El Presidente José Tadeo Monagas y nuestras fronteras Amazónicas

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El Presidente José Tadeo Monagas y nuestras fronteras Amazónicas

Por: Miguel Guape

NOTA: Este es un extracto sobre el tema de las fronteras amazonenses perdidas que será tratada en la HISTORIA GENERAL DE ESTADO AMAZONAS que actualmente escribe el autor.

Si en algo se caracterizó el Gobierno del General José Tadeo durante sus mandatos (mandó 2 veces en períodos diferentes), fue su visión clara del problema fronterizo y de los límites con los vecinos Colombia y Brasil.

El General José Tadeo Monagas

En su primer mandato (1847-1851), toma el camino correcto que lleva a la defensa de nuestro territorio nacional y, en este caso específico, del amazonense, al mandar crear una guarnición en el abandonado puesto militar del Castillo de San Carlos de Rionegro, para cuidar nuestra triple frontera, en un acto que es digno de admirar y que aún no ha sido valorado justamente por los historiadores.

Esta loable acción tuvo en sus días muchas trabas y detractores en personas como el gobernador de Guayana José Tomás Machado que, por intereses mezquinos, boicoteó la medida. De todos modos, esa frontera la perdimos con Colombia y con Brasil, debido a la mediocridad de los otros sucesivos gobernantes.

Cuando se dice el Fuerte de San Carlos de Rionegro, se refiere al actual Fuerte San Felipe, que está situado a la margen derecha del Río Guainía, terrenos que pasaron a Colombia durante el Laudo Arbitral de 1893 por falta de presencia venezolana; había sido edificado por la Comisión de Límites, comandada en Rionegro por Don José Solano y Bote, 90 años antes. Todo esto lo perdimos por la testarudez de nuestros gobernantes. Hay excepciones, como, en este caso, el general José Tadeo Monagas. De ahí la importancia de su intervención en esta Historia. Actualmente ahí está la población colombiana de San Felipe, al frente de la venezolana de San Carlos de Río Negro, dividida por el río en cuestión.

Mapa que muestra la posición estratégica del Fuerte de San Felipe en el Río Negro.

La medida fue acordada por Monagas a mitad de su primer mandato el 17 de noviembre de 1849 y fue designado el Capitán Francisco Justo Borges como comandante del Fuerte; este militar había estado antes en Rionegro como visitador oficial y, por lo tanto, ya conocía los pormenores del caso. La carta del Ministro del Interior y Justicia es explícita:

R. de V.

Caracas, Noviembre 17 de 1849 – 20° y 37°

Señor Gobernador de la Provincia de la Provincia de Guayana – C. Bolívar.

Hoy se dise por este Ministo. al Sr. Capn. Francisco Borges lo que sigue:

“Con esta fha, ha tenido a bien acordar SE. el P.E. el restablecimiento de la guarnición del Castillo de San Carlos en Rionegro compuesta de 25 individuos de tropa para cuyo comando, así como el de la fortaleza ha sido nombrado. En consecuencia se han librado las ordenes correspondientes para que se lleve a efecto dicha medida, debiendo U. pasar a este Despo. a recibir instrucciones y ponerse luego en marcha pa. el destino que se le confía.”

Lo digo a U. pa. su inteligencia y cumplimiento, y como el resultado de la solicitud que dirigió al Gobierno sobre el particular.

Lo que transcribo a U. para su cumplimiento - Soy de U. ato. Servor - F. Mejías.

Recuerdese que pertenecíamos a la Provincia de Guayana como Distrito de reducción de indígenas.

La orden comenzó el camino burocrático, por canales tortuosos, donde existen funcionarios que no están motivados para tal realización y, en tal sentido, descuidan el mandato o simplemente lo traban por motivos fútiles, como pertenecer o no a un partido o bando político.

