NUESTRA HISTORIA Nº 20 LA DERROTA FINAL DE LOS CARIBES

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Por: Miguel Guape *

En la cruenta guerra entre españoles y Caribes por la posesión del Orinoco hubo muchos enfrentamientos armados con variada fortuna para ambos bandos. Intervinieron, por un lado, los españoles de las Provincias de Cumaná y Guayana, a la cual pertenecíamos. Al frente estaba el Gobernador de Guayana Carlos Sucre, que combatía en esta guerra al lado de los jesuitas, que tenían su propio ejército, compuesto por españoles e indios. En verdad, fue una guerra civil entre indios, pues había muchísimo más indios que españoles.

El P. Manuel Román, fundador y jefe de la reducción de Carichana, para 1744 fue el artífice de la derrota final de los caribes y quien puso punto final a una lucha de 50 años. En efecto, antes de la epidemia de sarampión y viruela que diezmó 2/3 de la población reducida de ese entonces (años 1738-39-40) llegaron a tierras de Carichana el bandeirante Agostinho de Florez con su esposa GUAIPUINAVE, un compañero y 60 indios CABRES, que venían huyendo de sus parientes los GUAIPUINAVES de Atabapo. Los GUAIPUINAVES eran cazadores de esclavos y comerciaban con los portugueses. El portugués prófugo había salido 5 años antes de las tierras del PARÁ (actual Brasil) a la caza de esclavos indígenas para las factorías de caña de azúcar. Había recorrido y visto a través de los ríos Amazonas, Rio Negro, Casiquiare y Orinoco todas las etnias existentes en su largo recorrido. También puso en cuenta a su amigo Sarrio de las frecuentes entradas de portugueses a la caza de esclavos indios en todos estos ríos, ignorando que entraban en tierras de Castilla. Este personaje Sarrio, Miaminare para los GUAIPUINAVES, Niminare para los Caberres,  Guaiminare, para los Maipures y para los indios misionados “el segundo Manuel”, era de la etnia Maipure y adjunto al Padre Manuel Román, quien alaba y enaltece sus dotes como buen líder y dirigente. Es un personaje fundamental en la historia amazonense y debería estar en la futura galería de nuestros héroes.  Lo volveremos a encontrar en los próximos tiempos de la COMISIÓN DE LÍMITES. Agostinho había conocido a los GUAIPUINAVES de los ríos Atabapo, Guaviare e Inírida. Sabía de lo implacable y terrible que eran como guerreros. Sarrio concibió la idea de traerlos el Orinoco medio, para enfrentarlos a los caribes y poner fin a tan escabroso problema. Así se lo planteo a Agustín de Vegas y éste al P. Román, quien adoptó en seguida la idea. El Padre subió al Atabapo a entrevistarse y pactar con MACAPU, jefe de dicha etnia. Luego de deliberar con el jefe indígena, vio que estaba proclive a la mudanza, pues había entrado en conflicto con sus nuevos socios portugueses por el mercado de esclavos. 

Así apareció en esta guerra otro contendiente más: LOS GUAIPUINAVES, etnia guerrera recién llegada de la olla del río Amazonas. Allí (en Atabapo) ya estaban los CABRÉ (Hay Historiadores que los llaman CABERRES) de los cuales eran primos cercanos, pues su lengua era parecida. Aun así, los desplazaron. Recordemos que, procedentes de nuestro origen polinésico-peruano-río Amazonas-río Casiquiare-río Orinoco, nosotros éramos en realidad un lugar de pasaje de diferentes tribus que por aquí han transitado. Este continuo tránsito milenario, fue interrumpido por la llegada del europeo: por el norte la entrada y ocupación de las tierras por los españoles y por el sur los portugueses que empujaban con sus razias para la captura de esclavos. Precisamente los GUAIPUINAVES venían huyendo de los portugueses. El enclave entre los ríos Guinía-Atabapo-Guaviare se convirtió en el último refugio de la exterminación de las etnias amazónicas, taponeadas por todos lados por los europeos.

El Padre a la vez se encontró con Félix Méndez, comerciante de esclavos portugués y decidió ir con él hasta Brasil, para ver la totalidad del problema. Encargó a   su adjunto Sarrio el traslado de tan peligrosos guerreros hasta el Orinoco medio, específicamente a Cabruta  (aunque se quedaron en La Urbana, que estaba sola, a la cual refundaron) y desalojar a los caribes, propietarios milenarios de estas tierras y hombres.

Los Caribes ya venían sido derrotados en las provincias costeras de la actual Venezuela y buscaban y estaban asentados en sus últimos reductos: los montes y ríos aun sin conquistar. El estado Amazonas aún conserva ese carácter de último reducto de la conquista española y por eso la diversidad de etnias.

