100 AÑOS DEL FUSILAMIENTO DE TOMÁS FUNES - ¿Quién era Roberto Pulido? - SU TRÁGICA AVENTURA

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LA TRÁGICA AVENTURA DE ROBERTO PULIDO BRICEÑO

¿Quién era Roberto Pulido?

Era gobernador de Amazonas, asesinado por Funes, el 8 de mayo de 1913, “…la noche que brillaron los machetes en el Vichada…”


Por: Édinson Pérez Cantor *


NOTA DEL EDITOR: Esta es una de las CONTRIBUCIONES A LA HISTORIA DE AMAZONAS, en este caso, del Historiador Barinés Edinson Pérez Cantor, la cual agradecemos grandemente y es propicia su publicación en los actuales momentos. MIGUEL GUAPE

I

Los Pulido, oriundos de Barinas, nacen en la Casa Pulideña, emblemática casona colonial del siglo XVIII, ahora gravitada por una atmósfera profunda de presencias ausentes, ahogada de historia memorable. En esa añosa estructura frecuentemente visitada por la memoria, referencia de cualquier instante, emergen tres generaciones de Pulido: don Manuel Antonio Pulido Briceño, su hijo Antonio Dionisio Pulido Briceño quien lleva el apellido a los Andes, y su nieto Manuel Antonio Pulido Pulido; todos descendientes del Maestre de Campo don Antonio Pulido y León, procedente de Utrera, en las dehesas de España por el año de 1776.

Al poco tiempo de su arribo a Caracas, Pulido y León se radica en la provincia de Barinas, para entonces la más importante después de la Capitanía General de Venezuela. Allí se destacaría como autoridad y contrae matrimonio con doña María Inés Briceño Pumar – prima hermana de José Ignacio del Pumar y Traspuesto, futuro Marqués de las Riberas de Boconó y Masparro.  Es así como en estos llanos fecundos para la épica, sin fin aparente se forja la progenie de los Pulido.

II

Roberto Pulido Briceño, coronel y político tachirense - es probable que sea descendiente de Antonio Dionisio Pulido Briceño -, acompañó a Cipriano Castro en la Revolución Liberal Restauradora de 1899 que se inició con la invasión a Venezuela por la frontera colombiana el 23 de mayo. En esa campaña militar que se extendió por cinco meses formó parte de un grupo de confianza de Castro, destacándose entre otros oficiales: Juan Vicente Gómez, José María Méndez, Emilio Fernández, Jorge Bello y Pedro María Cárdenas; eran piezas de los sesenta combatientes andinos que ascendieron al poder sustituyendo el desenfreno del gobierno de Ignacio Andrade, representante del liberalismo tradicional. Con el triunfo de Castro se establece el  andinato, una hegemonía que se prolongará por 45 años. Irónicamente, Andrade serviría, después de amnistiado, como ministro de Castro y de Gómez.

Un año después de la entrada triunfal de los andinos a Caracas, contando con los partidarios del Mocho Hernández, Pulido Briceño ya comandante militar de la plaza de Maracaibo, aprovechándose de la amistad y el compadrazgo con Juan Vicente Gómez, logra que éste le confiara la gobernación del Territorio Federal Amazonas, pacta con el gobierno nacional el monopolio del transporte de la zona y, resuelve de manera despótica, el cobro de impuestos sobre el balatá, la sarrapia y otros productos; decisión que se contrapone a los intereses de tantos moradores entre los que sobresaldrá Tomás Funes, uno de los más agraviados, quien dispondrá aniquilarlo luego de tantos resentimientos y tensiones.

Acompañado por acólitos que impuso en cargos de confianza, claves para sus propósitos hegemónicos en materia comercial y de contrabando, llegó a controlar la producción y el comercio del caucho; para ello creó la Pulido &Cia, quebrantando todo un tejido que se fue urdiendo a lo largo del tiempo cuando se respetaban espacios tradicionalmente delimitados y controlados por comerciantes que hacían vida en el territorio, generalmente llegados de Ciudad Bolívar. Desde entonces, Pulido Briceño no escatimará intentos para atesorar una fortuna realmente considerable, apuntalada en el monopolio en franco prejuicio de otros dedicados a los negocios. Los andinos en connivencia con algunos lugareños hacían posible y prósperos los negocios de Pulido; en tanto crecía un notorio descontento colectivo entre los que hacían esfuerzos afanosos por no perderlo todo.

Al mismo tiempo, se efectuaban reuniones entre los distintos sectores con las autoridades del estado y, particularmente, con el gobernador para tratar sobre las inconveniencias observadas por los afectados; sin embargo, las promesas del gobierno no se concretaban, realidad en la que se fue fraguando el sino de una tragedia anunciada.

