de esta fronteras inicial y sus desmanes dio pie al Tratado de Madrid de 1750 que creó La Comisión de Límites, la cual vino al actual estado Amazonas venezolano.

*Cronista de la Ciudad.

Nota: Todo lo aquí escrito ya ha sido escrito. Solamente hago las Crónicas.

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