El Ministro del Despacho hace llegar las instrucciones a los demás organismos del Estado que deben hacer funcionar la orden. El de Guerra y Marina es enterado el mismo día; a su vez la comunica a Ramón Contasti, Comandante de Armas  de la Provincia de Guayana y se da por enterado el 6 de febrero del otro año 1850 en oficio N° 2 enviado al Gobernador Machado, consultando las acciones a seguir, como jefe superior, según la Constitución de entonces. Le transcribe el oficio recibido y le añade:

 “...Y con respecto a la anterior medida ningún conocimiento se tiene en esta Comandancia y ha sido el mismo Sr. Borges quien ha conducido dicha comunicación, y quien con toda instancias solicita se ponga a su disposición el armamento, fornituras y municiones necesarias para la fuerza de 25 individuos de tropa que se han destinado al Castillo de San Carlos pr. S.E. no habiendo, como no hay en la plaza tropa veterana y careciendo esta Comandancia de facultades para llamar al servicio la mas pequeña porción de milicia al servicio lo cual solo puede hacer U. como jefe superior de ellas, según el reglamento de la materia, he creido conveniente, no avanzar ningun paso en el particular, sin ponerme antes de acuerdo con U. porque aun tengo dudas en franquearle los demás aucilios que solicita el Capn.  Borges de armamento y por ignorar que uso podrá hacer de ellos no teniendo a su disposición el numero de individuos de que habrá de constar la guarnición que se manda poner a sus ordenes...”.

El oficio fue entregado al Comandante de Armas por el propio Francisco Justo Borges, según expresión de él.

El gobernador, quien ya había recibido la misma misiva, responde el mismo día y avala todo el proceder del Comandante de Armas:

 “...aunque el primer Ministro firma el que le transmite a esta Gobernacion para su cumplimiento no hallo a que aplicar este mandamiento porque la instruccion no contiene orden de ninguna especie, lo que nos hace pensar que no se han expedido todas las ordenes habiendo el Gobierno mandado su propósito...”  “...En este estado la Gobernación no puede llamar a la milicia para componer el piquete para enviar a San Carlos, ni permitir  que el Sr. Borges  con el carácter de Gefe  Militar se introduzca en este territorio que se rige por leyes especiales, sin haberme el Gobierno comunicado disposiciones terminantes y facultándome para armar de la milicia a falta de tropa interna, los 25 hombres, que debe llenar filas...”  “...Por lo dicho opino que Ud. hará bien en no entregar ningún armamento al Sr. Borges, antes que se haya puesto a su disposición la fuerza que deba mandar y los medios a traslasdar al lugar de su destino. Esa tropa y esos medios son los que la Gobernacion no puede facilitarles porque carece de ordenes; y así lo dirá al Gobierno en el nuevo correo con lo demás que convenga sobre la materia...”

La refundación del Castillo había nacido con problemas y las medidas para ponerlo a funcionar de nuevo se hicieron esperar durante 3 años más, debido a trabas y dejadez de  funcionarios  que,  dentro  de  su  mezquindad  y  ceguera, no eran proclives a su establecimiento como vanguardia protectora de nuestras fronteras.

Desde un principio el gobernador cuestionó todo el procedimiento del mandato presidencial. Así lo expone en oficio de la misma fecha 7 de febrero de 1950 al Secretario de Guerra y Marina:

“...sobre los inconvenientes que hay para dar a Francisco Justo Borges la tropa que ha de componer la Guarnición del Castillo de San Carlos de Rionegro...”.

Con la misma fecha escribió al Secretario de Interior y Justicia y lo pone en cuenta de graves acusaciones contra el recién nombrado Comandante Borges que ha hecho llegar hasta el secretario de Guerra y Marina:

“... pongo en conocimiento de Ud. con el fin que se sirva informar al Gobierno acerca de los resultados que pueda producir la presencia del Sr. Borges en Rionegro, con tan malos antecedentes como los que contiene el espediente enviado a ese Ministerio en una nota de 28 de Julio de 1848 n° 1478, que ruego a Ud. se sirva tener a la vista.

