HISTORIA DE AMAZONAS: 1830 - 1834 José Antonio Páez y nuestras fronteras

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Historia de Amazonas: 1830 - 1834

J A Páez y nuestras fronteras

Miguel Guape

El año de 1830 fue decisivo en el devenir de Venezuela: se dio la división de La Gran Colombia, con cambios estructurales y políticos profundos. La sustitución de unos mandatarios por otros resultó inevitable a la luz de los resultados de las luchas internas de las facciones por el poder político entre los partidarios de la separación liderados por Páez y los unionistas amparados bajo la bandera de un Simón Bolívar moribundo. Tanto en Venezuela como en la Nueva Granada hubo enfrentamientos y conatos de guerra, como el alzamiento del General José Tadeo Monagas en Oriente en pro de la unión que, al final, se apaciguó con el parlamento de los enfrentados Páez y Monagas: la sangre no llegó al río.

Esta situación tuvo sus repercusiones en el Cantón Rionegro y, por lo tanto, nuevas autoridades aparecieron al cambiar a nuestro Gobernador de Guayana José De La Cruz Paredes, quien era proclive a los unionistas, en un mundo en el cual la división ganaba terreno.

En 1830 es nombrado Teodoro Pereira como Corregidor del Cantón Rionegro. El Gobernador de la Provincia de Guayana era Juan Antonio Mirabal. Pereira era un militar que había empezado su carrera desde los inicios de la República y siempre, como servidor público, había desempeñado varios puestos administrativos. En mayo de 1822 lo encontramos como Jefe de Aduanas del Apostadero de Yaya, actual Delta Amacuro.

Desmantelamiento del Fortín de San Carlos de Rionegro o de San Felipe

En el año 1834 fue desmantelado el Fortín de San Carlos de Rionegro. Gobernaba en Venezuela el General José Antonio Páez. No es, lamentablemente, la primera decisión desacertada y fatal para Amazonas y Venezuela de este magnífico guerrero, pero pésimo gobernante al demostrar en su ejercicio que simplemente no estaba preparado  para  la  primera  magistratura,  al  menos  a  nivel  de  nuestros  vecinos colombianos de esos tiempos, como Francisco de Paula Santander y otros. Entre sus múltiples desaciertos reprobables, durante sus 3 gobiernos en épocas diferentes en que mandó en Venezuela, hay 3 actos administrativos que perjudicaron grandemente, primero a Amazonas, luego a toda la actual Venezuela. 

El primero fue durante la separación de la gran Colombia, proceso doloroso, pero inevitable. Habíamos permanecido unidos gracias al liderazgo fuerte de Bolívar, pero una vez desaparecido éste, vino la debacle, hecho que persiste aun en nuestros días: su origen comienza precisamente ahí. En  el  inicio  de  Venezuela,  en 1830, para  legitimar el proceso separatista, Páez convocó  un  congreso  constituyente  en  Valencia,  con el fin de elegirse presidente de Venezuela. Acudieron las Provincias que conformaban la Venezuela de ese entonces. Casanare, en la actual Colombia, pidió formalmente dentro de la división quedar del lado venezolano y hasta eligió sus diputados para ser representado formalmente en el Congreso separatista y… ¡Páez los rechazó! Imagínense Uds. los inmensos problemas que después trajo esta desacertada decisión: todo el Casanare sería venezolano y jamás hubiésemos pasado por el trauma de perder aún más territorio y no solo el Casanare. Esta insensata decisión perjudicó enormemente al actual Amazonas, pues Casanare es el actual Puerto Carreño, Casuarito, Meseta, Maipures y toda la zona de los ríos Vichada y Guaviare, incluidos los ríos Ariari, Guayabero y hasta el Putumayo; como 150.000 Kms2. El río Orinoco, a ambos lados, sería venezolano y toda esa zona sería de Amazonas

Debido a decisiones como esta, Venezuela se redujo tanto y por una simple razón: los gobernantes colombianos han sido mejores que los venezolanos desde el comienzo de nuestra Historia Republicana y actualmente esa realidad se mantiene. ¿Por qué lo hizo Páez? Quizás en nombre de un criterio político que no existe ni nunca ha existido en las relaciones internacionales. En ese momento nos asistía la razón jurídica y militar, pues Venezuela poseía la fuerza para, en todo caso, imponerse. Páez temía que el vecino fuera a disgustarse; también pasó en un mandato posterior, esta vez con la Guyana inglesa: fue blandengue, para no decir ingenuo. Así lo confiesa en sus memorias.

