AMAZONAS: NUESTRA HISTORIA Nº 25 LA COMISIÓN DE LÍMITES LA FUNDACIÓN DE SAN FERNANDO DE ATABAPO

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AMAZONAS: NUESTRA HISTORIA Nº 25
LA COMISIÓN DE LÍMITES
                  LA FUNDACIÓN DE SAN FERNANDO DE ATABAPO 

Por: Miguel Guape *
Como habíamos dicho en la entrega N° 24, Solano permaneció en Cabruta con Iturriaga, luego de regresar de Bogotá, hasta mediados febrero de 1758 y en esta fecha partió para El Raudal (Atures) y los raudales de Maypures.
En marzo de 1758 Solano franqueó el raudal de Maipures y sin ninguna dificultad remarcable se acercó a los guaipunabis en una falca tripulada por 21 indígenas, 10 soldados y un sargento. “Llegó en la tarde del 10 de marzo al Puesto del lugar donde residía Cruzero situado en la punta entre los ríos Orinoco y Atabapo”. (¡OJO! Aún no había fundado San Fernando de Atabapo, según esta reseña de Miguel Ángel Perera).

En estrecha cooperación levantaron un fuerte y pueblo en el río Atabapo sobre un antiguo lugar de ocupación llamado Maracoa.

DATOS PARA LA HISTORIA DE AMAZONAS

En el libro AKHUHENA de T. A. Mariño Blanco queda establecido que la fundación de S. F. de Atabapo fue el 22 de febrero de 1758. En la pág. 65 dice que “Solano arribó al Atabapo, confluencia con el Guaviare, el 17 de febrero.  Visitó el Casiquiare en compañía del Cacique BARACA. Para 1764 San Fernando de Atabapo estaba abandonado. Por orden de Solano, ya como posterior Capitán General de Venezuela y por orden de Iturriaga , Fernández de Bobadilla realiza un nuevo recorrido al Alto Orinoco. El 5 de abril llega a San Fernando de Atabapo y lo encuentra abandonado. Los efectivos militares se habían mudado a Maipures y los indígenas habían regresado a sus antiguos asentamientos. AKUHENA pág. 72.

Daniel de Barandiaran  en la Pág. 383 “NOTICIAS DEL PRINCIPIO Y PROGRESOS DEL ESTABLECIMIENTO DE LAS MISSIONES DE GENTILES EN EL RIO ORINOCO, POR LA COMPAÑÍA DE JESÚS” dice que “San Fernando de Atabapo fue fundado el 18 de mayo de 1758”. Solano pasó por primera vez los Raudales de Atures entre el 25 y 28 de marzo de 1756. No pasó de Maipures hasta 1758.

Estas contrastantes fechas dejan espacio para la investigación y estudio de la verdadera fecha de la fundación de San Fernando de Atabapo. Téngase en cuenta que ya en esta época, 1758, no existía acta de fundación, según el protocolo de la conquista y encomienda española. Si San Fernando de Atabapo no tiene acta de fundación, mucho menos Puerto Ayacucho.

Lo tal es que en julio de 1758 el fuerte estaba levantado y el establecimiento, que se llamaría San Fernando de Atabapo – llamado a ser el pueblo español más importante del Alto Orinoco y capital sentimental del actual Estado Amazonas – congregaba en sus primeros núcleos de población a diferentes grupos indígenas aislados de los alrededores. Solano procedió al nombramiento de las autoridades bajo el mando de Cruzero, que aceptó de sumo grado y concertó la amistad de los Mazerinavis del Ventuari y los Menguepures, a los que propuso fundar un pueblo en Maipures para garantizar el control de ambos raudales.