El poco tiempo que hace de estar Ud. encargado del portafolio puede ser causa de que no esté suficientemente enterado al menos de Reducciones de Indígenas por eso su presente llamada de atención hacia ello y no dude que si Ud. se penetra de lo que pasó al Sr. Borges en Rionegro como empleado en alto ramo pondrá al P. E. la revocación de su nombramiento para Comandante del Castillo de San Carlos. Es con este fin que doy cuenta a Ud. de este asunto; cuya resolución espero se servirá comunicármela...”

El Comandante Borges había estado antes en Rionegro. Pasó un informe de 8 páginas sobre la situación de esta zona; ahí seguramente la representación del gobierno de Guayana no sale bien parada. Michelena y Rojas hace referencia a este informe, al facilitárselo el Ministro Aranda 5 años más tarde, como bibliografía preparatoria antes de venir a Rionegro como visitador. En esos años, al igual que ahora, ejercía el cargo de Comisario General Gregorio Díaz, favorito del Gobernador Machado. Ante las denuncias habían levantado un contra informe, al cual se refiere. Pero el presidente estaba al tanto de todo esto y de ahí su firmeza en apoyo al comandante Borges. Lo que demuestra que era una decisión firme, con base y antecedentes.

También el gobernador Machado oficia al comisario Díaz en San Fernando de Atabapo el 15 de febrero previniéndole sobre la situación:

“...El Gobierno ha dispuesto el restablecimiento del Castillo de San Carlos y del puesto ha nombrado Comandante al Sr Francisco Justo Borges. La Gobernacion reprobamos la falta de ordenes para facilitarle tropa y buque en que transportarla a su destino. He pedido al P. E. la revocatoria de esta elección inconveniente para el mantenimiento del orden en ese Distrito; no obstante hay motivos para temer que el Sr. Borges pretenda la introducción en ese territorio y en tal concepto prevengo a Ud. que no lo reconozca con ningún carácter publico mientras no le presente disposiciones aprobadas de este despacho...”.

La negación y disposición a cumplir la orden presidencial era nula y total y ve como un atentado a la supuesta paz del territorio la introducción de la pequeña tropa de 25 hombres para hacer acto de presencia en la frontera, algo verdaderamente absurdo en un personaje Prócer de nuestra Independencia y que, en anteriores ocasiones, había sido solidario con Rionegro, cuando buscaban su eliminación como Cantón en 1831. ¿Por qué ese cambio tan radical? Los señalamientos contra el nombrado comandante del Castillo Francisco Justo Borges rayaban en lo obsesivo.

Pero los gobernantes de Guayana se oponían tenazmente a perder Rionegro; deseaban mantenerlo a costa de lo que fuera, aun teniendo a su territorio y habitantes como  parias  de  una  Guayana  rica,  opulenta y en desarrollo, como era la región de Angostura y Upata. De ahí el empecinamiento de Machado como gobernador, que no tenía la amplitud de criterio de un Florentino Grillet.

El comisario responde con fecha 18 de abril y, en claro apoyo a su jefe, amplía más la brecha al ver el piquete de soldados como perturbadores de la paz y como quienes vienen a disputarle su reinado: cosa que siempre han buscado conservar los gobernantes=comerciantes. Se ve cómo ladinamente antepone el pensar suyo en nombre de todo el territorio; los indígenas le sirven de escudo:

“...la fortaleza de San Carlos, en este Distrito se halla en el mismo estado qe. ha veinte y pico de años, en que la ví por vez prima; es decir, sus paredes en calicanto y en buen estado, con solo el sufrimiento de lo que las lluvias descalabran en lo exterior de las paredes por carecer estas de resguardo al extremo de arriba, los cañones también sufren con el sol, y el agua por no tener una casa para su custodia, y aunque es fácil construirse esta, se ha dejado de hacer en razón que el gno. no ha destinado un fondo pa. su edificación; contiguo al castillo se halla la nueva misión San Felipe y frente a este la misión San Carlos que los divide el río Guynia: de cierto y positivo puedo asegurar a Ud. que el Gobierno de Brasil .que de Marabitanas no ha construido ninguna otra fortaleza... El guarnecer en las actuales circunstancias la frontera de San Carlos, con tropas como se me anuncia, no deja de contribuir muy directamente según opinion de los avitantes de este Distrito al desaliento gral.por el hecho de venir tropas practicamente en los momentos que finaliza una revolución política; y tropas en Rionegro donde el carácter de sus moradores, particularmente el de los indígenas es timido por naturaleza...han estado habituado a no tener mas fuerza coercitiva qe. la fuerza moral de las leyes; por lo que no deja de ser un hecho trascedental, y que puede traer una ruina pa. estas poblaciones, si sus habitantes llevados por su pusalinimidad las abandonan completamente. Lo espuesto no se crea por ello qe. pretendo pugnar en lo mas minimo las disposiciones del Gobierno y solo lo hago animado del loable deseo de que no sufra alteración la marcha normal q. felizmente se ha seguido hasta el día...”.

Es un hecho que Borges había estado antes en el distrito Rionegro como comisario.  Lo atestigua el expediente contra su persona al que hace referencia el Gobernador Machado en su carta al Secretario del Interior y Justicia y también lo dice el comisario Díaz en su respuesta:

“...el Comandante nombrado para la fortaleza de San Carlos, viene con el objeto de mostrar sus resentimientos a aquellas personas que pidieron su remoción del destino de Comisario de Atabapo qe. desempeñaba, y lo que es peor lo alarmante q, será pa. el Gobno. Brasilero este preparativo de guerra en la frontera...”.

 Lo extraño es que Francisco Justo Borges no aparece en ninguna crónica como comisario de Rionegro, teniendo en cuenta que esta figura gubernativa hizo su aparición en el territorio a partir de 1946. Otra cosa remarcable y grave es que, en esos tiempos, se veía como amenaza únicamente el lado brasileño, sin preocuparse del lado colombiano, la verdadera amenaza de nuestra integridad. Al final, fue Colombia que se quedó con ese territorio, por apreciaciones equivocadas como la del Comisario Díaz; a lo mejor, nuestro Presidente de entonces sí tenía presente en su ánimo esa amenaza.  Otra acotación es que los que quitaban y ponían gobernantes en Rionegro eran los gobernantes=comerciantes y seguramente el tal expediente y protesta del comisario Borges vino de ellos: eran los únicos que sabían protestar y se unían cuando tocaban sus fueros de poder porque, en Rionegro, solamente ellos se creían consagrados para detentar el poder político. De ahí el temor que regresara el antiguo comisario que, ungido de más poder, con toda seguridad podía contener sus desmanes. Con la última frase el comisario Díaz pone su rúbrica a su mandato: hay que pedirle permiso al país vecino (que ambiciona tu territorio) para defender las fronteras patrias. Ahí demuestra su pusilanimidad, término con el cual califica a los habitantes indígenas de Rionegro en la misma carta. En esos tiempos los brasileños habían avanzado hasta Marabitanas y estaba por definirse el sector del Río Negro hasta Cocuy y una gran parte de la Amazonía, a la cual teníamos derecho: todo eso lo perdimos. Seguro que de haber estado el Fortín operativo, lo hubiesen pensado 2 veces antes de mover impunemente los límites. Pero esto no lo veía este pobre comisario que, por sus pueriles intereses y cuidando los del gobernador Machado, se oponía a la recuperación de la fortificación; escribía en su respuesta:

“...y lo que es peor lo alarmante q, será pa. el Gobno. Brasilero este preparativo de guerra en la frontera...”.

Por el contrario, éstos no tuvieron ningún reparo en su avance hasta Cocuy.