Cuando los caribes supieron esto, en seguida entraron en pánico, así serían de terribles los  GUAIPUINAVES y no dudaron en ir a todo riesgo a parlamentar con el P. Superior (E) Roque Lubián, pues el titular Manuel Román estaba en Brasil. He aquí algunos extractos de lo que expusieron: “…hacéis mal, porque los GUAIPUINAVES no tienen ni conservan amistad con nadie, ni aún consigo mismo guardan fe, pues a sus mismas mujeres matan…los caribes, que somos tan buenos, que no hacemos mal a nadie, sino a quien nos ha engañado o hecho mal…Y así créeme Padre que yo no vine sino porque sé muy bien que los GUAIPUINAVES son peores que los tigres…Y para que veáis que os amo y quiero…no más para deciros  y avisaros que no os metáis con esa gente, porque en cuando menos lo penséis, os mataran y comerán, y hecho esto se volverán y después quien defenderá a los Sálivas que no tienen valor ninguno, y son como las mugeres, que en viendo un poquito de sangre se ponen a llorar, sin pensar en otra cosa que en huir, o dejarse matar como tortuga. Si pensáis que los soldados han de resistir con sus escopetas, ya te aviso que ellos saben mejor tirar que nosotros, y vosotros, y mejor que los Otomacos; y la flecha mejor que los Mapoyes, la servatana mejor que los Sálivas; que cuando flechan  la tortuga en medio del río, que no se le ve más blanco que la cabeza, con todo no se les escapa. Tiran con tal ligereza, más que los Guamos el arpón,  cuando arponean el manatí, que al mismo tiempo van corriendo, y van cargando, y matando. Con lo cual en un instante matan mucha gente. Otra cosa hacen que nosotros lo vimos, que en cojiendo algunos vivos, los amarran a un palo, y ban cortando pedazos para comer, usando su carne delante del mísero amarrado. Con que Padre si no quieres pasar por estos trabajos, manda que se buelva el Hermano Manuel (si acaso no se lo han comido) y que no traiga tan mala gente. A esto solo he venido, y no más; para que veas que los caribes, son buenos, y aunque vosotros no nos quereis, sino muy mal nosotros con todo esso no queremos que os coman los GUAIPUINAVES, por que es cosa muy orrorosa ver comer carne de gente, si tu lo hubieras visto como nosotros, no ay duda que me creyeras…”     Los Caribes no solamente eran buenos guerreros. También eran óptimos diplomáticos.

El Padre Roque Lubián propuso entonces al emisario caribe que aceptaría todo eso y no traería  los  GUAIPUINAVES, pero en contraproposición deberían los caribes aceptar el cristianismo y vivir en las reducciones indígenas. El emisario le respondió que eso no dependía de él solo, sino de una decisión de todos los caribes, lo cual representaba tiempo. El Padre presupuso la respuesta y entrevió el fin de un pueblo indomable: preferirían morir de pie, que vivir arrodillados.

Los GUAIPUINAVES VINI, VIDI ET VINCHI: los caribes perdieron para siempre. Fue la primera vez que de Amazonas salieron guerreros a apaciguar el mundo.

Fue el final de un Imperio: EL IMPERIO CARIBE, como lo llamaba Domingo Alberto Rangel. Aun hoy hay restos de ellos como son los Kariñas. Los Ye´Kuanas y Pemones también son Caribes pero, al parecer, no practicaban la cacería de esclavos y, por el contrario, según la atnohistoria Ye´Kuana (WATUNNA) eran esclavizados por sus congéneres; entre los Huothoha (Piaroas) aun la palabra KARÍÑEME (Kariña) es significado de razias, esclavitud y miedo.

Entonces, el actual Amazonas venezolano cambió para siempre, al echar sus primeras bases y comenzó a devenir como tal porque apareció la COMISIÓN DE LÍMITES en el Alto Orinoco, tema que desarrollaremos en los próximos capítulos. 



La conjunción de los ríos Atabapo-Guaviare-Inírida que, una vez reunidos, le caen a pocos metros al majestuoso Orinoco, frente a San Fernando de Atabapo. Al otro lado se puede ver el pueblo colombiano de Amanaven.

Esta trilogía de ríos forma parte obligada de nuestra primigenia historia regional. Por aquí han pasado muchísimos actores de nuestra historia que jugaron importantísimos papeles en nuestro devenir como actual estado Amazonas.
Bibliografía hasta ahora utilizada:

Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia
--------------253-----------
Agustín de Vega, s.j.
Noticias del Principio y Progresos del establecimiento de las Misiones de Gentiles en el Río Orinoco, por la Compañía De Jesús
Estudio introductorio: José del Rey Fajardo, s.j. y Daniel de Barandiarán
Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela
CARACAS/2000

 Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia
--------------270-----------
José del Rey Fajardo, S.J.
LOS JESUITAS EN VENEZUELA
Nosotros También somos gente. Indios y Jesuitas en la Orinoquia
Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela
CARACAS/2011

CAQUETÍOS
Ensayo de
Ramón Querales
Cronista Oficial del Municipio Iribarren. Barquisimeto/2011

*Cronista de la Ciudad.
Nota: Todo lo aquí escrito ya ha sido escrito. Solamente hago las Crónicas

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