Un contraejemplo de lo que se expone: 90 años más tarde, en la época en que Tomás Funes gobernaba en Amazonas, en vista de que Juan Vicente Gómez, que en ese momento era dictador, no quería reconocerlo como gobernador; los colombianos le propusieron que lo reconocerían con todos los derechos. Todo Amazonas habría pasado a Colombia. ¡Menos mal que Funes era anti colombiano! Si no, hubiesen llegado hasta el Casiquiare, como siempre era su aspiración, porque ya estaban a la orilla del Orinoco Esto da una idea de la moral política, traducida en el derecho internacional- La falta de preparación de nuestros presidentes, salvo una o dos excepciones, la sufrimos los amazonenses en carne propia, al encogerse nuestro territorio.

Así veremos a través de esta Historia múltiples ejemplos de la incapacidad e incoherencia de éste y otros mandatarios. Ahora, 4 años después de la separación y luego de la primera gran metida de pata, vuelve Páez en su miopía política a perjudicarnos en lo que más nos duele: nuestro territorio. Al ordenar la eliminación del fortín de San Carlos o San Felipe entregó, literalmente, toda esa parte del río Guainía a Colombia.

Con mucha tristeza debió recibir el Corregidor Teodoro Pereira esta noticia. Pero era un soldado disciplinado y cumpliría el mandato superior.

Escribe al Gobernador con fecha 1° de agosto de ese año la comunicación Nº 35 donde manifiesta que:

“…Queda impuesto este Juzgado de lo resuelto por S. E. el P. Ejecutivo a virtud de lo representado por U. sobre la conveniencia de trasladar a esa Capital los efectos de guerra existentes en el depósito de este Canton…”.

El desmantelamiento oficial ocurrió el 12 de septiembre cuando Pereira hizo el acta correspondiente y dio cuenta a los superiores del acto:

“…de la nota oficial de U. de 7 de Marzo último bajo el nº 167, remitiéndome inserta la comunicación a ese Gobrno la Secretaría de E. los Despachos de Grra y Marina que contiene lo ordenado pr. S. E. el P. del E a consecuencia de la Ley de 27 de Abril último q arregla la fuerza permanente, quedando pr. ella  suprimido el piquete q custodiaba el depósito de armas de Rio - Negro…).

Se hace un inventario de documentos, equipos y armas presentes en el fortín.

Dada la importancia para nuestra Historia se reproduce el documento de rendición de cuenta al gobernador. Del inventario se hacen algunas acotaciones:

Pereira dio el triste adiós de despedida a los soldados del fortín de una decisión nefasta para Amazonas y Venezuela:

“…y después de una brebe alocución q hise a los individuos q formaban la guarnición análoga a los deberes del Ciudno. se disiparon a emprehender los diversos trabajos q se practican en este Cantón, pa. ganar pr. medio de ellos la precisa subsistencia…”.  no hay mas armas q garrotes

Bien lo dice: no quedaban más que garrotes, para defender nuestras fronteras de 2 vecinos terrófagos y voraces: Brasil y Colombia. De todas las épocas de desidia para Amazonas esta ha sido la peor, porque quedamos completamente desguarnecidos, divididos y entregado nuestro territorio a Colombia.  Años después, este país reclamaría toda esa zona como suya, con tradición de posesión, debido al abandono de nuestras fronteras. Páez colaboró en gran medida a este hecho, porque en el fondo, estaba cediendo, una vez más, terrenos pertenecientes al entonces Cantón de Rionegro al vecino país.

Es que ahora Páez había cambiado los llanos por Caracas. Si cuando estaba cerca en Apure, no nos veía, desde tan lejos, menos. Es muy cuestionable que haya sido él, como lo afirma en su autobiografía, quien nos mandó a libertar de propia iniciativa. Daría, en todo caso, la autorización a la iniciativa de De La Cueva, que sí sentía el Rionegro como parte integrante de Guayana.

El fuerte San Felipe (frente a San Carlos de Rionegro, actual Colombia), había sido construido por la Comisión de Límites 75 años antes. Hasta entonces resguardaba nuestras fronteras. Al parecer, toda esa zona se la estábamos guardando a los colombianos.

El Comandante del fuerte cuando fue desmantelado, era Juan José Méndez; el siempre consecuente Tomás García había cedido el puesto. Méndez estaba al mando desde hacía 2 años e hizo formal entrega a Pereira con fecha 1º de julio de 1833. La decisión se había tomado en 1832, aunque se hizo efectiva al año siguiente. Está en inventario incluía (entre otros elementos):

- Primeramente    Un legajo compuesto de 32 oficios una circular una proclama, y dos decretos de la Comanda. de armas de la Prova. en el año 1832 marcado con la letra A.