Cuatro días después, el 22 de abril, el comisario vuelve a escribir y reiterar sus conceptos y adhesión al gobernador:

“...No solo yo, es la mayor gente del Distrito nos ha alegrado la conducta que Ud. y el Señor Comte. de Armas observó relativa a Borges, y esperamos, q. Ud. hará todo lo posible a fin q. el gobierno retrocederá de sus acuerdos respecto al Castillo de San Carlos y su Comandte.  a quien no temo personalmte. y temo sí, que su venida con cualquier carácter ... según su genio versátil y constante sea el trastorno de la marcha progresiva que lleva el Distrito...”.

Todos estos pareceres del comisario fueron enviados por oficio del gobernador Machado al Secretario de Guerra y Marina con fecha 26 de agosto de 1850.

El 12 de junio de 1850 el Gobierno desistió (por el momento) del proyecto de reedificación del Fuerte. Así lo comunica el secretario de Interior y Justicia al de Guerra y Marina, al gobernador Machado y al comandante de armas de Guayana:

“...No abiéndose designado en la lei de presupuesto de gastos públicos para el presente año económico ninguna suma para sueldos de los Comandantes de Castillo y fortalezas de la República ha dispuesto el P. E. que el día 30 del presente mes sea retirado del servicio el Capitan de Caballería Francisco Justo Borges que se había destinado al mando del Castillo de San Carlos de Rionegro, suspendiéndose también la disposición de que se establesca allí una guarnición para que sirva de custodia a aquella fortaleza. Se ordena al Sr. Gobndor. de esa prova. tomar las medidas mas eficaces para que se conserve en buen estado así el edificio como los elementos de guerra que existen en el mensionado Castillo.- F. Mejias...”.

El Gobierno Central, léase el presidente Monagas, abandonaba por el momento el proyecto de establecimiento de la guarnición en nuestras fronteras de Rionegro.  El  gobernador  Machado  era  paecista  (a pesar de ser Liberal en Guayana) y  caía  en el juego político que ensombreció a Venezuela de entrabar las acciones del contrario, fueran las que fueran, buenas o malas, así fuera la Nación el paciente y la que, al fin, tuviera que sufrir todos los desmanes de los gobernantes.

Los gobernadores de Guayana, además, participaban del festín de la mano de obra esclava y bienes provenientes de Rionegro; al fin a al cabo, también eran comerciantes y prodigaban prebendas y poder a sus súbditos que enviaban a Rionegro como gobernantes. Es así que el Comisario Gregorio Díaz suplía de mano de obra indígena esclava al Gobernador Machado para que laboraran como tales en los fundos que éste poseía en Guayana. En realidad había un secuestro y tráfico de indígenas entre Rionegro y los gobernadores de Guayana: debido a la lejanía no podían escaparse.  Francisco Pina, a quien ya conocemos, en una de las tantas peleas entre gobernantes=comerciantes de Rionegro, denuncia ante el Presidente José Gregorio Monagas en 1853 a este Gregorio Díaz de nefastos negocios y oscuro proceder entre él y José Tomás Machado en este inhumano tráfico: “Francisco Pina expresaba a Monagas que el Gobernador Machado apoyaba a Gregorio Díaz, y éste le correspondía con favores como el poner a su disposición peones para el trabajo de sus haciendas”. Increíble, pero cierto. (Ver: La Iglesia en Amazonas N° 167).

Estos conflictos de competencia se presentaron porque quien elegía al gobernador era la asamblea legislativa de la Provincia y no era potestad del presidente, hasta que Juan Vicente Gómez, en su dictadura, eliminó esa normativa.