Como era de esperarse la situación se fue haciendo insostenible, decepcionante para los comerciantes fuera del negocio oficial. El descontento abrumaba a las mayorías; comenzaba a percibirse una salida no concertada con las autoridades. De este sufrido escenario comienza a surgir un personaje también agobiado por las decisiones de Pulido. Progresivamente se va haciendo eco de las quejas e inconformidades que se pulsaban en el contexto brumoso de los días. Un discreto comerciante dedicado al negocio de contrabando, especialmente el de balatá, venido de Río Chico, remota referencia geográfica perdida en la distancia ignorada. Había combatido en la Revolución Legalista liderada por Joaquín Crespo y en la Revolución Libertadora del general Manuel Antonio Matos: Tomás Funes; sagaz, sombrío, comienza a maniobrar contra los seguidores de Pulido. Juzga conveniente seguir reuniéndose con productores y comerciantes a quienes convence para acordar un nuevo encuentro con el gobernador. Éste, como de costumbre, los recibe con amabilidad, los escucha sin sospechas, y se consideran otros eventos posteriores.

El mismo día de la reunión, Funes, demandado por deplorables instintos viscerales actúa demencialmente la noche del 8 de mayo de 1913; cuando, aprovechándose de la oscuridad, balbuceando bravuconadas insolentes, él y sus secuaces balateros se disponen a tomar por asalto la sede del gobierno; logran el objetivo dominando a los pocos celadores del lugar. Luego ocuparán a San Fernando de Atabapo, la capital. El desconcierto se apodera de todos los espacios, los gritos y oraciones impregnados de sangre saturaban los claros reflejados por lámparas silentes en muros, calles, puertas y ventanas. En la oscurana caotizada el dolor convulsionaba ante el espejo filoso de las armas. Mientras, el gobernador Pulido es víctima de brutal machetazo, certero, que le cortó el cuello e hizo rodar la cabeza. El cuerpo de Roberto Pulido Briceño ya había recibido dos disparos en el pecho antes del descabezamiento ejecutado por Balbino Ruiz. La masacre convirtió el pueblo en un infierno dantesco. Las ejecuciones y los ultrajes discurrían sin pausa, ni misericordia. La vergonzante cobardía de los amotinados se prolongaba en la incertidumbre.

En este macabro teatro de la muerte, Belén Baldó de Pulido y sus niños fueron salvajemente apuñaleados y tiroteados por los secuaces de Manuel González, en San Fernando de Maripures, a donde fueron enviados por orden de Funes. Durante días debió soportar oprobiosos vejámenes. Ella, con el pánico mostrado en la mirada fue humillada y violada con frecuencia antes de ser sacrificada. Un episodio que interpela a la condición humana.

Funes, inaugura su dominio sobre el territorio con la anuencia de Juan Vicente Gómez imponiendo el terror durante siete años. Se adueñó de los bienes de sus víctimas, “mantuvo estrechos vínculos comerciales con Ciudad Bolívar y Manaos” hasta que el guerrillero Emilio Arévalo Cedeño lo sorprende, lo captura y lo detiene. “Es sometido a juicio por un Consejo de Guerra que lo condena a muerte, junto con su segundo, Luciano López; ambos fueron fusilados” el 30 de enero de 1921.

Así acabó en presencia de los habitantes del pueblo El Terror del Río Negro.

Notas

La filiación de Roberto Pulido Briceño con los Pulido de Barinas es remota, sobre todo si tomamos en cuente que la mayoría de los integrantes de la estirpe eligieron casarse con damas de apellido Briceño. Sin embargo, la rama andina de los Pulido, es originaria de la llanera…mientras esto se aclara se siguen sintiendo los pasos de la familia, los de Bolívar, Urdaneta, Páez, Zamora y otros tantos en la Casa Pulideña.

Roberto Pulido Briceño, blanco, de ojos rayados y de poblado bigote, nació en 1870 en San Antonio del Táchira

Entre los ascendentes y descendientes de don Manuel Antonio Pulido Pulido, y a partir de don Antonio Pulido y León y de doña María Inés Briceño del Pumar, esquematizado por Carlos Manuel Lissón Pulido, no se registra el nombre de Roberto Pulido Briceño, aunque si se refleja el de Antonio Dionisio Pulido Briceño.

 

Fuentes consultadas

Diccionario de Historia de Venezuela. Fundación Polar. 2° Edición. Tomos 1, 2,3. Caracas, Venezuela, 1997.

LISSÓN PULIDO, Carlos M. (s.f.) Semblanza de una Estirpe Barinesa, la familia de don Manuel Antonio Pulido Briceño. Compuesto en Vario Impresión Digital. Caracas, Venezuela. Impreso en Cargraphic. Una Empresa Carvajal. Bogotá, Colombia.

* EDINSON PÉREZ CANTOR

Es Docente, investigador y extensionista fundador de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora, jubilado con la categoría de Asociado. Así mismo, es ensayista con las implicaciones que esta actitud amerita: interpretación holística de la realidad, con la destreza para originar libros que cumplan su función como joyas y dispositivos de afectividad y, además, la intuición necesaria para descubrir en los documentos históricos meandros que bordean el límite de lo posible. Ha participado como ponente y organizador de eventos nacionales e internacionales sobre el espacio deportivo y la llaneridad. Autor de artículos publicados en prestigiosas revistas del país y de libros en los que aborda la historia y la literatura.

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