Elementos de guerra (entre otros):

- Primeramente Veinte y cinco fusiles con sus bayonetas, todo útil y en buen estado. Cuatro id. inútiles con dos bayonetas...(ilegible)...dos que se encuentran en las parroquias Atures y Maipures y dos carabinas inútiles en las parroquías Atures y Santa Bárbara.

Artillería

- Dos cañones de a ocho útiles.

- Seis id. de a seis útiles.

- Cinco pedreros de a dos útiles.

- Tres de a uno útiles.

- Doscientos treinta y cuatro balas de cañón calibres de a acho.

- Doscientas id. de pedreros.

- Dos quintales de metralla de fierro.

Total: 15 cañones. Estos son los que todas las generaciones de amazonenses de antes de los años 70 conocimos. Quedaron para juguetes y adornos, regados y abandonados, en toda la geografía amazonense, después que costó tanto a Don José Solano y Bote traerlos desde España hasta San Carlos de Río Negro: unos 10.000 Kms., incluido el paso del Atlántico, de toda Venezuela y de los temibles raudales de Atures y Maipures. Toda una hazaña en bien de nuestras fronteras, para que los disuasivos cañones terminaran abandonados, como una manifestación de nuestro atraso y subdesarrollo, en vez de descansar en un museo, que valorara nuestra Historia.

 Se tiene noticias de uno que se usaba en San Carlos de Rio Negro, en las festividades decembrinas, para disparar las salvas de año nuevo; ahí estuvo hasta los años 40 del siglo pasado, hasta que por viejo o por demasiada carga explotó.  Otro estuvo en Maroa, con los mismos fines; también fue utilizado para dispararlo para la orientación, mientras el Prefecto Tobías Angulo abría la pica Yavita-Maroa, en los años 40. Otros 2 estuvieron en la puerta del cuartel de la Guardia Nacional en Puerto Ayacucho hasta los años 70. De ahí, en una remodelación, fueron mudados al interior del edificio del cuartel, donde aún están, sin saber qué hacer con ellos. Otro, según la historia, fue utilizado en San Fernando de Atabapo por Arévalo Cedeño contra Funes en 1921; lo cargó y se disponía a dispararlo si no se rendía, a lo cual accedió. Debe ser el mismo que actualmente está en su Plaza Bolívar.

El último de que se tenga noticia fue visto en una de las crecientes y posterior bajada de aguas por César López (+) en la Playa de Bagre en Puerto Ayacucho. Había quedado expuesto a la vista y con signos de haber sido abandonado ahí en épocas remotas. Hubo órdenes de trasladarlos todos a Caicara, con la intensión de llevarlos a Ciudad Bolívar cosa que, a lo mejor, no se cumplió a cabalidad. Quedaron regados por el camino, al igual que las balas; algunas reposan en manos de coleccionistas privados.

Cañón del Fuerte San Felipe en la Plaza de San Fernando de Atabapo.


Al parecer, a Solano le fue más fácil llevarlos hasta San Carlos de Rionegro durante la colonia, que desmantelarlos y bajarlos en la era Republicana. La ignorancia en el ejercicio del poder no tiene límites ni trabas que valgan

Esta Historia de Amazonas está hecha en base al desempeño de sus gobernantes nacionales y regionales. Serán evaluados en su ejercicio según el testimonio de los documentos que se logren encontrar porque, quiérase o no, nuestro destino estuvo muy ligado a ellos y refleja la época que vivió Venezuela.

Bartolomé Tavera Acosta, indudablemente nuestro mejor historiador de la antigua Amazonas y acucioso investigador, nos dice, respecto a los cañones, al contarnos el desempeño de nuestros gobernantes:

“…Y otro que por puro pasatiempo destruyó a cañonazos eI pueblo de San Felipe. Nunca supuso el tercer jefe de la Expedición de Límites que los cañones que llevó en 1759, y a cuyo amparo se fundó ese pueblo, fueran a servir, después de ciento treinta y cuatro años, para su misma destrucción…”

Esto refleja de manera exacta lo que queremos decir en este artículo. Más adelante daremos el nombre del gobernante.

NOTA: Este es un extracto del Libro II: HISTORIA GENERAL DEL ESTADO AMAZONAS de Miguel Guape. Los documentos soportes de lo escrito es parte de su contenido.

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