Decidido Solano a consolidar la ciudad solicitó el envío de presidiarios desde Caracas, Margarita y Cumaná. Solamente Caracas respondió con un envío de 60 individuos, algunos con familias. Solano artilló a San Fernando de Atabapo. Colocó tropas y cañones de 8 libras. En diciembre de 1758 San Fernando contaba con 200 indígenas y tan fuertemente armado con la artillería y soldados traídos que Solano se sintió en condiciones para iniciar gestiones de paz secretas con los otros grandes líderes de la región: Ymno e Ynao, el cacique de los Manoa quien, educado en Lisboa y al parecer con nombre cristiano, le envió una carta aceptando la paz ofrecida: “Senor Comandante D. Josef Solano: Quezera que Vm.m. nos desse licema para que podesemos entrar de bayso de Coroa de Españea ja que á Coroa do Portugal nao nos quy valer, vallamos agora a Coroa Españea A bayso de Deos de Vm.m. Certo criado é Servo Joao Marcello.
En su anterior visita se había percatado del enorme valor estratégico de aquel sector del Orinoco y la ines­tabilidad de las relaciones inter étnicas a causa de la presencia de las misio­nes jesuitas en el norte y de los esclavistas portugueses por el sur.
Solano actuó como un hábil político. Su estrategia se basó en insertarse en el área como un elemento más entre los poderes regionales, sin imponerse sobre la base de razonamientos repudiados por inaceptables o incomprensi­bles, e identificando a sus interlocutores más relevantes. Tuvo la perspicacia de asociarse con quien mejor le convenía para perjudicar a sus enemigos y manipular los litigios presentes en su beneficio, presentándose como socio y benefactor de los indios justo cuando los portugueses se habían convertido en un eminente peligro para sus pueblos.
Atribuir a la fatalidad o a las condiciones de Guayana todas las dificul­tades por las que atravesaba la expedición no es del todo cierto, como se puede ir apreciando. Los comisarios, reunidos en Puerto Sano, evaluaron la situación conscientes de que, a pesar de haber cumplido con algunos de los objetivos subalternos ordenados por Carvajal y de las buenas noticias traídas por Solano, estaban tan lejos de comenzar a cumplir con el objetivo principal de su misión como del lugar de encuentro con los portugueses que llevaban ¡dos años! esperando a la comisión española en Mariwá (actual Barcelos en el Río Negro, a 600 Kms. de Cocuy, en la actual triple frontera Venezuela-Brasil-Colombia).
En este punto se hace pertinente señalar la enorme e insuperable ventaja que representó, para la comisión portuguesa, la topografía del valle ama­zónico y su dilatada experiencia colonizadora en el entorno del bosque hú­medo tropical. Mientras los españoles, o mejor dicho la avanzada jesuita, apenas rozaba la antesala del Alto Orinoco, entre grandes espacios desco­nocidos y una topografía abrupta descubrían la conexión con el Amazonas a escasamente 800 km del Atlántico, los portugueses, sin contar los otros ríos principales explorados y ocupados, se habían internado a lo largo de la autopista fluvial del Amazonas casi 4.000 km desde el océano hasta el Río Negro. En pocos meses y sin ninguna dificultad de aprovisionamiento, la comisión pudo llegar al lugar de encuentro en poco tiempo. Respecto a colonización de la región amazónica, Portugal le llevaba a España una delantera abismal. Lisboa, incluso bajo la dominación española, apoyó irrestrictamente la ex­pansión fronteriza al interior de la selva amazónica – el macro hábitat principal de su colonia americana – sin embargo para Madrid, con un imperio repleto de ambientes variados y benignos, la selva tropical careció de un va­lor particular salvo para los misioneros, especialmente los jesuitas, que estaban logrando establecer un “cerco” misional en torno al Amazonas portugués. Aparte de las misiones, España no mantenía ninguna presencia estable en Amazonas, pero ocurre que las misiones no eran consideradas en el derecho internacional como establecimientos permanentes de ocupación a los efectos de generar soberanía. Por consiguiente, la frontera debía establecerse sobre espacios vacíos, siguiendo las líneas naturales que marcan los ríos, cadenas montañosas y divisorias de aguas. ­

El método empleado por los portugueses en sus empresas colonizadoras era el más idóneo para sus fines. Realizaban grandes expediciones anuales o bianuales de reconocimiento y leva de gente, con la cual establecían un pueblo trayendo personas de ambos sexos que enseñaban a trabajar a los nuevos reducidos. La adminis­tración y cargos principales del poblado eran dados a los colonos. Un capitán y tropa se encargaban del nuevo poblado establecido.

El 25 de mayo Crucero hizo un acto de vasallaje al Rey y Solano le dio el bastón de mando como Cacique del Rey.