El año 1851 fue de cambio de presidente en Venezuela, pero hubo continuidad familiar entre los Monagas: dejó la Presidencia José Tadeo y entró su hermano José Gregorio. Ese año, en la Provincia de Guayana, continuó gobernando José Tomás Machado y, en Rionegro, el comisario Gregorio Díaz. José Tadeo no olvidó el compromiso con Rionegro y dejó a su hermano el presupuesto para la recuperación del fronterizo Fuerte de San Carlos de Rionegro, que era la piedra de tranca en la cual se afincó el Gobernador para evadir la orden. Así lo manifiesta el nuevo Secretario de Interior y Justicia Muñoz Tébar, en oficio de 28 de agosto de 1852, al Gobernador:

República de Venezuela

Secretaría de Estado de los Despachos de Guerra y Marina

Caracas, 28 de Agosto de 1852

Señor Gobernador de la Provincia de Guayana

Con esta fecha ha dictado S. E. el P. E. la resolución siguiente: “...Habiéndola incluido en la Ley presupuestaria del Corriente año la cantidad suficiente para el sostenimiento de la Comandancia y guarnición del Castillo de San Carlos de Rio Negro; S. E. el P. Ejecutivo resuelve: que tengan su debido efecto las disposiciones que sobre el particular contiene su resolución de Noviembre de 1849, librándose con tal fin las ordenes correspondientes  a los Señores Gobernador y Comte. de Armas de Guayana y al 2° Comte. Francisco Justo Borges a quien se confirió  el mando de la espresada fortaleza en aquella fecha y al cual deberá sugetarse en el desempeño de este destino a las instrucciones que entonces se le comunicaron.

Y he impuesto a Ud. para su inteligencia y fines consiguientes, debiendo llamar al servicio y poner a disposición del Comte. Borges los veinticinco hombres de milicia que en la resolución arriba espresara (comunicado a la Gobernacion en la misma fecha) se destinaran a la Guarnicion del Castillo de Rio Negro - F. Muñoz Tébar...”.

En este forcejeo de lucha de poderes, el presidente continuó adelante con la comandancia del Castillo de San Carlos de Rionegro y mantuvo al odiado Francisco Justo Borges como titular, con claras intenciones de continuar con su proyecto: solamente había habido un aplazamiento. Así es que al gobernador, a lo mejor a regañadientes, no le quedó más remedio que obedecer, aunque cumplió las órdenes a medias, como veremos después. El 17 de septiembre escribía al secretario de Guerra y Marina:

“...Cuando en 1849 se me comunico por el Ministerio del cargo de Ud. el restablecimiento de la Guarnicion del Castillo de San Carlos de Rionegro y el nombramiento del Sr. Capitan Francisco J. Borges para mandarla y se presentó a S. E. las dificultades materiales que se me presentaban para dar al Señor Borges los 25 hombres de tropa que debían componer la guarnición...”

Pone obstáculos por todas partes, sin reparar que él jamás había estado en Rionegro y, por el contrario, Francisco Justo Borges sí había ido y conocía la zona:

“...de una simple ojeada del mapa de la República y la geografía Patria: allí se percibe a primera vista la gran distancia entre esta Capital y San Carlos de Rionegro se aumenta por decirle así, con las dificultades de la navegación, tan dificultosa que para un piquete de 25 hombres armados no bastará ni los 6 buques del porte a los que pueden hacer ese viaje con los obstáculos que oponen los raudales...”.

Es reiterativo y obsesivo en la figura de Borges como Comandante del puesto:

“...Además imploro a S. E. de las probabilidades del desorden, que los antecedentes del Sr. Borges hacia espresar en aquel territorio, una vez con el esta fuerza armada a su disposición; y todavía mas le transmití las opiniones del encargado de la reducción de indígenas en ese Distrito, también  a la inconveniencia del nombramiento del Sr. Borges y aun sobre la del mismo establecimiento de la guardia...”

“...Por ese contar que me anima no fui ni puedo ser oponente a la opinión de las ordenes del P. E. sino espresarle los inconvenientes... que había para llevarlas a cabo con el fin a que S. E. es capital las maneras de salvarlas...” “...si ante la personalidad de Borges es escasa. resta a Ud. la tranquilidad y progreso del Distrito de Rionegro sustituya al Sr. Borges con otro oficial que de garantías de buen comportamiento...”.

Seguramente Borges era sumamente estricto, honesto y hombre cabal, lo cual era peligroso en Guayana.

Al parecer el Presidente Monagas estilaba informarse directamente de las situaciones de los territorios de la república muy alejados de Caracas, a través de su gente experta en observaciones y valoraciones estratégicas, los llamados agentes confidenciales, como Michelena y Rojas, a quien también calumniaron y agredieron los pulperos de Rionegro, pues puso en crisis sus intereses comerciales y su especulación y explotación del indígena, ser sin voz ni voto, al cual él defendía. Al parecer Borges era uno de ellos y eso explica que el presidente no haya dudado a mantenerlo en su cargo, porque confiaba plenamente en él, a pesar de la denuncia de un hombre tan poderoso como el gobernador de Guayana, quien reiteradamente pedía su destitución, con argumentos tan fútiles como los que levantaba en sus informes el comisario de Rionegro Gregorio Díaz, perteneciente al gremio de especuladores y servidores de oficio.

Para terminar la discusión, el Gobierno Central se muestra inflexible ante las demandas y propuestas del gobernador y le envía una orden ejecutiva:

R de V

Secretaria de Estado                                                    Caracas  13 Octubre de 1852

Señor Gobernador de la Provincia de Guayana

Sr, Gobernador de la Provincia de Guayana – C. Bolívar.

Di cuenta a S. E. el P. Ejecutivo del oficio de Ud. fecha 17 del mes ppdo. N° 1068, sobre la inconveniencia que el Comte. Francisco J. Borges  mande la fortaleza de Rionegro y en que pide Ud. se le indiquen los medios de llevar a cabo mas facilmte. el envio y relevo del piquete que debe hacer la guarnición de la misma; y S. E. me ha ordenado contestarle: que, dispuesto el Gobierno a conservar por ahora la Comanda. del espresado Castillo, espera se  sirva Ud. dar cumplimiento a sus resoluciones de 17 de Nove. de 1849, y 28 de Agosto ultimo. Respecto de la milicia para la guarnición, puede mandarla organizar en él aun incluyendo algunos indígenas.  

Soi de Ud. atento servidor

F. Muñoz Tébar

El Comandante Borges emprende desde Caracas, con 2 años de retraso, el camino hacia su destino; el programa no se había caído y ahora mandaba el hermano de José Tadeo Monagas con cierta continuidad y persistencia. Así lo expone al nuevo Comandante de Armas de Guayana: 

R. de V.

Comandancia de Armas de la Provincia de Guayana

C.B. Noviembre 10 de 1852.

El Señor Comandante del castillo de San Carlos de Rionegro con fecha 1° de los corrientes, desde San Fernando de Apure me dice lo que sigue: “Con fecha 18 de Agosto del presente año tuvo a bien S. E. el P. E. reponerme en el destino  de la Comanda. del castillo de San Carlos de Rionegro de lo que Ud. debe estar en cuenta según la comunicación que debe haber recibido del Ministerio de la Guerra, por ello debe estar orientado igualmente del numero de tropa que se me ha destinado para aquella guarnición, en cuya virtud pongo en su conocimiento que dentro de dos días debo seguir a mi destino. De veinte y cinco individuos que se me deben mandar solo llevo en mi compañía un sargento 1°, un cabo 1° y mi asistente; pues aunque se me dio un tambor, este deserto el veinte del mes pasado. Lo que pongo en su conocimiento para que á la brevedad posible disponga Ud. remitirme á aquel canton veinte soldados, un Cabo 2° y un tambor o corneta con su instrumento, igualmente que el armamento, fornitura y municiones necesarias advirtiéndole que por la Comanda. de Armas de Caracas me fueron entregadas tres carabinas con sus correspondientes garnieles, tres paquetes de cartuchos según lo verá Ud. por el presente oficio que adjunto le remito.”