Los guaipunabis se encontraban enfrentados a los pobladores del Casiquiare y alto Río Negro liderados por Ymno, jefe de los Manetivitanos, quienes estaban aliados con los Manaos que huían de las represalias portuguesas. Es comprensible que Cruzero, al sentirse aislado, aceptara la alianza ofrecida por Solano y sus “españoles del Rey” para enfrentarse a Ymno y su yerno Cocuvi.

Con el éxito de los acuerdos alcanzados, respaldados por la nutrida presencia española en soldados, indígenas de pelea y armamento, se produjo el acercamiento de otros grupos como los maquiritare (yekuanas) por quienes supieron de la existencia de cacahuales silvestres en el Alto Orinoco, lo que animó a Solano para organizar una exploración hacia las fuentes del Orinoco en busca de esos plantíos y de posibles negros cimarrones procedentes de las colonias holandesas, que se rumoraba habían podido llegar hasta allí. Con la pacificación en marcha, Solano percibió que el camino hasta Mariwá estaba despejado.

La Comisión de Límites dentro de su espíritu previsor y permanente llevó ganado a San Fernando de Atabapo, utilizando la vía Río Caura Río Erebato-Río Manapiare- Río Ventuari- Río Orinoco- Río Atabapo. Los guió Sarrio, adjunto al P. Manuel Román, ya conocido en nuestra Historia, como el autor de la derrota de los Caribes, al trasladar los Guaipuinavis desde el Río Guaviare hasta el Orinoco medio.

Crucero estaba inquieto. Había rumores de ataque de los Caribes, que debían descender por el Río Ventuari. El cacique Ynao, se había unido al cacique Ymmo de los Manetibitanos en contra de los portugueses en el bajo Río Negro. A la vez eran enemigos de Crucero. La habilidad de Solano logró que todos vivieran en paz bajo la bandera española.

Al llamado de Solano acudieron muchas naciones indígenas a poblarse en lugares estratégicos: Ymmo en el Río Caciquiare,

Ymmo también llegó a San Fernando de Atabapo con la finalidad de mostrar su vasallaje al Rey de España y rompía definitivamente con el Imperio portugués.

Crucero e Ymmo eran rivales y el recelo y desconfianza estaba de por medio. Para, de manera ritual y civilizada, dirimir diferencias y arreglar los asuntos pendientes, decidieron luchar en plena playa de San Fernando de Atabapo.  De lado y lado trabaron fiero combate y al final hubo 14 muertos y 80 heridos de entre ambos lados. Solano tuvo que disparar 2 salvas de cañonazos para separar a los rivales. Pero arreglaron los asuntos pendientes y, al final, si no quedaron amigos, al menos se unieron a la fiesta. Las mujeres, aún  llorosas, se sentían orgullosas de sus guerreros. Así cuentan las crónicas este curioso recibimiento de Crucero a Ymmo. Los Manetibitanos eran nuestros antiguos ascendientes. Así éramos los BARÉ.

Los “parientes” somos más civilizados que los “yaránaves”: quien haya vivido entre los Yanomami y observado sus ritos de la fiesta entre shabonos amigos, el REHAU, dará fe de ello. Se compone de fases rituales (la llegada, el baile, la fiesta, la ingesta de las cenizas de los muertos, LA PELEA RITUAL, el yopo y la despedida, todas estas fases responden a un protocolo). Hay una pelea ritual, el PEI-PAREKE-SEYOU, con sus reglas bien claras, establecidas previamente (pelea a puñetazos, a mazetazos , a machetazos o hachazos) en la cual deciden dirimir diferencias y ejecutan esta lucha. Siempre hay heridos y a veces hasta muertos. Al final todos son amigos de nuevo y que siga la fiesta.

Samán más que centenario, ícono de San Fernando de Atabapo, en su Plaza Bolívar y las placas recordatorias de un pasado lleno de historia que se confunde con la leyenda.


San Fernando de Atabapo en pleno verano, fundado por Don José Solano, durante su estadía por estos lares cuando La Comisión de Límites, con su incomparable belleza de río negro del río Atabapo con playas de arena muy blancas, contraste que cautiva al viajero.

*Cronista de la Ciudad.

Nota: Todo lo aquí escrito ya ha sido escrito. Solamente hago las Crónicas.




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