“No paso en persona a esa Ciudad con motivo a que el mismo Presidente de la República me ha ordenado que marche en dirección al Castillo y que oficiara a Ud. desde el transito para que con más prontitud marchara la tropa a la guarnición de aquella fortaleza de mi mando.”

“Sírvase Ud. disponer que la tropa pase revista y que se les avance el sueldo del presente mes, como también autorizar las listas que le adjunto y que igualmente se me remitan mi sueldo, el del Sargento 1° el Cabo y mi asistente, pues a una tan larga distancia no puede ser de otro modo, sirviéndose también informarme del modo que mejor podría esto arreglarse tratándolo al respecto con la Admon. Pral. de esa aduana, advertido que parece una cosa imposible que todos los meses tenga que bajar una embarcación solo a buscar los sueldos de los que no puede carecer la tropa un solo día en un país tan escaso y sin recursos, Todo lo cual pongo en cumplimiento de las ordenes que dejo ya espresadas y para su conocimiento - Soy de Ud. atento servidor - Francisco Justo Borges.”

Tengo la honra de transmitir a Ud. la presente nota, que recibí anoche ...

Soy de Ud. atento servidor

B. M. Ruiz

El Gobernador libra sus últimas órdenes, discordantes con las centrales, pues no manda tropas veteranas de Ciudad Bolívar, sino que manda formarlas en Rionegro, donde no había tropas. Son las instrucciones que da al Comisario:

R. de V.

Gobernacion de la Provincia de Guayana

C.B. Noviembre 12 de 1852.

S. Comisario de San Fernando de Atabapo

Con fha. 13 de Octubre ulto. ha ordenado a este Despacho el Señor Secretario de la Guerra que mande organizar en su territorio el piquete que deba componer la guarnición del Castillo de San Carlos al mando del Sr. Comandante Franco. Justo Borges, aun incluyendo algunos indígenas; en consecuencia la Gobernacion  dispone que aliste U. veintitrés hombres a propósito para el servicio de las armas y los ponga a disposición de dho. Comandante.

Conviene advertir á U. que el Gefe de la guarnición de San Carlos no tiene mas jurisdiccion que la militar en la fortaleza y en la tropa que la manda, y que por lo tanto la que U. ejerce contra el territorio según el sistema particular de administración, no sufre ninguna alteración ni menoscabo con la existencia de la refundada gobernación.

Soy de Ud. as.-  J. T. Machado

El 27 de noviembre de 1852 fue nombrado José Miguel Lagrave como nuevo Gobernador de Guayana.

Ese mismo año se acentuó la desintegración de la Provincia Madre y originaria de Guayana. El sentimiento de José Tomás Machado como gobernador, según acabamos de ver, no era único y las demás autoridades guayanesas también sentían la lejanía de Rionegro y, en consecuencia, ya no la defendían como parte integrante de la provincia. Esto ocurre a partir de la Ley de Reducción de Indígenas de 1841, cuando el Poder Central se hizo cada vez más evidente en este territorio. Faltarían apenas 4 años para que pasásemos a ser la de Provincia de Amazonas de Venezuela y para que la separación definitiva comenzase.

Otra de las causas de esta reticencia del gobernador de Guayana y del comisario de Rionegro es que veían en la fuerza del Fortín de San Felipe un atentado a su hegemonía, porque estaban acostumbrados a mandar solos. Era, además, un factor que había que tomar en cuenta a la hora de los múltiples golpe de estado, sublevaciones y asesinatos de mandatarios que se dieron en el pasado en esta región.  Ejemplos hemos visto y se verán otros, donde participó esta fuerza, muchas veces en sociedad con los comerciantes=gobernantes. Esta Inestabilidad en las instituciones era y es en toda Venezuela, porque aún no hemos madurado como país.

Colombia no hacía acto de presencia por ningún lado y, sin embargo, más tarde se quedaría con todos esos terrenos en las mesas de negociaciones, por ineptitud de nuestros gobernantes y destreza y aptitud de la ultra preparada “oligarquía colombiana”. Esa situación aún continúa

 

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